PREMIAR LO QUE ESTÁ MAL, CASTIGAR LO QUE ESTÁ BIEN

Publicado el día 01/03/2019

A veces nos preguntamos por qué los perros hacen las cosas que hacen, y no nos damos cuenta que ciertos comportamientos los creamos nosotros sin querer.

Lo primero es entender que los perros no tienen otra cosa que hacer en la vida que estar atentos al entorno para captar los patrones de comportamiento nuestro y del resto de la “manada” humana. La inteligencia y adaptabilidad que tiene la especie les permite sacar conclusiones del estilo:

  • SI PASA “A” -> OCURRE “B”
  • SI OCURRE “B” -> NO PASA “C”

Con este esquema simple pueden tomar decisiones que los lleven a sacar ventajas, conseguir alimento, ganarse caricias u ocupar territorios. ¿Quién no detectó esos rasgos de “viveza criolla” en sus mascotas, para alcanzar un bocado o eludir las barreras y escaparse? Por algo son la segunda especie “más exitosa” del planeta, en términos de reproducción.

Pero muchas veces somos nosotros los que nos manejamos de una determinada manera y sin quererlo fortalecemos comportamientos indeseados. La más típica es “premiar” (sin querer) lo que está mal o castigar (también sin querer) lo que está bien.

Veamos un ejemplo para cada caso:

EJEMPLO 1 – PREMIAR LO QUE ESTÁ MAL: Belcha es una boxer muy vivaracha y obediente, hace años que vive con un matrimonio mayor que la cuida, le pone límites y convive con ella en armonía. Pero un día llegó el nieto a alegrar la familia y los felices abuelos cumplen su rol de tenerlo con ellos de vez en cuando. Con el tiempo apareció el problema: Belcha le ladra al bebé, le ladra mucho. Y el bebé se asusta, le cuesta dormir y el sólo ladrido de Belcha lo hace llorar.  La intervención del profesional arranca con preguntar cómo llegaron a esa situación, qué hacían las primeras veces que se encontraron Belcha y el bebé. La mujer cuenta que evitaban el contacto entre ambos sacando a la perra al patio con una galletita. Es decir: la perra se acercaba, ellos la llamaban, tiraban una galletita al patio con la puerta abierta y luego la cerraban, con la perra del otro lado. Aún así, meses después, seguían con el mecanismo, sólo que Belcha ya no se acercaba si no que directamente se ponía a ladrar. ¿Qué pasó acá? Claramente, el “Hecho A” es que Belcha se acerque al bebé y eso como consecuencia trajo un premio (“Hecho B”) . Es cierto que también había un castigo: a Belcha la sacaban al patio, pero en este caso el premio (la galletita) es un estímulo mucho más importante para la perra que el hecho de tener que “irse afuera”. Muy probablemente como después ya ni la dejaban acercarse al bebé, comenzó a “vocalizar” (ladrar) y eso también tuvo su premio: le daban una galletita para que se calle. ¿Cómo revertir esa situación? Cortando la el mecanismo de comportamiento -> premio. Hay que bancársela, aunque sea difícil, Belcha ladrando y todos siendo absolutamente indiferentes. Se la puede distraer con otra orden o con un juego (hacerla sentar, salir al patio e iniciar un juego de pelota, por ejemplo), pero el premio debe ser después de esa OTRA acción, nada que Belcha pueda relacionar ladrar con recibir un mimo. Mientras dure el comportamiento indeseado, hay que ignorarla. Luego, cuando esté desactivado el círculo vicioso de ladrido-premio, se empezará a trabajar con el acercamiento al bebé, el que debe ser paulatino y por supuesto, siempre controlado por un adulto.

