SOY RESPONSABLE DE MI MASCOTA… ¿TENGO QUE CASTRARLA O NO?

Publicado el día 20/04/2017

Voy adelantando la respuesta: depende de lo que haya hablado con el Veterinario.

“¿Cómo es esto?” – dirá usted  – “¡¡Si todos los folletos sobre tenencia de animales de compañía dicen que castrar es casi mágico!!. Previene enfermedades como el cáncer, mejora el comportamiento, evita fugas, hace que el pelo de perros y gatos se vea más lindo y todo eso!.

Si leés este blog desde un principio sabrás que nada en biología es “2 + 2 = 4”. Las cosas no son tan así y para cada animal en particular habría que considerar todos los factores involucrados, entre ellas las del propio animal y también su ambiente.

Dentro de estas últimas variables (las “ambientales”) la más relevante es la condición de tenencia o no del perro o del gato, si vive o no en un hogar en donde reciba todos los cuidados. Si estamos hablando de un animal “en condición de calle”, esto es: sin un hogar o propietario o directamente con un dueño irresponsable… DEBE CASTRARSE LO ANTES POSIBLE, sin dudas!. La esterilización temprana (en las hembras antes del primero celo) es lo ideal. Nunca nos vamos a cansar de repetir que las perras o gatas no necesitan tener cría por ninguna razón, así que cuanto más temprano sean esterilizadas mejor, para evitar todas esas dificultades que su condición de calle les impone, aparte de evitar la superpoblación: preñez indeseada, peleas durante los celos, accidentes de tránsito, etc.

Ahora bien: ¿qué pasa cuando vos tenés tu perro o gato cuidado, bajo techo, con el patio bien cercado, imposible que se escape? ¿Qué ocurre cuando vos sos un propietario /compañero responsable, lo educaste bien, no lo sacás sin su correa o su collar, no hay forma que se cruce con el sexo opuesto? Bueno… aquí entra a jugar el “depende”.

La castración quirúrgica, como su nombre lo indica es una CIRUGÍA y como toda cirugía, tiene sus riesgos. No es un corte de uñas ni llevar el perro a la peluquería. Pudiendo elegir, las previsiones para hacerla tienen que ser las mejores. No existe la “castración de urgencia” en animales con dueño (a menos que haya una patología, claro está.) Si una perra se alza cada seis meses y (por ejemplo) tiene diez días de “perdidas” y otros tantos de celo, usted tiene un período de más de cinco meses entre ciclos para castrarla. En ese período, puede tomarse el tiempo de hacer análisis pre-quirúrgicos, una electrocardiografía y cualquier otro estudio complementario que su profesional de cabecera considere necesario.

Diversos trastornos pueden potenciar o reducir los efectos anestésicos, perturbar la coagulación, generar trombosis, retardar la cicatrización, afectar el flujo sanguíneo, minimizar la oxigenación tisular, descompensar el metabolismo, deprimir las defensas y alterar las funciones cardíaca y respiratoria. Frecuentemente, trastornos subclínicos renales, hepáticos o coagulativos complican seriamente la cirugía. Una acertada evaluación pre-quirúrgica orientará hacia la adopción de precauciones de distinta índole e incluso aconsejará la postergación de la cirugía hasta haber solucionado el problema detectado. Un cuidadoso examen pre-quirúrgico evitará que el paciente llegue al quirófano en condiciones riesgosas, tales como el padecimiento diabetes, anemias, cardiopatías, neumopatías y nefropatías, capaces de incrementar la morbimortalidad operatoria y postoperatoria. La finalidad de la valoración pre-quirúrgica es reducir la morbimortalidad, posibilitando la optimización de la salud del paciente y la elaboración de estrategias y tácticas para su manejo”

A su vez, la castración es una cirugía que implica la ablación de órganos secretores, las gónadas. Traduciendo: al perro/a o gato/a le estamos extrayendo los testículos o los ovarios que producen hormonas que sirven para algo. Ese “algo” no es sólo reproducirse, si no que entran a jugar en el equilibrio interno del organismo. Sacarle una pieza a ese equilibrio nunca puede ser absolutamente inocuo.

Numerosos son los trabajos que alertan sobre el impacto en el organismo de la castración temprana, por ejemplo:

crecimientos desproporcionados en razas medianas o grandes por falta de hormonas sexuales, las cuales favorecen el cierre de los cartílagos de crecimiento;

mayor predisposición a problemas articulares, especialmente Displasia de Cadera y ruptura del Ligamento Cruzado Craneal;

mayor incidencia de ciertas razas a adquirir distintos tipos de cáncer, tumores óseos, linfosarcomas, hemangiosarcomas y células tumorales;

incontinencia urinaria en las perras e incontinencia del esfínter uretral en machos;

hipotiroidismo en ciertas razas (Golden Retriever);

enfermedad de Cushing atípica (Hípercortisolismo);

obesidad;

menor esperanza de vida;

alteraciones de comportamiento (lo tratamos anteriormente en ESTA NOTA)

Si bien todos estos estudios (incluídos en la bibliografía) pueden parecer preliminares u orientados sólo a ciertas razas, son como mínimo “alertas” a tener en cuenta al momento de decidir castrar o no a nuestro animal de compañía.

Con respecto a los tumores de mama,hay un consenso general que si se castra a una perra antes del primer celo, sólo queda un 0,005 % de Riesgo Relativo que sufra la enfermedad, pero esa va disminuyendo después del segundo celo y por completo a partir del tercer celo, que según la edad de pubertad y la regularidad del ciclo sexual de la perra puede ocurrir entre el segundo y cuarto año de vida.

Es importante entender que los animales callejeros pueden correr los mismos riesgos de padecer algunos de estos efectos secundarios, a los que hay que agregarle los riesgos anestésico-quirúrgicos por falta de estudios previos a la intervención y las posibles complicaciones post-operatorias (infección de la herida, eventraciones, trastornos renales, etc) por falta de cuidados básicos. Simplemente somos nosotros los que elegimos “el mal menor” por cuestiones de Salud Pública y de alguna manera enfrentamos todos los riesgos individuales que representan los sistemas masivos de castración para favorecer a la mayoría. Al día de hoy, la castración quirúrgica de hembras y machos sigue siendo una de las herramientas más importantes para el control de la Fauna Urbana, junto con la educación en adopción y Tenencia Responsable, la identificación de animales, las puniciones al abandono, los programas de adopción, el control de los criaderos, etc.

Pero… ¿y en casa? ¿Y el Bobby, que no va solo ni a la esquina? Si tenemos controlado el tema de la reproducción indeseada, si nosotros somos responsable con nuestro amigo y él se encuentra siempre bajo nuestro control… entonces podemos decidir castrarlo o no, hacerlo en determinado momento (después del la pubertad, por ejemplo), asegurarnos que llega en las mejores condiciones posibles a la cirugía o eventualmente hacer ligadura de trompas, histerectomía o vasectomía.

Una intervención quirúrgica es una indicación médica que debe hacer un profesional y siempre informando a su cliente en forma clara y completa. De esa manera, entre ambos se tomarán la mejor decisión posible para el bienestar del animal y de su entorno familiar y social.

Es por eso que vuelvo a recomendar, aunque parezca una cantinela repetida: “elija un veterinario… y confíe en él!

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.) MP: 6491

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BIBLIOGRAFÍA:

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Study shines spotlight on neutering – Assumptions about a mainstay of companion animal practice are called into question, Scott Nolen – JAVMA (2013)