¿VISTE EL VIDEO DEL PITBULL QUE SE “SIENTE CULPABLE”? (y otros malentendidos)

Publicado el día 25/08/2016

En la semana se hizo “viral” este video en donde dos perritos son retados por su dueño por haber masticado su zapatilla y que fuera reproducido hasta en informativos nacionales. Según los comentarios de la gente, ambos cachorros irradian ternura y la interpretación general es que “se sienten culpables”, quizá el pitbull más que el otro, porque “se delata” intentando ocultarse detrás de una planta y su mirada es más elusiva.
Independientemente de entender que estos perros realmente son simpáticos, lamento “pinchar el globo” al decir que la situación no es nada graciosa… para ellos, ¿Por qué? Para entender la falta de gracia (y eventual maltrato) que sufren estos dos animales tenemos que saber también sobre las formas de comunicación de nuestros perros. Cuando un cachorro hace una acción destructiva sobre un objeto de la casa, el objeto distruído no tiene NINGUNA SIGNIFICACIÓN MATERIAL para él. Da lo mismo que sea nuestro par de zapatillas preferido, la camisa que nos queda mejor o el libro que tanto necesitábamos. Todas estas son consideraciones nuestras que el perro no tiene en cuenta para su “acto de destrucción”. En general los perros destruyen destruyen porque tienen exploracion oral (normal hasta los 3, 5 meses como máximo), por una crisis ansiosa (hiperapegos primario, secundario y trastornos en la comunicacion social) o por involución en animales ancianos. Tampoco puede saberse siempre se sabe por qué un perro rompe algunas cosas y otras no, a veces es por el “olor a dueño” que tiene esa ropa o el calzado y/o porque ciertas cuestiones se ritualizan, es decir, se convierten en un “círculo vicioso” entre la acción del animal y la reacción del dueño (demanda de atención → acción de destrucción → reacción de enojo → atención satisfecha → nueva demanda → nueva destrucción). Las acciones se encuentran ritualizadas cuando pierden su sentido original y el animal lo hace casi en forma automática.

Ahora, si el perro no sabe ni el costo de esa zapatilla ni la importancia del documento que se comió… ¿por qué habría sentirse “culpable”?. Porque simplemente… eso no pasa. El pensamiento abstracto del valor material de un objeto no existe… y es posible que tampoco exista siquiera el recuerdo “del hecho imputado”. La duración de la memoria episódica de los perros es una materia aún en discusión, pero hay una opinión general que ellos realmente no pueden recordar algo que hayan hecho hace algunos minutos. De esa manera para esos perros, el objeto roto que le muestra el dueño no tiene nada que ver con ellos.
Entonces, ¿qué es lo que pasa? No hay sentimiento de culpabilidad en estos perros, lo que sí hay es una clara reacción al enojo del dueño. Cuando una persona reta a sus perros como en el video, estamos frente a un evento de comunicación convertido en un enorme malentendido. La persona emite señales negativas: alza la voz, enfrenta, tiene una postura alta, mira fijo y muestra su descontento. Ante todas esas señales, lo que emiten los perros son las llamadas “Posturas de Apaciguamiento”. Se entienden como tales a aquellas actitudes tendientes a disminuir la agresividad del otro individuo: esquivar la mirada, bajar las orejas, postura corporal baja, rabo escondido y hasta intento de huida. En estos casos, todo el cuerpo de un perro dice: “Ok… estás enojado… no sé por qué… pero basta, no te enojes más”.
perro culpable destructor apaciguamientoLas “Posturas de Apaciguamiento” son indispensables en especies fuertemente armadas, como los lobos y los perros. Si no existieran, los conflictos podrían llegar a ser cruentos. Es por eso que la emisión del “mensaje de paz” suele ser rápido, casi instantáneo y muchas veces anticipado. Cuando nosotros retamos fuertemente a un perro porque rompió (por ejemplo) un almohadón, la próxima vez que aparezca “esa cosa rota” en la casa, el perro anticipa nuestro enojo y ya nos recibe con su “Postura de Apaciguamiento”. No es que asocia su conducta de “romper” con el concepto abstracto del “objeto de valor roto” y un sentimiento de culpabilidad en consecuencia. Lo que pasa ahí es que el perro entiende instintivamente que cuando “esa cosa” está rota, el líder se enoja y por eso anticipa la postura, cosa que es interpretada generalmente como “el perro ya sabe que hizo macanas”.
Entre perros, toda la escena violenta puede durar unos pocos segundos. El dominante se enoja, el otro emite sus señales de apaciguamiento, tal vez el más fuerte gruña un poquito y ya termina la cosa. En el lenguaje canino entre dos individuos sanos, tanto la dominancia como la sumisión son tan claros que no dan lugar a malinterpretaciones y a que los conflictos sean eternos. Pero esto no es lo que pasa con los humanos y en las situaciones como las del video. Muchas veces interpretar el apaciguamiento como culpabilidad, habilita a la persona a continuar emitiendo señales de enojo. Desde el punto de vista de los perros, esto es terriblemente angustiante. Ellos emiten sus señales, están diciendo “¡basta, che!
Tenés razón…” y el otro sigue y sigue con la perorata. Además hay un dato no menor: están acorralados, contra la pared, en una situación cerrada en donde la elusión es imposible (nótese que el pitbull da la espalda y hasta intenta esconderse detrás de la planta). Eso es maltrato. Es falta de empatía, entendiendo a ésta como la capacidad de entender lo que le pasa al otro. No podemos defender esto tiñéndolo de “gracioso”, “tierno” o adjetivaciones similares. Los perros no la están pasando bien, ese esquema de relación con el dueño no es el ideal, es ansiogénica y posiblemente patológica a futuro. Y así como los usos, las tradiciones y las costumbres ya no justifican el maltrato animal, en la era de la información el hecho de “no saber” ha dejado de ser excusa.
Personalmente entiendo que el principal acto de amor que se puede tener por el otro es aceptarlo tal cual es y “ponerse en sus zapatos”. También tolerar las diferencias y entender el lenguaje y las formas con las que el otro se comunica. Los perros se han adaptado al humano por miles de años. Nos toca a nosotros hacer un esfuerzo para comprenderlos.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491