Otro número mágico: 90

Publicado el día 07/06/2020

Noventa días (de vida) es el tiempo en el que transcurre el llamado “período sensible” de un cachorro. Segun la bibliografía (*), “un período sensible es una etapa en la edad del animal durante el cual los sucesos tienen un efecto que es susceptible de persistir por largo plazo, o durante el cual se realiza un aprendizaje facilitado y memorizado a largo plazo. Corresponde a un momento particular del desarrollo del sistema nervioso central. Durante un período sensible, una pequeña cantidad de experiencias determinantes va a producir efectos (o daños) mayores sobre el comportamiento posterior.

Durante el período sensible de los cachorros, se crean las sinapsis que le harán comprender el entorno, aceptar lo nuevo e incorporarlo como parte de lo que sería su mundo habitual. Luego, una vez pasados esos noventa días, las sinapsis que no se encuentran “activadas”, se atrofian.

El período sensible es precedido y seguido de un período de menor sensibilidad y la transición es gradual. Durante estos períodos sensibles el cachorro va a adquirir todos los comportamientos básicos que requerirá a lo largo de su existencia. A cada período corresponde la adquisición de comportamientos específicos.”

Para la vida equilibrada de un animal, nada peor que un cachorro poco estimulado. Todos los eventos que le son ajenos y no puede incorporar a su sensorio, tarde o temprano pueden resultar ansiogénicos e incluso fóbicos, como lo contamos en las entradas de este Blog relacionadas con la Pirotecnia.

“El cachorro correctamente vacunado, debe salir hacia los lugares que encontrará una vez adulto. Se recomienda repetidamente caminar en calle tranquila, después en calle ruidosa, visita a un mercado público, visita de una estación de tren o de autobuses, desplazamiento en carro y en transporte colectivo, encuentro con personas de diferentes tipos, encuentro con cachorros y perros adultos, encuentro asiduo con otras especies animales: gatos, aves, animales de granja”

Med. Vet. Roberto F. Giménez
MP: 6491

(*)-CURSO GECAF:
Dehasse j (1993):Epigenèse, émotionnelle et relationnelle du chiot, Cahiers dÉthologie, Liège, 12(4)443-466.
Pageat (1995);: Manuel de pathologie comportamentale canine, Le point Vétérinaire, Paris.

EL NÚMERO MÁGICO

Publicado el día 27/05/2020

Sesenta días  es el período mínimo recomendado para que un cachorro esté con su madre después de nacer. Una perra equilibrada necesitará ese tiempo para desapegar a su cría y enseñarle (entre otras cosas) a inhibir la mordida. Ningún cachorro debe morder después de los tres meses, ni siquiera jugando.
Sesenta días... no importa que ya no mame, aún así que se quede con la madre aunque parezca que ésta lo rechaza. La única razón que muchos entregan los cachorros a los 45 días es económica, porque a esa edad le tocan las primeras vacunas, y los que hacen de esto un “negocio” incurren en un gasto que prefieren evitar. El principal problema es que para darle a Ud un cachorro a los 45 días de edad, se lo tienen que dar comiendo sólidos (balanceado) y procurando que no tenga descomposturas o diarreas por cambio de dieta. Para ello es necesario separarlo de la madre cerca de los 25 o 30 días a más tardar. Demasiado temprano. Esto más que destete es un “desmadre”, el cual es un concepto diferente. La madre puede destetar a los cachorros en forma natural porque le irritaron las mamas, se cansó, no tiene leche o ya es tiempo. Pero eso no quiere decir que haya que apartarlos por completo, “desmadrarlos”. Una madre equilibrada, aunque ya no de leche, le enseña a su cachorro cómo jugar y limitarse, lo mantiene “a raya” y lo invita “amablemente” que salga a explorar el mundo. Una madre equilibrada le da equilibrio al cachorro, y ese equilibrio se reflejará en su conducta futura. No la hipoteque llevándose el cachorro antes de tiempo. Converse con el criador y llegue a un acuerdo económico si es necesario, en cuanto al alimento balanceado y el plan vacunal. Pero espere, como mínimo, el número mágico: sesenta días.

