¿Por qué mi perro “levanta la pata” en todas partes, aún dentro de casa?

Publicado el día 03/12/2019

Todos sabemos que el comportamiento relacionado con la orina de los perros es muy particular. Por un lado tenemos el acto fisiológico, esto es, el hecho de orinar por necesidad del organismo, pero también tenemos el acto comportamental, lo que se transmite por la orina en términos de comunicación. En los perros, “levantar” la pata es toda una ceremonia con significados, una de las teorías más aceptadas es que su sentido principal es exponer los genitales como signo de jerarquía. En ambor sexos a la vez la orina “de marcaje” es un mensaje químico muy fuerte con múltiples significados, entre ellos, el territorial.
Los perros aprenden relativamente pronto a orinar en el lugar que le asignemos. Hay que tener un poco de paciencia nomás y ya con pocos meses piden “para salir”. Si el perro es adulto, las micciones inadecuadas frecuentes NO son normales.

Los problemas más comunes pueden ser:

1- Orgánicos: una enfermedad en los riñones o en vìas urinarias (por ejemplo, cistitis). Simplemente el pobre animal no se aguanta y hace donde le atacan las ganas. En el caso de enfermedades renales, aumenta también la ingesta (polidipsia) y es cuando el perro “se hace encima” aún dormido (poliuria).

2- Comportamentales: muchas situaciones pueden provocar que el perro se orine. Hay micciones por miedo, por ansiedad (ansiedad por separación, híperapego) y por trastornos jerárquicos. Muchos perros con el Sindrome de Híperactividad/Híper Sensibilidad, hacen micciones emocionales frente al dueño. En la llamada Ansiedad por Separación (“autónomopatías”) el perro suele orinar alrededor de puertas y ventanas, que es por donde sale la familia y la ve venir.
Los pasos a seguir son dos: primero llevarlo al veterinario clínico generalista, para descartar las causas fìsicas y si no existen, a un veterinario especialista de comportamiento.

En general, los repelentes (líquidos para que “no haga allí”) no sirven para nada, lo mismo que retarlo refregándole el hocico en el “charquito”. El castigo, como muchas veces hemos dicho en esta página, debe ser inmediato. Lo tenemos que agarrar “in fraganti” levantando la pata donde no debe, pegarle un grito o darle un reto corto. No sirve llegar después y actuar sobre la consecuencia, de hecho, aconsejo que si nos encontramos con “un carco” en el medio del living, primero saquemos al perro de la vista antes de limpiarlo, porque si no creamos toda una “ceremonia” alrededor de la orina (retos, amenazas, trapos) que el Bobby puede tomar como que sirve para llamar la atención.

MV Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)