EJEMPLO 2 – CASTIGAR LO QUE ESTÁ BIEN: “Zeus” es un mestizo divino, rescatado de la calle, que vive con una familia en una casa de barrio, con patio. Aduciendo esta razón (“tiene patio grande”) que nunca fueron de sacarlo muy seguido a la calle. Además, cuando el dueño lo hacía, le gustaba dejarlo un rato suelto en una placita cercana, para que corra libremente, pero según él tal cosa se convertía en un displacer, porque después le costaba muchísimo volver a atraparlo y ponerle la correa. Sus comentarios de la situación eran: “es sordo”, “parece que me toma el pelo”, “lo llamo, me mira y sale para otro lado”. Preguntado si eso fue siempre así, la respuesta fue que no, que “al principio” (recién adoptado) era más obediente, aunque como era juguetón con otros perros, a veces se distraía y no acataba las órdenes. Y de allí se puede deducir lo que pasó: el dueño de Zeus habrá salido con él a la placita, lo soltó, el cachorro se distrajo con otros perros, el hombre lo llamó, Zeus tardó en responder y cuando lo hizo el hombre lo retó. “¡Me hacés perder tiempo, ¿por qué no venís cuando te llamo?”. Esta situación debe haberse repetido varias veces, y empeorado cuando los paseos dejaron de ser rutina. Ahora “Zeus” sale de vez en cuando y en las ocasiones que lo hace, está “cargadísimo” de energía, como un preso recién liberado de la cárcel. Y eso no hace más que complicar el cuadro. Ahora, pensemos la cosa “del lado del perro”, desde el punto de vista de “Zeus”, como si pudiera hablar:

SI PASA “A” -> OCURRE “B”: “estaba jugando normal con un amigo, el hombre me llamó, volví al lado suyo… ¡¡y se enojó y me retó!!. Está loco…”

SI OCURRE “B” -> NO PASA “C”: “…y encima que se enoja y me reta, se termina el paseo. ¿Sabés qué? La próxima vez no vuelvo.”

Y así resultan las cosas. Tenemos que ser conscientes que nuestra forma de comunicar no siempre dice lo que quiere decir. El tono de voz, las posturas corporales y sobre todo EL MOMENTO en el que retamos o premiamos es fundamental. Tenemos que ver cuándo ubicamos nuestras intervenciones para que sean oportunas y no originen este mecanismo de “premiar lo malo y castigar lo bueno”, que en definitiva, atenta contra la buena convivencia.

ROBERTO F. GIMÉNEZ
Médico Veterinario (M.P. 6491)

Las Fiestas y las “gotitas”

Publicado el día 21/12/2018

Todos los años llegando a los últimos días de Diciembre proliferan las consultas sobre el manejo de los animales ante la pirotecnia. Es un tema que tratamos varias veces en este blog, por ejemplo en la nota “Y cuando queremos acordar ya estamos en las Fiestas…” o “La verdad sobre los perros y la Pirotecnia“.  En ambas notas remarcamos que el problema de algunos animales de compañía con los fuegos artificiales no tiene nada que ver con “sensibilidad auditiva” alguna, si no con una patología de comportamiento: la FOBIA.

Entendemos como “FOBIA” a una respuesta emocional sin control frente a un estímulo que no representa un peligro directo o no lo es en la magnitud que se presenta dicha respuesta. Por ejemplo, para el aracnofóbico, una simple arañita inofensiva deriva en un susto equivalente a una invasión extraterrestre. Es un estado patológico que los perros sufren en distintos grados… pero es (repito) UN ESTADO PATOLÓGICO.

Nuestra respuesta como veterinarios a ese problema ha sido, por muchos años, desacertada. La recomendación más frecuente ha sido la administración de Acepromazina por vía oral, las famosas “gotitas”. La ciencia avanza en todo aspecto y eso nos permite entender hoy día que está lejos de ser una solución.

Al respecto, el Grupo de Especialidad de Etología Clínica de AVEPA (Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales) emitió un muy interesante informe sobre el uso de dicho medicamento, que paso a transcribir:

Tradicionalmente el uso de moléculas como la acepromacina para tratar de manera aguda problemas de miedo a los ruidos en perros ha sido muy frecuente. De hecho, todavía es uno de los fármacos de elección más empleados por los veterinarios generalistas como prescripción, sin terapia de modificación de conducta aparejada, para dichos problemas.