 

Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

DIA DEL (RESPETO) ANIMAL

Publicado el día 29/04/2020

Según un artículo de la BBC (1) existen en el planeta 8,7 millones de especies, de acuerdo a un censo del 2014, el más preciso  realizado hasta la fecha. “La mayor parte de esta riqueza natural aún no se conoce. Sólo se han identificado 1,3 millones de especies, lo que significa que aproximadamente el 86% de las especies terrestres y el 91% de las marinas aún no se han descubierto”, dice el autor del estudio.

No deja de ser una buena noticia, el hecho que aún queda mucho que descubrir. Y como descubir también es conocer y entender, sin dudas conectarnos con el mundo animal desde el conocimiento es lo que nos llevará a la verdadera empatía, esa capacidad de ponernos “en los zapatos del otro”. Si no sabemos cuáles son las necesidades y motivaciones de cada especie conocida o por conocer, jamás lograremos entenderlas y sentirnos parte del gran ecosistema de la Tierra. Mucha gente cree que con “amor” alcanza y que las buenas intenciones son suficientes, pero hay sobrados ejemplos que no es así. El conocimiento es el camino, no se ama lo que no se conoce. Hay que mantener el corazón latiendo y el cerebro pensando,d e esa manera asumiremos nuestro verdadero rol en lo que nos rodea.

A los que caminan, a los que vuelan, a los que nadan, a los que reptan, a los que cazan o son cazados, a los que sólo están ahí, con pelos, plumas escamas: debemos prometerles respeto, estudio y trabajo. Estamos todos en el mismo hogar.

 

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (UBA)
MP: 6491

 

(1) -https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/08/110824_especies_censo_am

ANSIEDAD EN CUARENTENA: es posible?

Publicado el día 02/04/2020

Si, absolutamente. Tenemos que pensar que nuestros perros son muy muy sensibles a las variaciones del entorno y al comportamiento de “la manada”, viven pendiente de lo que hacemos, cuando salimos, cuándo se come, cuándo se pasea, etc.  A su vez, los animales aman la rutina. La rutina es seguridad, es confort. En la rutina todo es previsible y nada puede sorprender. Nada más alejado de la rutina lo que vivimos estos días en tiempos de Cuarentena. De repente, estamos todos en casa. ¿Cómo procesan eso nuestros animales de compañía? Muchos bien, algunos más o menos… otros mal.

Como decía, los perros son muy adaptables, sin embargo el individuo puede haber perdido esa plasticidad, por distintas causas. Si pensamos que nos íbamos de casa a la mañana y volvíamos 8 hs después para muchas veces volver a salir, toda esa “gestión” de la soledad que el perro adquirió a lo largo de su vida está siendo puesta a prueba con el aislamiento preventivo. Adaptarse a tenernos ahí todo el tiempo es un desafío para ellos. Los perros equilibrados no tendrán problemas. Otros que tengan, por ejemplo, Hiperapego… ¡menos!… porque nos tienen a mano siempre, lo cual en su trastorno, es una bendición. Y por supuesto que “desaparecerán” las Ansiedades por Separación, porque simplemente no hay “separación”. 

¿Qué es lo que puede suceder? Hay un tipo de ansiedad llamada  “Ansiedad por Desritualización”, que es una “alteración ansiosa que aparece como resultado de una desorganización de los rituales del grupo. La ansiedad es una consecuencia del aumento de las situaciones ambivalentes, resueltas habitualmente con los rituales” (1). Básicamente, se cambiaron esas rutinas, se perdió esa seguridad y además todo se prolonga en el tiempo.., y el pobre animal se “desorganiza”. es así que en muchos de nuestros “pichos” pueden aparecer signos inusuales, como por ejemplo jadeos constantes, deambulación, “atorarse” con la comida, diarreas o constipación, ladridos excesivos, roturas, agresividad, etc.

Tenemos que ser conscientes también que pueden tener mucho menor consumo de energía: tomemos en cuenta que los paseos han dejado de ser tales y  sólo debieran hacerse salidas para las necesidades de los animales. Todo esto contribuye al cuadro.

