¿T.O.C. en animales? O cuando el Bobby hace eso… una y otra vez

Publicado el día 27/03/2018

Siempre decimos desde aquí que una “mala conducta” de nuestro animal de compañía tiene que ver principalmente cuando éste hace algo que desequilibra la familia en la que vive, resultando nocivo para el equilibrio de la casa y para sí mismo. Muchos de los comportamientos en los que la gente apenas califica de “raros” (y hasta en algunos casos les parece simpático), en el fondo resultan patológicos y fundamentalmente implican sufrimiento por parte del animal. El Trastorno Compulsivo es uno de ellos.

Para el Grupo de Especialidad de Etología de AVEPA (“Asociación de Veterinarios de Pequeños Animales”), las conductas compulsivas “son aquellas conductas anormales que se realizan de forma repetitiva, invariable y sin función aparente.” […] “Surgen a partir de patrones de comportamiento normales (acicalamiento, locomoción, alimentación, caza, agresividad) pero se manifiestan de forma exagerada, fuera de contexto e interfiriendo con la vida normal del animal.”

“Este trastorno comparte similitudes con los trastornos obsesivo compulsivos de medicina humana, si bien en medicina veterinaria no está claro que los animales puedan tener pensamientos, impulsos o imágenes repetitivos (obsesión), por lo que se prefiere el término trastorno compulsivo, al menos en base a los datos actuales.”

¿Cómo se manifiesta? “ En perros los más habituales son la persecución de la cola, dar vueltas en círculo, el lamido repetitivo de uan zona corporal (dermatitis acral), cazar moscas imaginarias, perseguir luces y sombra, la succión del flanco, el pica o el lamido de objetos o del aire. En gatos la alopecia (falta de pelo en un área del cuerpo) psicógena, morder las uñas o la ingestión de lana entre otras.

¿Cómo se origina este problema en nuestros perros o gatos? “En ocasiones, estar sometido a estrés durante largos periodos de tiempo (estrés crónico) puede actuar como desencadenante, incluso en animales sin antecedentes familiares; así pues, un mal manejo de los animales (largos periodos de inactividad física, falta de espacio, mala alimentación, falta de contacto con otros animales y/o humanos, falta de juego o juego inapropiado) puede actuar como desencadenante o facilitar la aparición o empeoramiento de estos problemas conductuales.”

Por eso la recomendación es que “los trastornos compulsivos deben diagnosticarse y tratarse lo antes posible, ya que en raras ocasiones remiten sin terapia, pudiendo aumentar en frecuencia e intensidad, llegando en muchos casos a provocar lesiones de gravedad o ser un problema suficientemente grave como para que algunos propietarios se planteen la eutanasia del animal”.

Remarcamos esto: eso que parece gracioso o por lo menos “curioso”, por ejemplo el perro girando como loco sobre sí mismo, en el fondo encubre un sufrimiento. En el mejor de los casos se mantendrá igual de por vida, pero lo más usual es que empeore, a veces de tal manera que la convivencia resulta inviable.

Como siempre recomendamos aquí, lo que debemos hacer es una consulta temprana a nuestro Veterinario quien buscará tratarlo él mismo o derivarlo a un especialista en Etología Clínica.

Dr. ROBERTO F. GIMENEZ
MÉDICO VETERINARIO (U.B.A.)
MP: 6491

 

FUENTE: Germán Quintana Diez, “Trastornos Compulsivos en Animales” GRETCA (Grupo de Especialidad de Etología Clínica de AVEPA)