PERROS CALIENTES: ¿… y si el Bobby tiene fiebre?

Publicado el día 24/08/2017

La fiebre (pirexia, hipertermia) en los animales, al igual que en las personas, es generalmente benéfica: el aumento de la temperatura corporal mejora la respuesta del organismo a la agresión de ciertos gérmenes. En la práctica, cualquier padre sabe apoyar una mano en la frente de su hijo y colocar un termómetro bajo su axila. Si todo indica fiebre: sopita y a la cama. Pero en los perros es distinto. Para empezar, su temperatura normal es más elevada que la nuestra: hasta 38,5º C. Esto hace que el aumento de apenas medio grado sea más significativo que en las personas.

La temperatura en las mascotas puede medirse con termómetro clínico común, pero lo importante es que sea siempre vía anal. Por eso, si no se tiene práctica o el animal es muy inquieto, mejor es no intentarlo y dejarle la tarea al veterinario.

De todas maneras, hay ciertos indicios que pueden ayudarlo a determinar la presencia de fiebre en su perro. Por un lado, su decaimiento será evidente: Boby no será el mismo Boby de siempre, lo encontrará inactivo y con falta de apetito según la hipertermia que esté sufriendo. Igual que en los humanos, la fiebre deprime y embota los sentidos, aunque nuestras mascotas no puedan contarnos lo mal que se sienten ni que “le duelen todos los huesos”.

Por otra parte, cuando hay fiebre, el organismo debe perder la temperatura que le sobra. Para ello cuenta con dos mecanismos: la sudoración y la respiración (jadeo). La sudoración es muy evidente en los humanos febriles, pero los perros no sudan. Es con el jadeo que los pichichos logran liberarse del exceso de calor. Así es que los vemos entonces, echados en un sitio fresco, con la boca semiabierta, respirando muy rápido (taquipnea), con la lengua ensanchada como un plato y un babeo excesivo. Es bueno aclarar que la sequedad en la nariz de su pichicho no es un buen parámetro para diagnosticar fiebre, ya que esto puede depender más de la humedad ambiental que de su temperatura interna.

Como decíamos en un principio, la fiebre es una defensa, un signo, pero no una enfermedad en sí misma. Es un indicativo que algún problema hay, por lo que si la hipertermia se prolonga, no debería combatirse sintomáticamente sin consultar a un profesional para averigüar su causa principal. Hay que tener cuidado con el uso de salicilatos (aspirinas) y antipiréticos de uso humano, ya que muchos perros no los toleran. Tampoco puede administrarse aquella fórmula de “sopita y a la cama”, pero sí la de cuidados y mimos, en sobredosis.

Med Vet. Roberto F. Giménez
MP: 6491