¿POR QUÉ MI PERRA NO ES “BUENA MADRE”?

Publicado el día 09/08/2016

La posibilidad que una perra quede preñada depende de diferentes factores: los anatómicos (todo tiene que estar en su lugar), los fisiológicos (todo lo que está debe funcionar) y los ambientales (el entorno, la alimentación… ¡¡y la presencia del padre!!). Lo del entorno es sencillo de comprender y tiene que ver con nosotros: si a la perra la tenemos encerrada y no sabemos detectar sus síntomas de celo, no hay manera que tenga servicio. Con respecto a la alimentación, debemos entender que la reproducción es una función de lujo en la naturaleza: si no hay buena nutrición, no hay ciclo sexual y sin ciclo sexual, no hay preñez. Y por último (pero no menos importante): sin padre no hay madre, eso está claro.
Ahora bien, supongamos que está todo en orden: la perra “está enterita”, bien alimentada, cicla normalmente y tiene novio. ¿Eso asegura cachorros? No del todo, hay problemas comportamentales que pueden afectar no sólo la reproducción (hembras fóbicas que rechazan al macho) si no al posterior cuidado del cachorro.
perra con cachorros2Creo que en nuestra sociedad se suele sobrevalorar el “Instinto Materno”, poniéndolo como una Virtud Siempre Presente, Enaltecedora e Ineludible de todo mamífero que tiene descendencia. La verdad es que los científicos aún no se ponen de acuerdo con la naturaleza de ese instinto, pero lo seguro es que no tiene nada que ver con una “virtud”, si no más bien con un fenómeno adaptativo: si alguien no cuida al cachorro, éste no sobrevive, y si los cachorros no sobreviven, todo ese “paquete genético” que asegura la supervivencia de la especie, se pierde.
Y hablando de “genética”, la pregunta: ¿el instinto animal está en los cromosomas?. “Nah..!!” diría uno. “Seeee…!!” retrucaría otro. El tema es que no hay un “Gen Materno” que uno pueda localizar y estimular, pero existen sí un conjunto de características genéticas que definen la llamada “habilidad materna”, influida en gran parte por cuestiones hormonales. La probabilidad de secretar Gonadotropinas (hormonas que actúan sobre el ovario), Progesterona (hormona de la gestación) y Prolactina (hormona de la lactancia) sí puede transmitirse con los genes. De hecho, en los animales de producción como las vacas, cuando una hembra no termina el año con el ternero “al pie” se la descarta del rodeo, porque es muy probable que transmita esa dificultad reproductiva a su descendencia (si es que la obtiene).
En nuestras perras el “instinto materno” puede estar inhibido por cuestiones comportamentales. Para hacerlo simple, aquellos animales excesivamente mimados, sobreprotegidos y tratados como humanos pueden llegar a desconocer a las crías, abandonarlas y incluso desentenderse de ellas al punto de aplastarlas. En estos casos, la forma que hemos criado a la perrita y la dependencia que ésta tiene con nosotros anula todo gen, toda hormona, todo instinto natural. De hecho, hay unos estudios muy interesantes (*) hechos en zorras (parientes cercanos de nuestras perras) en donde seleccionaban por mansedumbre y descubrieron que cuanto más mansas eran las zorras a la mano del hombre, menos capacidad tenían de cuidar a sus crías. El problema es más complejo, pero como concepto debe quedar que si criamos un animal equilibrado desde el punto de vista comportamental (es decir: como un perro, como un lobo evolucionado, no como un humano), lo mejor de su especie saldrá en el momento justo y tendrá más posibilidades de tener, a su vez, una descendencia equilibrada.
Finalmente, una acotación: a maternidad entre las perras es un buen ejemplo para resignificar el término, ya que no hace falta parir, para ser madre. En las jaurías “naturales”, las hembras caninas tienden a ciclar todas juntas. Los partos se acomodan casi siempre en la misma época y por ende, también la producción de leche de todas ellas. Así, si una perra tiene cachorros y fallece, cualquier hembra de la jauría puede adoptar al huérfano y amamantarlo sin problemas. A diferencia de los primates (incluso nosotros) si la perra tuvo su ciclo sexual, lo más probable es que tenga leche independientemente de estar preñada o no, y es esa particularidad de su fisiología la que le sirve para ser “madre nodriza”.
Es así que desde el punto de vista hormonal, todas las perras están “embarazadas” aunque no están gestando, por eso es que no existe un “Eva Test” para las perritas como existe en la mujer: ¡siempre dan positivo!. Y es por eso que sí existe el llamado “embarazo psicológico”, que de psicológico tiene muy poco, porque es una cuestión netamente hormonal. Pero bueno… eso da para otro artículo.

DR. ROBERTO. F GIMÉNEZ
Médico Veterinario – MP: 6491

(*) – Belyaev, D. K., Ruvinksy, A. O. y Trut, L. N. (1981). Inherited activation-inactivation of the star gene in foxes. J. Hered. 72, 267-274. Bergsma, D.