¿QUÉ VE CUANDO NOS VE… NUESTRO PERRO ?

Publicado el día 28/09/2016

Definimos como “impronta” o “impronta filial” al aprendizaje temprano por el cual la cría reconoce a sus padres y a través de ellos, a su propia especie. También a la serie de aprendizajes tempranos que todo animal recibe del entorno de su misma especie y que le permite desenvolverse en las primeras etapas de su vida.

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Konrad Lorenz

El término fue descripto por el famoso etólogo Konrad Lorenz, Premio Nobel de Medicina del año 1973. Los trabajos de Lorenz se basaron en gansos, de los cuales incubaba sus huevos y cuando éstos eclosionaban se “pegaban” a aquello que veían, que en este caso era él mismo. Así, los pequeños gansos lo seguían por todos lados como si Lorenz fuera “mamá gansa”.

Los perros al nacer “improntan” con la madre naturalemente, pero de la misma manera lo hacen con el entorno humano, sin necesidad de ser huérfanos para ello.

La especie canina, luego de tantos años de convivencia, nos ve a los humanos como iguales. Esta capacidad de absorber a su entorno especies y formas de individuos diferentes en forma natural es única en el Reino Animal y es lo que llamamos “Doble Impronta”.

Tal característica es muy conveniente para que se convierta en “el mejor amigo del hombre” (y viceversa), pero trae consigo un problema: ellos nos ven como perros y nos tratan como perros. Frente a nosotros, comunican como perros y reaccionan como perros, mientras nosotros seguimos haciendo las cosas con nuestros parámetros humanos y antropocéntricos, de ahí los frecuentes malentendidos.

Los perros le dan MUCHA importancia a la gestión de los recursos. ¿Qué es esto? Los llamados RECURSOS BIOLÓGICOS son todos aquellos que satisfacen una o varias necesidades de un organismo vivo. Plantas y animales compiten por recursos en forma individual y grupal. Una enredadera trepa en busca del sol, dos ciervos se trenzan en lucha por la mejor hembra en celo, una hiena espanta a unos cuervos alrededor de la carroña: son todas competencias por recursos.

Entonces, para entender la interacción entre los perros y los humanos, es necesario preguntarse ¿qué les interesa a los perros? y ¿cuáles son los recursos por los que compiten?. Para contestar a estas preguntas, hablamos de “gestiones”. Los perros interactúan para intentar tomar el control sobre tres puntos son fundamentales, que son los escenarios en donde se discuten todas las cuestiones.

  • Gestión de la Alimentación: quién come primero, quién después. Quien se queda con la mejor presa, quién aprovecha los restos, quién mira comer a quién.
  • Gestión de los Espacios: quién es “el guardián” de la jauría, cómo nos organizamos espacialmente tanto en reposo como en movimiento (migración, cacería), dónde va el líder, dónde las hembras con sus cachorros para ser protegidos y dónde los demás.
  • Gestión de los Contactos: quién interactúa con quién, quién monta a quién, quién puede alejarse y quién debe quedarse.

 

Como nuestros bichos nos ven como perros, se comunican con nosotros para dirimir toda cuestión tratándonos “como a perros”. Es lógico: es el único idioma que conocen. En cada uno de los puntos citados, en cada “gestión”, nos están tratando como iguales. Pero también comunican sus relaciones de jerarquía, diciendo “mandás vos” o “mando yo” o por lo menos “resolvamos este asunto”.

nena-con-cachorritoAsí, tenemos perros que “necesitan” vernos comer, estar alrededor de la mesa, “pedir” comida (alimentación). Tenemos perros que los dueños dicen “son celosos”, porque se interponen cuando dos miembros de la familia se tocan o abrazan (contactos). Y tenemos perros que parecen vivir dentro de la casa atravesándose en el camino de la gente (espacios).

En todos los casos nuestro Bobby nos transmite mensajes, y lo hace según su propia naturaleza de especie, pero viéndonos a nosotros como parte de la misma.

Dr. Roberto F. Giménez 

Médico Veterinario (U.B.A.)

MP: 6491

IMAGEN KONRAD LORENZ: De EurobasTrabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7311962