Por ello y porque este uso no conlleva la mejoría del paciente, sino más bien el empeoramiento del bienestar del animal durante los eventos traumáticos, queremos desaconsejar, como grupo de etología, su utilización como tratamiento único en problemas de fobias a los ruidos en el perro..

En el uso tradicional de este fármaco, lo que se pretende es que el animal no sienta miedo en eventos que lo podrían desencadenar. Sin embargo, esto no es lo que se consigue en realidad.

(…) La acepromacina tiene un defecto principal que la hace no perro-tomando-pastilladeseable para su uso en las fobias, y es que disminuye las respuestas motoras pero apenas afecta a la percepción sensorial.

Por consiguiente, el resultado final que obtenemos es un perro cuya respuesta motora está disminuida, pero que seguirá percibiendo el estímulo como amenazante.

Esto se traduce en un incremento del estado de ansiedad, una merma del bienestar del animal y, en ocasiones, un agravamiento de la fobia.

Otro dato añadido, y que empeora su recomendación de uso, es que desinhibe la conducta agresiva, con la consiguiente peligrosidad que ello conlleva para el propietario.

Por estas razones es que recomiendo la NO administración de este fármaco para este tipo de eventos.

Es muy común en nuestro ámbito que algunos zooterápicos estén ya tan “arraigados” en la cultura popular, que son adquiridos en forma rutinaria, en un Pet Shop o Veterinaria sin que el profesional intermedie en el acto. “Deme las gotitas esas, para calmar al Bobby” le piden al empleado… y éste se las da. Esta situación no es la deseable en absoluto y por varias razones, una de ellas es que la Acepromazina se trata de un neuroléptico que se expende bajo receta archivada y cuya administración debiera ser supervisada.
Y además, ahora sabemos que es contraproducente para el animal, y en algún punto hasta cruel.

Como en este mismo blog se dijo en la nota citada… “por suerte la farmacología veterinaria avanza y hay nuevas moléculas que acuden en nuestra ayuda. Una de ellas, más específica para estos problemas, es la LEVOMEPROMACINA. Se vende en comprimidos (en Bahía se consigue) y administrada adecuadamente, previene las reacciones fóbicas a la pirotecnia, las tormentas y los autos, con la ventaja de no provocar el efecto secundario de las famosas “gotitas sedantes”. Con la Levomepromacina el animal simplemente no reacciona a los estímulos que antes le provocaban desesperación y en todo lo demás su comportamiento es normal, sin parecer borracho o atontado. Esta droga actúa directamente a los neurotransmisores involucrados con la respuesta fóbica, es muy específica.”

Una vez más el consejo es elegir un Veterinario de confianza (y actualizado), para confiar en él!

FELICES FIESTAS!!!