¿Qué hacer? Lo primero consultar a nuestro Veterinario de confianza, el ya nos puede dar una orientación sobre que no exista otra patología (recuerden que en tiempos de Pandemia, se deben pedir los turnos previamente por teléfono o Whatsapp). Luego es importante generar nuevas rutinas en el hogar, que tendrían que incluir Juegos (con una botella, con una pelota) al menos tres o cuatro sesiones por día. Y finalmente hay que “enriquecer” el ambiente del animales, con juguetes y elementos que le representen un desafío. No es necesario salir a comprar esas cosas al Pet-Shop, será suficiente por ejemplo, con una botellita de gaseosa chica al que le haremos unos agujeros chicos y pondremos en su interior un pedacito de carne o alimento que le guste. Luego, dejaremos que el Bobby se entretenga tratando de acceder “al premio”, por una buena cantidad de minutos. Lo importante es que pasado un tiempo abramos el “juguete” y le demos el premio, para que tampoco este juego se convierta en una experiencia frustrante.

Para otras entradas, nos queda pendiente el cuadro de Depresión en perros (que también está apareciendo en circunstancias como la que vivimos) y qué ocurre en la misma situación en gatos.

Roberto F. Giménez”
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

  1. – Patrick Pageat  – “Patología del Comportamiento del Perro” – Pulso Ed. (2000)

OBEDIENCIA BÁSICA #1 – Qué es y para qué sirve?

Publicado el día 19/03/2020

La Obediencia Básica consiste en que el perro logre acatar dos o tres órdenes sencillas que de alguna forma sirvan como “comodines” o “fusibles” cuando necesitemos que nos preste atención o que cese con una acción negativa. En estos casos, cuando el perro está haciendo algo que no nos agrada, en vez de castigarlo por ello (refuerzo negativo) cambiamos su foco de atención y lo premiamos (refuerzo positivo). También sirven para anticipar otras órdenes más complejas o acciones en las que tengamos que tenerlo controlado, por ejemplo: hacerlo sentar en el cordón de la vereda antes de cruzar la calle o que se concentre en nosotros cuando está en la camilla del veterinario y éste debe hacer una maniobra molesta.

La cría responsable de perros equilibrados con el entorno viene a ser el Jardín de Infantes de tu mascota. Tiene que ver con los aprendizajes transmitidos por la madre, el destete en tiempo y forma y el trato social adecuado los primeros meses del cachorro. La Obediencia Básica es la escuela primaria, en donde aprende sus palotes. Ya va a haber tiempo para “la educación superior”, el adiestramiento, que significa la aprehensión de habilidades extraordinarias, como acrobacias o mucho más allá, rastreos y agility.

Pero falta mucho para eso. En esta primer nota de Obediencia Básica arranquemos por la “Salita Verde”, la orden más simple: “mirame”.

Lo que se recomienda es que las sesiones de aprendizaje duren 15 o 20 minutos, no más, y que el animal no esté sobreexitado (por ejemplo: después de haber paseado y “descargado” energía). El premio puede ser salchichas cortadas en pequeños trozos o galletitas chicas. Mantenga el premio lejos de la vista (una bolsita enganchada en el cinturón a su espalda o una riñonera).

ORDEN “MIRAME”: esta orden sirve como “base” para todas las demás. Siempre es bueno captar la atención del animal, para dar luego otra orden. Lo que hacemos es que el perro “descubra” lo bueno  y divertido que es lo que le estamos pidiendo.

1. Prepare todo el entorno (perro calmado, solo, sin distracciones)
2. Párese frente a su perro y observeló
3. En cuanto él lo mira,  dele un premio. Al principio no entenderá qué ha hecho para ganarse la recompensa.
4. Cuando vuelva a establecer contacto ocular, dele un premio.
5. Después de unas cuantas repeticiones comenzará a pensar que solo por mirarle va a conseguir un premio. Probablemente le gustará y comenzará a mirarle con más frecuencia.
6. Siga recompensándole cada vez que establezca contacto ocular. Contacto ocular = ¡recompensa!
7. Cuando el perro esté realizando el comportamiento de mirarle de forma sólida y continua, puede añadir una indicación: “Mirame!” (o “Mirá” o “Conmigo”, cualquiera palabra menos el nombre).

También pueden hacerse o un chasquido de dedos o un gesto (dedos a los ojos propios) Contacto ocular = Orden = ¡recompensa!No desesperarse si no se logra en las primeras sesiones. Abandona el intento cuando el animal se distrae. Lo ideal sería pasar a un juego con objeto y dejar de jugar cuando él aún quiera.

En la próxima nota, veremos más órdenes simples propias de la Obediencia Básica.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario – UBA
MP: 6491

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