VACACIONES: CÓMO ELEGIR GUARDERÍA PARA MI PERRO

Publicado el día 08/01/2018

Llegaron las vacaciones, las valijas están listas, el hotel o departamento reservado y las ojotas puestas. Ya tenemos a un amigo o sobrino que estará atento a la alarma en casa, le avisamos a todos que nos vamos de vacaciones y podemos decir que está todo listo. O casi. Desde su colchoneta el Bobby nos mira con desconfianza. Nos perdona que no lo llevemos con él (pocos lugares “pet friendly” en la Argentina), pero no la pasa bien cuando queda solo. El año pasado fue un desastre: destrozó el patio, los vecinos nos contaron que ladraba todo el día y cuando volvimos se lo vió muy desmejorado pues bajó mucho de peso. Este año las vacaciones serán para él también y la idea es mandarlo a una guardería para que esté acompañado.

Este relato es bastante frecuente, porque expone un problema frecuente: qué hacer con el perro cuando nos vamos de vacaciones. Muchos tendrán alternativas, como recurrir a un familiar o amigo para que lo cuide, pero también hay cantidad de familias que cada vez más acuden a  los servicios de guarderías. El tema es… ¿cómo elegirlas?.

En esta nota, algunas preguntas que debemos plantearnos. Las dos primeras no requiere siquiera pisar el lugar (no incluyo la típica “¿cuánto cobran?”)

PREGUNTA 1: “¿Está habilitada?” Una guardería es un lugar en donde se alojan temporalmente animales como servicio pago. Las hay de perros, de gatos o de ambas especias (obviamente, en lugares separados). Sin embargo es una actividad que raramente está controlada en la Argentina. No hay un marco legal nacional o provincial para este tipo de emprendimientos. A nivel local, cada ciudad emite sus ordenanzas que buscan regularlas, aunque no siempre funcionan. En Bahía Blanca, por ejemplo, la Ordenanza N• 13948 establece en su Artículo 4º la creación de un “Sub-registro de pensiones o albergues, peluquerías y transporte caninos y felinos”. Sin embargo, aunque data del año 2006, dicha Ordenanza nunca se reglamentó. Es por ello que es poco probable que una guardería en nuestra ciudad esté habilitada como tal. Las Veterinarias tienen habilitación del Ministerio de Agroindustria de la Provincia por lo que si la guardería funciona dentro de la Clínica, ese trámite las encuadra. Todo queda reducido entonces a la confianza que podamos o no tener con el propietario del lugar. Para eso debemos buscar antecedentes, recomendaciones y leer los comentarios de las redes sociales, si es que tienen. Preguntemos también si emiten factura. Desde el punto de vista de la atención del animal, esto no asegura nada pero hace al lugar un poco menos “trucho”.

PREGUNTA 2: ¿Tienen asistencia veterinaria?… No importa que el Bobby esté sano, siempre puede ocurrir algo y hay que estar preparado. Además, se supone que un veterinario en una guardería de trayectoria puede haber recomendado mejoras. Si le dicen que sí, que tienen veterinario, pregunte el nombre y procure hablar con él, para pedirle referencias. Si le dicen que “no necesitan” porque “saben mucho de perros” y cualquier problema “lo atienden ellos” olvide ese lugar.

PREGUNTA 3: “¿Cómo son las instalaciones?”… Si bien no hay un estándar, hay requisitos mínimos que se deben cumplir, gran parte de ellos relacionados con tres variables: el estado sanitario de las instalaciones, sus dimensiones y las separaciones. A nivel internacional, se toman muy en cuenta las especificaciones de la Asociación de Veterinarios de Refugios de USA, quienes sugieren que la salud del animal debe estar asegurada lo cual incluye superficies lavables en los caniles así como separaciones adecuadas (¿jaulas espaciosas e individuales? ¿varios patios de recreo?) Es fundamental que haya diferentes secciones bien cercadas para en el caso de haber hembras en celo o animales con mucho temperamento aislados del resto. La sociabilización de los perros fuera de casa puede ser complicada y si no se pueden separar los animales conflictivos, las peleas serán importantes.

El estado sanitario del lugar lo sentirá en el olfato: si usted lo va a visitar con anticipación, podrá darse cuenta si el sitio es limpio o no, Por más que haya perros en cantidad, la higiene y la ventilación aseguran que el ambiente sea sano y que su animal tenga menos riesgos. Ya que está, eche un vistazo a la comida y al agua que tengan los “huéspedes”, le dará una idea fundamental del servicio.

PREGUNTA 3: “¿Cómo es el servicio?”… En esto deberá confiar en su “instinto social” para descubrir cómo son las personas, cuan eficiente o “chanta” le pueda parecer y lo cuidado o no que es el servicio. Cuanto más detalles ofrezcan y más abiertos sean en compartir lo que hacen, en mi opinión, es mejor para el cliente. ¿Cuánta experiencia tienen en el tema? ¿Cuántas personas trabajan ahí? ¿Hay gente todo el tiempo? ¿Cuántas veces por día limpian los caniles, les dan de comer a los animales, los llevan a las áreas recreativas, etc.?. Tómese su tiempo para preguntar, eso le ahorrará disgustos.

PREGUNTA 4: “¿Cómo es su animal?”… La última pregunta tiene que ver con su perro… ¿está seguro que podrá adaptarse a una guardería? ¿Cómo se llea con otros perros? ¿Es muy delicado para las comidas? (averigüe cómo se manejan en estos casos) ¿Cómo se lleva con otros perros?. No todos los animales pueden adaptarse a los pensionados. De hecho, hay muchos de éstos que tienen requisitos muy estrictos de admisión, y hay que ver si “el Bobby” los cumple. Si el responsable de la guardería le hace muchas preguntas en relación a su perro, le aconsejo contestarlas con la mayor sinceridad posible. No tienen sentido “vender” a su mascota como “la más buenita del mundo” si después va a traerle conflictos a todos. Y si le piden certificados de vacunas y desparasitaciones previas, no se ofenda: todas las precauciones que se tomen son para el bien de todos los alojados.

¡FELICES VACACIONES!

Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491