¿TIENE MOCOS… TIENE MOQUILLO?

Publicado el día 22/06/2016

Hace frío. El vientito duele y no dan ganas de moverse muy lejos del calefactor. Si salimos a la calle lo hacemos bajo cuatro capas de ropa, bufanda y guantes incluidos… y aún así nos resfriamos. Al Bobby le pasa casi lo mismo, salvo que lo único que lleva puesto es el collar de paseo. No es extraño que aparezca un día con los ojos llorosos y moqueando por la nariz. ¿Qué hacemos?. ¿Lo metemos en la cama y le llevamos un tecito?. No, lo mejor es darse una vuelta por el veterinario para asegurarnos, antes que nada, que la enfermedad no sea grave, que no estén tomados bronquios o pulmones y que el plan de vacunación se encuentre al día.

El Moquillo o Distemper es producido por un virus de la familia Paramixoviridae (similar al de Sarampión en los humanos). Ataca las vías aéreas superiores, la piel, el aparato gastrointestinal y el sistema nervioso. Es por ello que suele presentarse con una sintomatología mucho más compleja que la clásica mucosidad nasal, la conjuntivitis, la fiebre y la anorexia. En la forma cutánea aparecen pústulas en la ingle y las axilas y un endurecimiento de las almohadillas plantares (“enfermedad de los pulpejos duros”). En la forma entérica, son frecuentes las diarreas y los vómitos, confundiéndose con otraMOQUILLOs enfermedades. La forma neurológica más común es de aparición tardía, pudiendo presentarse un mes después del moquillo respiratorio, cutáneo o entérico. Se caracteriza por ataques convulsivos y espasmos musculares, y en muchos casos termina con la muerte.

En los cachorros, el Moquillo puede ser muy grave y aparecer más complicado que una mucosidad nasal. Es difícil convencer a algunos dueños que su mascota tiene Moquillo cuando lo llevan a la veterinaria con diarr
eas, pero – como vimos – la enfermedad tiene síntomas múltiples y en animales sin defensas, les puede costar la vida. Sin embargo, no está bien llamar con ese nombre a todas las mucosidades nasales: hay cantidad de bichos que pueden dar ese síntoma y provocar afecciones más leves.

Afortunadamente la “automedicación” no existe entre los perros (nunca se ha visto a uno de ellos ir por sí mismo a la farmacia). Procure no hacerla Ud. dándole corticoides o antibióticos que puedan empeorar el cuadro. Tal vez alguna aspirineta con el estómago lleno, pero nada más.  Es importante también evitar los cambios bruscos de temperatura: si el Bobby está siempre en el patio, no le sirve pasar la tarde pegado a la estufa y volver a salir con la primer helada. Facilítele un rinconcito al reparo y una manta vieja para dormir lejos del piso frío. Y nada más: no le teja bufandas ni gorritos, que él regulará bien su temperatura gracias a los mecanismos que la evolución le dió.

Por lo demás, ya se sabe: el Moquillo (y otras enfermedades respiratorias como la “Tos de las Perreras” de la que hablaremos más adelante) tienen vacuna. El Veterinario sabrá cuándo colocarlas, no olvide consultarle.

 

Dr. Roberto F. Giménez

Médico Veterinario (U.B.A.)

MP: 6491