TODO ES CIENCIA… INCLUSO QUE EL BOBBY SE SACUDA EL AGUA

Publicado el día 30/11/2017

Hoy me preguntaban algunos cuidados a tener con los perros cuando los bañamos, y a los tradicionales de la elección del shampoo, el cuidado de los oídos, la frecuencia, etc. se cruzó otra preocupación que parece menor pero que es válida: cómo prevenir que el Bobby se sacuda el agua en medio del baño empapándonos a todos y a todo.

Aunque parezca mentira, el movimiento de sacudida para sacarse el agua de los perros y otros animales ha sido objeto de estudio no sólo de anatomistas, fisiólogos y veterinarios, si no también de físicos. En un estudio del Instituto Tecnológico de Georgia

Los ingenieros mecánicos Andrew Dickerson y David Hu analizaron los movimientos de 13 diferentes usando  filmaciones de alta velocidad y Rayos X, para ver  detalles de cómo se sacuden para secarse. Constataron que los animales oscilan a frecuencias cuyo valor es suficiente para expulsar las gotas de agua, y que la frecuencia de las sacudidas está en función del tamaño del animal. Cuanto más grande sea el animal, con más lentitud se sacude. Un ratón por ejemplo mueve su cuerpo a razón de 27 sacudidas por segundo, en tanto que un oso pardo lo hace a 4 sacudidas por segundo. Según los científicos, con esa velocidad de movimientos, los mamíferos más pequeños pueden experimentar una fuerza centírífuga de 20G (20 veces la fuerza de la gravedad terrestre). Lo mismo es válido para los perros pequeños o grandes: los primeros se sacudirán más fuerte. Agregan que “los mamíferos con pelaje, a diferencia de los humanos, tienden a tener una piel flácida, que se agita en todo el animal cuando éste cambia de dirección bruscamente en sus movimientos. Esto es crucial para sacudirse con eficiencia el agua, e indirectamente también resulta vital para una adecuada conservación del calor corporal.”

El significado evolutivo de este comportamiento es claro: los largos pelajes retienen el agua y eso complica la regulación de la temperatura en los climas fríos, razón por la cual cuanto antes se seque el animal, menor probabilidad de disconfort.

Ahora bien.. ¿cómo se puede “prevenir” (al menos hasta que estemos preparados) una gran sacudida? Entendamos la mecánica del movimiento: éste no es otra cosa que un movimiento de rotación oscilante sobre el eje longitudinal del animal y que va de adelante hacia atrás, involucrando cabeza, tronco y cola en ese orden. Cada ciclo arranca en la cabeza (con el cuello estirado) y se traslada de ésta por medio de los grandes grupos musculares de la columna vertebral. Mientras el movimiento progresa hacia la cola, la cabeza llegó al máximo de su rotación y violentamente va hacia el otro lado, lo que reinicia el ciclo en sentido opuesto. Esto puede verse en detalle en el siguiente video:

Ahora, ¿cómo lo evitamos? Sencillo: evitando que se inicie, esto es, impidiendo que el perro rote la cabeza. Y como para preparar ese movimiento el Bobby necesita el hocico libre, es suficiente con tomar éste último con una mano para que el perro ya no pueda hacer la secuencia.
Una mano sobre el hocico. Y nada más. Con eso es suficiente para que toda esta complejidad mecánica de la que hablamos no pueda ni empezar. Por supuesto que la dificultad de la maniobra dependerá de la mansedumbre del animal, pero podemos mantener tomado el hocico durante todo el baño o soltarlo y estar atento para cuando se acomode para hacerlo. Si no llegamos a tiempo, no hay problema: una vez agarrada “la trompa”, la secuencia cesará.
Con esta pavada nosdamos el tiempo suficiente para secarlo con una toalla o para contar “Uno… dos… tres…!!” y salir corriendo antes que explote un volcán de pelos y agua.

Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

FUENTE: GEORGIA TECH RESEARCHES APPLIED PHYSICS OF THE WET DOG SHAKE / Selected Science News (Nov. 2017)