¿POR QUÉ MORDIÓ EL BOBBY?

Publicado el día 17/10/2017

“El perro mordió porque…
… le demostré temor”
… él huele a la gente mala”
… algo le habrás hecho”
… es medio loquito”

El llamado “Accidente por Mordedura” se ha convertido en sí mismo en un problema de Salud Pública, en la que al menos 100.000 personas por año son afectadas solamente en la Provincia de Buenos Aires. Lo llamativo resulta en que al momento de definir (“peritar”) dichos eventos, el común de la gente tiende a simplificarlos con explicaciones como las de arriba.
La agresión de un perro a una persona es un comportamiento complejo, esto significa que son múltiples los factores que pueden llegar a desencadenarla. De todas maneras, existen en algunos tipos de agresión una mayor frecuencia en función al estado fisiológico del animal y relacionado con ciertas hormonas.


Las agresiones caninas se clasifican en:

1. Agresión por predación: no es una verdadera agresión y es facilitada por el hambre

2. Agresión territorial/materna: tiene por objeto proteger el territorio del grupo y la defensa de la cría. Es netamente hormonal y es casi el único tipo de agresión controlable por la castración. Se puede observar en perras agresivas en pseudogestación (“falsa preñez” o “embarazo psicológico”) e incluso en perras tratadas con pastillas anticonceptivas.

3. Agresión jerárquica: desencadenada en la competencia jerárquica, tiene un factor social y se relaciona con el acceso recursos del grupo (espacios, alimento y contactos). Son más frecuentes entre individuos del mismo sexo.

4. Agresión por irritación: es la forma de agresión más frecuente, se desencadena por dolor, frustración, privación de alimento, manipulación en un contexto de temor, presión física.

5. Agresión por miedo: es el tipo de agresión más peligroso, desregulado y múltiple, el objetivo es encontrar una vía de escape. Es una agresión frecuente en un animal que se encuentra refugiado, en un canil o debajo de un mueble, donde no tiene escapatoria.
6. Agresión re-dirigida: cuando el animal desencadena su agresividad hacia un individuo (por ejemplo, otro perro) e intercede un tercero (por ejemplo, el dueño). Ocurre frecuentemente cuando las personas buscan cortar una pelea entre perros, alguno de éstos muerde “lo que se le cruza”.
Tenemos también otra clasificación, que también es importante, y que tiene que ver en cómo se presentan:

a)- Agresividad Reaccional: responde a un estímulo y tiene toda una secuencia: el perro observa fijo, se le paran los pelos del lomo, alza las orejas, lleva la cola a “media asta”, vocaliza (gruñe, ladra), muestra los dientes y finalmente muerde;

b)- Agresividad Instrumentalizada: se “saltea” todas las señales previas, evoluciona de la pasividad al ataque sin escalas.

Ante un accidente por mordedura, luego de las curaciones de rigor si hubo heridas, debemos calmarnos y reconstruir mentalmente el hecho, para compartir los detalles con el Veterinario. Éste sabrá contextualizar el problema y sobre todo evaluar los riesgos a futuro con el animal. Muchos de los estados que llevan al animal a morder influirán en su propio pronóstico.

Roberto F. Giménez

Médico Veterinario (U.B.A.)

MP: 6491