¿QUÉ ONDA CON LA LEPTOSPIROSIS?

Publicado el día 13/04/2016

La Leptospirosis es una enfermedad legendaria que en los últimos días se ha puesto tristemente “de moda” a partir de una supuesta medida sanitaria que estuvo a punto de tomarse en la provincia de Neuquén. Aduciendo un “brote” de esa enfermedad, la Municipalidad de Nueva Esperanza dispuso sacrificar más de 200 perros para evitar su propagación, al menos esto es lo que han informado los medios y las distintas redes sociales que rechazaron la medida.

Lejos de mí empezar a opinar sólo a través de noticias publicadas en medios periodísticos, primero intento ir a lo comprobado de la enfermedad para fijar una posición frente al problema pero en forma más global.

Veamos: la Leptospirosis es una enfermedad de distribución mundial provocada por una bacteria con forma de espiral llamada Leptospira interrogans. Es una zoonosis o antropozoonosis, es decir, una afección común a los animales y al hombre (pueden encontrar infinidad de artículos al respecto en Google).

La buena noticia es que el hombre es un huésped accidental: muchos factores deben coincidir para que la enfermedad se manifieste, sobre todo porque la Leptospira necesita de mucha humedad para sobrevivir y muere rápidamente con los rayos del sol (por eso aparece en zonas bajas e inundables).leptospirosis-copiar

La mala noticia es que está entre nosotros y se diagnostica mucho menos de lo que realmente ocurre. Son reservóreos las ratas, los perros, los animales de granja (vacas, cerdos) y los silvestres (zorros, liebres, etc.). El riesgo intrínseco de contagio al hombre pasa por el grado de contacto que tenga con éstos.

Se dice que la mayor parte de la casuística es de tipo laboral o profesional: los más afectados son la gente de campo, el personal de mataderos o los veterinarios. Con respecto a la población general, los casos en riesgo son aquellos que conviven con mascotas. No hay que asustarse ni enojarse por esto, es una realidad científica que debemos entender. Los animales infectados eliminan Leptospiras por orina y al huésped ingresan por las mucosas o por heridas y abrasiones cutáneas. Pasando esto en limpio, entendamos cómo se infectan nuestros perros:

1- cazando ratas: es sabido que muchos pichichos tienen el instinto de caza muy instalado y no pueden evitar salir detrás de todo lo que se mueva, aunque sean bichos asquerosos como éstos. La Leptospira no afecta a las ratas, pero si la transmiten unas a otras, de manera tal que mantienen bien alto el nivel de contaminación en el ambiente;

2- por medio de otros perros: la mayor parte del diagnóstico de Leptospirosis en las Veterinarias se hace en los perros machos. ¿Y esto por qué? Por la costumbre de los machos de olfatear la orina de otros perros, antes de alzar la pata ellos mismos para marcar territorio (la bacteria entra por la nariz).

¿Y cómo nos infectamos nosotros?

La Leptospirosis no se contagia de persona a persona. Aunque parezca asqueroso, la única forma es por contacto con orina de un animal con Leptospiruria. Quiero creer que fuera del ámbito laboral, adie manipula voluntariamente la orina de animal alguno, pero hay que entender que el contacto puede ser accidental: el perro puede haber olido orina propia o de otros y el líquido estar seco en su nariz pero aún así con carga bacteriana. También se pueden haber formado aerosoles a partir de un “charquito“ y haber entrado por nuestras mucosas. También nosotros podemos ingresarlas con nuestras manos luego de tocar a un animal.

Hay que aclarar que a la Leptospirosis también se la considera una “zoonosis alimentaria”, porque el alimento como vehículo es el que nos sirve de contacto con estas bacterias. Lo típico son las latas de gaseosa que son almacenadas en depósitos con ratas, las que son orinadas por éstas y de las cuales nosotros bebemos directamente del envase. Hay muchas posibilidades, el tema es que no hay que llegar a ese punto en la cadena de transmisión

¿Entonces qué hacemos?

En lo particular, la Leptospirosis en perros tiene vacuna y hay que exigirle al Veterinario que la incluya en su Plan Sanitario. Puede pasar que nos digan que hay que vacunarlo más seguido que contra el Moquillo o el Parvo, esto es porque es una bacterina y produce menos inmunidad que los virus.

Debemos instruir principalmente a los más chicos sobre la higiene de manos inmediatamente después de jugar con las mascotas, sin tocarse los ojos ni lavarse la boca.

No insista: el perro no debe dormir arriba de la cama.

Tenemos que evitar que los perros anden sueltos por la vía pública, olfateando alegremente orinas ajenas. ¡Esto también es Tenencia Responsable!

Debemos llevar el animal a consulta al primer indicio de enfermedad, sobre todo si la afección parece renal o hepática.

En lo general/ambiental/oficial: hay que atacar el eslabón más complicado de la cadena… ¡¡debemos combatir las ratas!!. Este es un consejo para los vecinos y las municipalidades: hay que controlar los roedores, no queda otra.

En definitiva… llego a mi opinión sobre lo que pasa en Neuquén: si hay que matar animales por temor a la Leptospirosis, éstos tienen que ser las ratas. Y una primer medida para eso es no darle de comer. ¿Y qué comen estas “amiguitas”? ¡Basura! Significa que el control de la enfermedad empieza por el control de los residuos domiciliarios. Sólo manejando racinalmente los desperdicios, concientizando a la población y aplicando agresivas campañas de desratización podrán bajarse los niveles de contaminación ambiental de la bacteria. Claramente, no es la solución barata… pero es LA solución.

En cuestiones de Leptospirosis, el perro suele ser un simple mensajero entre la rata y el hombre. Y soy de la firme opinión que al mensajero no hay por qué matarlo.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario – MP: 6491

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