“SI TE VAS, TE ROMPO TODO” (conociendo la Ansiedad por Separación)

Publicado el día 15/06/2017

Unas de las consultas más frecuentes al veterinario especialista en comportamiento podría resumirse en alguna (o todas) de estas frases:

  • Cada vez que me voy de casa, el Bobby rompe algo”
  • Cuando estoy por salir, se pone loco”
  • Nunca ensucia adentro, salvo cuando yo no estoy”
  • Tengo problemas con los vecinos porque cuando lo dejo solo no para de ladrar”.

Por supuesto que estas frases se rematan con un: “se ve que me extraña”. Como en toda creencia popular, hay algo de cierto y algo de falso en este “extrañamiento”.

La “Ansiedad por Separación” (así se llama el cuadro) es bastante común y me animaría a decir uno de los causales más frecuentes de abandonos y/o conflictos entre vecinos relacionados con perros. El animal que rompe todo cuando el dueño se va no es soportado por éste, pero el que ladra sin parar (“vocalización paroxistica”) no es tolerado por nadie.

Las razones por las que se produce son varias, pero las podemos resumir en tres:

  • un problema de desarrollo (llamado “persistencia del apego primario”);

  • un Sindrome de Híperactividad / Hípersensibilidad (ya tratado en ESTA NOTA)

  • un Trastorno Jerárquico.

Básicamente, lo que tenemos que entender es que habrá animales que por su forma de crianza (de la madre o nuestra) o por la manera que nos manejamos con ellos, tienen más probabilidades que otros de desarrollar este problema. Siempre recordemos que los perros domésticos son una especie social, que requiere “del otro” para vivir y que tiende siempre a estar con su jauría, sea humana o animal. Sin embargo “no poder gestionar la soledad” es lo que se convierte en un comportamiento inapropiado.

¿Cómo se presenta? Al decir de Piaget (1): “se observará destrucción del mobiliario, vocalizaciones, micciones, defecaciones dispersas en la habitación, en ocasiones vómitos o un intenso ptialismo (babeo). Estas manifestaciones podrán ocurrir cuando los propietarios estén ausentes del domicilio, también en la noche si el perro duerme en otra pieza que la recámara de sus amos, e incluso de día cuando no puede estar cerca de ellos. Estos perros son descritos como “muy pegajosos”, siguen uno o varios miembros de la familia paso a paso, es clásico que señalen que el perro intenta entrar al baño con ellos, y llora detrás de la puerta si no lo logra. (…) Algunos perros podrán presentar un granuloma de lamido, una bulimia o una potomanía (exceso en la toma de agua). Los reencuentros desencadenan una “fiesta” muy espectacular, la cual puede durar varias decenas de minutos. Sin embargo, es muy frecuente que los propietarios describan una secuencia muy distinta en la cual el perro esta “cabizbajo”, muestra signos de un “sentimiento de culpabilidad”, alejándose de sus amos bajando la cabeza, las orejas hacia atrás, la grupa “hacia adentro”, la cola batiendo sus miembros posteriores, mientras que algunos gemidos pueden ser emitidos. Esta respuesta sería, según los amos, asociada a los destrozos cometidos durante el periodo de separación.”.

La situación tiene diversos niveles de gravedad, en algunos casos es esporádica o no tan molesta, en otros es incompatible con la convivencia. Sin embargo, aún cuando aparezca tempranamente y nosotros tendemos a justificar el comportamiento “porque es cachorro” (“rompe…porque es cachorro” o “ensucia…porque es cachorro”) lo más frecuente es que la Ansiedad por Separación sea progresiva, haciéndose los síntomas cada vez más “espectaculares” hasta convertirse prácticamente en insoportables.

El tratamiento es farmacológico y comportamental. El primero debe ser recetado por un Médico Veterinarion y consiste en “hacerle bajar un cambio” al bicho en todo momento (se apacigua con el acompañamiento pero no significa que la patología no esté).

Con respecto a la terapia comportamental, se trata de manejar un “cierto grado de indiferencia” para con el animal, a fin de no crear un círculo vicioso entre el comportamiento del bicho y nosotros. Según la Dra. María de la Paz Salinas (2) “la idea no es que el propietario no pueda tomar contacto con el perro, sino de generar una distanciacion psicológica, esto es no permitir que el perro tome contacto por propia iniciativa, mantenerlo alejado unos instantes y llamarlo posteriormente. Ignorar al perro 20 minutos antes de salir, no reforzar los rituales de llegada, no saludar al perro cuando esta excitado, no responder a las “fiestas”.

Es importante el manejo de los “rituales” de entrada y salida. ¿Qué son? Todas las cosas que hacemos una y otra vez en forma repetitiva cada vez que entramos o salimos de casa: Bajar la persaina, agarrar la cartera, la campera, las llave y (mucho peor) darle largos discursos al Bobby: “papá ya vuelve, eh? Vos no rompas nada, quedate tranquilo que voy a pagar el monotributo y si no hay mucha gente en media hora estoy acá, eh?”.
Luego, cuando volvemos, o nos emocionamos y jugamos con él porque nos vino a saludar y le hacemos mimos y todas esas cosas que nos encantan o vemos que alguna macana se mandó y ahí arrancamos con los retos: “”Bobby, por qué me rompiste el sillón? Era mi lugar favorito! Y ahora que hacemos? Dónde me siento a ver los partidos, eh? Y lo tengo que hacer retapizar! Todavía no lo terminé de pagar y ya lo tengo que arreglar, a vos te parece?” Bla, bla, bla… una larga perorata que el pobre perro no entiende aunque se muestre “arrepentido”.

Por eso, si tenemos este problema y antes que siga empeorando, consultemos a un veterinario para que nos de un buen consejo y en muchos casos, una buena receta. Como su nombre lo indica la “Ansiedad por Separación” es un estado patológico (“ansiedad”) nada agradable para el animal. No lo dude: no sólo sufre usted con los inconvenientes en su casa o los vecinos con los ladridos. El Bobby también está sufriendo y puede evitarse.,

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

FUENTES:
(1)-LA ANSIEDAD DE SEPARACION: “Aproximación clínica, diagnóstica y terapéutica” Patrick PAGEAT, curso GECAF (Trad. MVZ Stéphane Meder V.)

(2) - ENFERMEDADES DEL DESARROLLO, Méd. Vet. Maria de la Paz Salinas (Etología Clínica).- 2016