M.V. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

VIOLENCIA DOMESTICA Y MALTRATO ANIMAL

Publicado el día 08/11/2018

Uno de los grandes flagelos que sufre la sociedad hoy día es la de “Violencia Doméstica”, donde se engloba allí la violencia de género y también las agresiones a niños. En general se sabe que la persona violenta no lo es en forma “espontánea”, de un día para el otro, si no que va mostrando señales que advierten sobre su accionar y que el comportamiento agresivo va escalando en gravedad.
En este plano se ha establecido en muchas investigaciones la relación directa que hay entre individuos que agredieron a animales y que luego lo hicieron con personas de la casa.  
En un reciente estudio publicado en “Agression and Violent Behaviour” se establecen las relaciones que ocurren entre las personas agresoras, los animales y las víctimas, que se resume en estas situaciones:
1- Los agresores aprovechan el vínculo entre la víctima y el animal de compañía para “retener” a las primeras: debido a los fuertes lazos entre las víctimas y las mascotas, las víctimas a menudo posponen el abandono de una situación violenta por temor a lo que les pueda pasar a sus mascotas.
2- Los animales de compañía son utilizados para controlar a las víctimas : los abusadores a menudo utilizan amenazas de violencia a las mascotas para controlar a las víctimas . Esto incluye tácticas comunes de abuso para aislar a las víctimas de modo que sientan que no pueden confiar en que otros cuiden de sus mascotas, ejercen un control financiero al suspender la atención veterinaria y amenazan con dañar (o en realidad dañan) a los animales como un medio para prevenir que sus víctimas se vayan u obligarlos a regresar. El estudio señala que algunos abusadores cometen un acto muy serio de maltrato animal, mientras que otros cometen gradualmente una serie de actos que van aumentando en gravedad.
También se explica la percepción de las víctimas sobre el comportamiento de los abusadores y por qué los abusadores dañan a los animales de compañía, entre otros: una forma de disciplina, celos por el fuerte vínculo entre la víctima y los animales, problemas en la infancia del abusador y el uso excesivo de alcohol.
En el estudio, las víctimas señalaron que no creían que la policía tomara en serio las denuncias de abuso de sus animales de compañía, declarando que faltaban servicios para las víctimas que tienen mascotas. Muchos dijeron que no buscarían refugio si tuvieran que dejar a sus mascotas. En ese plano, muchos programas de protección contra la violencia machista preveén el traslado de las víctimas junto a sus animales de compañía. 
Cualquiera sea el motivo o los orígenes de la violencia doméstica, es importante que el entorno se encuentre atento a las señales para prevenir males mayores. Uno de estos avisos puede ser precisamente el maltrato animal dentro de la casa. Recordemos que en nuestra ciudad hay una Oficina de la Fiscalía General para hacer denuncias sobre crueldad de los animales (pueden acceder a su página AQUI).
Y por supuesto denunciar siempre los actos de violencia de género en la Comisaría de la Mujer (Berutti 650 – 4558762), en el Centro de Asistencia a la Víctima de Violencia de Género (Vieytes y Gorriti) o directamente llamando al 911.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

El Origen de los Perros, cada vez más lejos

Publicado el día 26/10/2018

Según un artículo del Portal ABC de España, científicos determinaron que la aparición del perro doméstico, como descendiente del lobo, se remonta hasta 40.000 años antes de nuestra época. Cita un artículo de “Nature Communications” que contradice «un controvertido estudio anterior, dado a conocer el pasado año en la revista Science, que sugería que los perros fueron domesticados dos veces, de forma independiente, a partir de dos poblaciones de lobos separadas, probablemente ahora extintas, que vivían en lados opuestos del continente euroasiático.

Situar el origen mismo de la domesticación del perro es todo un reto debido a pruebas aparentemente contradictorias o incompletas. Una mandíbula de 14.700 años de edad es el fósil más antiguo indiscutible de un perro domesticado (Canis lupus familiaris), pero los restos de los canes se remontan hasta hace 35.000 años. Los datos genéticos muestran que los antepasados de todos los perros modernos se dividieron en dos poblaciones: una que dio origen a las razas de Asia Oriental y otra que se convertiría en los modernos perros europeos, surasiáticos, asiáticos centrales y africanos. Sin embargo, los investigadores aún no pueden determinar cuándo ocurrió esta división. Y no pueden ponerse de acuerdo si los perros fueron domesticados una o dos veces.

En la última investigación, el paleogenetista Krishna Veeramah y su equipo de la Universidad Stony Brook de Nueva York estudiaron los genomas de los fósiles de perros del Neolítico que se encuentran en diferentes partes de Alemania, uno del comienzo del período, hace unos 7.000 años, y otro de 4.700 años. También examinaron una muestra de perro de 4.800 años de antigüedad que se encuentra en Irlanda. Entonces compararon estas secuencias de genomas antiguos con datos genéticos de un total de 5.649 canídeos, incluyendo perros y lobos modernos.

Los investigadores estiman que los perros y los lobos divergieron genéticamente entre 36.900 y 41.500 años atrás, y que los perros orientales y occidentales se dividieron hace entre 17.500 y 23.900 años. Debido a que la domesticación tuvo que haber ocurrido entre esos eventos, el equipo la sitúa en algún lugar de 20.000 a 40.000 años atrás.

Estas fechas, según los autores, cuestionan la necesidad de una explicación de domesticación de origen dual sugerida en el estudio de Science. Ese trabajo comparó secuencias genéticas de 59 perros antiguos, así como un canino neolítico de Irlanda, y fijó la división entre perros orientales y occidentales entre 6.400 y 14.000 años atrás. El equipo sugirió que debido a que la división se produjo miles de años después de la primera aparición conocida de los perros en Europa y Asia Oriental, debían de haberse producido dos casos de domesticación que ocurrieron alrededor de la misma época.

Los autores del último estudio reconocen que su trabajo no resolverá el debate sobre cuándo y dónde se originó el mejor amigo del hombre, pero creen que analizar más ADN antiguo resolverá el problema. Veeramah, cuya investigación se centra principalmente en los seres humanos antiguos, dice en la web de la revista Nature que aprender más sobre los orígenes de los perros modernos puede ayudarnos a entendernos a nosotros mismos, ya que los perros y los humanos tienen una importante historia juntos».

FUENTE: https://www.abc.es/ciencia/abci-perros-surgieron-y-solo-grupo-lobos-201707191015_noticia.html

Los Murciélagos, la Rabia y Nosotros”

Publicado el día 08/10/2018

Un tema que permanece vigente y que genera cada vez más consultas a medida que se acercan los meses de calor: el tema de los murciélagos. Al respecto, compartimos conceptos del Colegio Veterinario de la Provincia de Buenos Aires, que se expide sobre estos particulares bichitos y el riesgo de transmisión de la Rabia:

“En lo que va de 2018 el Departamento de Zoonosis Urbanas de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires confirmó 89 casos de rabia en murciélagos. Ante este panorama, el Colegio de Veterinarios Bonaerense incentiva la vacunación de perros y gatos.

El Departamento de Zoonosis Urbanas de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Provincial dio a conocer que durante este año ya se registraron 89 casos de rabia en murciélagos insectívoros en la provincia de Buenos Aires, el último fue en el mes de septiembre en Lobería. De esta manera, a pesar de las metas propuestas por la Organización Mundial de la Salud de erradicar la enfermedad, el tema parece estar cada vez más vigente en Argentina.

Cómo actuar en caso de encontrar un murciélago:

– Si se encuentra dentro de un domicilio, se debe intentar que salga solo. De no ser posible, debe aislarse y llamar a Centro de Zoonosis del Municipio al que pertenecen.
– Aunque parezca muerto, no se debe tocar: se debe evitar la exposición a mordeduras. Alejar a los niños y mascotas del lugar.
– Quienes encuentren murciélagos de día, heridos o muertos, deben aislarlos y comunicarse inmediatamente con el Centro de Zoonosis para que puedan realizar las pruebas pertinentes.
– Enseñar a los niños sobre el riesgo de jugar con murciélagos: no son una mascota, no se debe tratar de alimentar ni de manipular. No es habitual que estos animales estén visibles de día y menos en el piso, siendo en estos casos muy probablemente un animal enfermo, con altas probabilidades de tener y contagiar rabia.
– Si el murciélago mordió a una mascota, debe llevarse de urgencia al Centro de Zoonosis del Municipio más cercano o consultar con un profesional veterinario.
– Si el murciélago mordió a una persona, debe concurrir inmediatamente a un hospital.”

Fuente: Prensa – Colegio de Veterinarios de la Pcia. de Bs. As.