¿MOVIMIENTOS “ANTIVACUNAS” EN VETERINARIA?

Publicado el día 19/05/2019

Campaña de Vacunación Antirrábica en Bahía Blanca

Los llamados “Movimientos Anti-Vacunas” (para la OMS, la  “Renuencia a Vacunarse“) es una actitud que va creciendo año a año a tal punto que en el 2019 representa una de las cuestiones prioritarias para el máximo organismo de salud del mundo. Sin embargo, esta situación

no está limitada a la negativa de muchos padres para vacunar a sus hijos, si no que cada vez en más casos también se extiende dicho pensamiento (y acción) a los animales de compañia.

“Las familias cuidan de sus perros como si fueran un miembro más y lo hacen de acuerdo con sus creencias “, dice Rafael Laguens, el presidente 

de la Federación Europea de Veterinarios (FEV). “Si una persona decide no vacunar a sus hijos porque cree (sin fundamento alguno) que no es lo mejor para ellos, tampoco vacunarán a sus perros”, explica.

Y al igual que la renuencia a la vacunación en las personas, esta actitud en animales conlleva un gran riesgo para la salud de nuestros bichos. En un reciente artículo de la revista “Animal’s Health”  se advierte sobre el fenómeno: “los veterinarios del Reino Unido señalan una caída del 7% en las tasas de vacunación tanto para perros como para gatos entre 2011 y 2017, la cobertura de

 vacunas está disminuyendo peligrosamente, lo que no permitiría lograr el 70% de cobertura recomendada para garantizar la “inmunidad de rebaño”. Esto significa que las mascotas podrían estar nuevamente en riesgo de enfermedades dolorosas y mortales que aún no están bajo control.

Roxane Feller, Secretaria General de Animal Health Europe sostiene que “cuando sabemos que, en otras 

partes del mundo, aproximadamente 60.000 personas mueren cada año a causa de la rabia, en su mayoría proveniente de perros, esta actitud hacia la vacunación de mascotas en Europa es una preocupación grave. Las vacunas son herramientas de gran éxito en la prevención de enfermedades tanto para los animales como para las personas, pero la falta de una verdadera comprensión de cómo funcionan podría poner en riesgo a la población que se vería amenazada de nuevo con enfermedades mortales“.

En el caso puntual de Rabia, dicha enfermedad resulta de especial atención en nuestro país, ya que en países limítrofes como Bolivia están teniendo situaciones epidemiológicas preocupantes y nosotros mismos tenemos un estado de circulación viral activo: en lo que va del 2019 la cantidad de murciélagos positivos al virus ya ha superado el promedio histórico para la primera mitad del año. Se sabe que para mantenernos libres de casos de Rabia en animales y human

os, la única estrategia viable es mantener adecuados niveles de inmunización en la población canina y felina.

Los temores sobre la vacunación son infundados y basados más en habladurías que en datos ciertos. En humanos, ya se está hablando de brotes de viejas enfermedades (como el sarampión) debido a esta ideología. En el caso de los animales, no dejan de ser proyecciones antropocéntricas de las ideas de ciertos grupos, como la de intentar hacer vegano a un perro o a un gato, con la diferencia que el animal no puede elegir qué hacer ni exigir medidas preventivas para sí mismo.

La responsabilidad de la salud de nuestros amigos es toda nuestra y no podemos ni debemos defraudarlo.

ROBERTO F. GIMENEZ
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

El Olfato y los Perros

Publicado el día 22/04/2019

Siempre hemos sostenido desde aquí que la realidad en al que viven nuestros perros no es la misma realidad que la nuestra y esto se explica sobre todo en la capacidad de “sentir” (captar) diferente el mundo que nos rodea. Desde el “sentir”se entienden los sentidos y los sentidos son el puente entre ese mundo exterior, el “afuera”, y el interior, nuestra conciencia.

En los perros, el ofato tiene una importancia radical y eso a su vez impone condicionamientos a su comportamiento.

“Según las razas y los olores, los perros son de 1000 a 1 millón de veces más sensibles a los olores que nosotros los humanos. Los olores son percibidos por quimio.-receptores repartidos en el fondo de las cavidades nasales y en el órgano vomero-nasal. Todos los olores humanos, incluso las  que pertenecen a huellas digitales pueden ser detectadas por el perro, sean estas frescas o viejas de hasta una semana (Bradschaw 1992). El perro percibe en sus congéneres las feromonas producidas a nivel de las glándulas anales y cicumanales, del conducto auditivo externo, de los cojinetes plantares, y que encontramos también  en la orina, las heces, las secreciones vaginales. La difusión de estas feromonas es activa en la emisión de orina, el frotamiento sobre un soporte, pero igualmente es pasiva. La posición acostada de un dominante permite por ejemplo la impregnación de la zona de dormir, esta marcada por los olores de dominante (y por su presencia) acaba siendo un reto para los concurrentes potenciales. Cuando dos perros están presentes en la casa, el que tiene más contacto con los propietarios será más fuertemente marcado de su olor, y recibirá entonces de parte del otro perro, más investigaciones sociales, lo que interviene probablemente en la afirmación de su estatus jerárquico

Las feromonas informan sobre el sexo, el estado fisiológico (celo), el estatus jerárquico, la identidad del emisor. Lo cual permite en particular a los perros de un grupo diferenciar las feromonas emitidas por un intruso. En territorio desconocido el marcaje permite al perro tranquilizarse colocando aquí y allá una marca familiar. En un contexto familiar un depósito urinario único y sobre una zona visible, de un perro macho o hembra es muy a menudo la única manifestación de un equilibrio jerárquico inestable en el cual el perro de un temperamento poco dominante, beneficia de prerrogativas jerárquicas elevadas. En el síndrome de ansiedad de separación, es frecuente constatar que el perro va a destruir de preferencia objetos fuertemente marcados por el olor de su propietario (zapatos, zonas axiales de una remera, botón superior del pantalón, control remoto).

La comunicación feromonal no es conscientemente accesible al hombre, mientras que el perro diferencia con facilidad entre un hombre y una mujer, aún con ropa y andar idéntico. (…)

En el perro doméstico el comportamiento del marcaje está acompañado de numerosos rituales visuales como es el alzar la cola  y la pata al orinar o rascar el piso, lo que permite sin duda aumentar la atracción de la señal, agregando a la información olfativa un elemento visual, y otras trazas feromonales dejadas por las secreciones de las glándulas interdigitales. Los perros dominantes levantan mucho más a menudo la pata que los perros subalternos.”

Fuente: Patrick Pageat – G.E.C.A.F. (Grupo de estudio del comportamiento de los animales de compañía)

 

Influenza (gripe) canina… ¿transmisible al humano?

Publicado el día 12/04/2019

Las enfermedades no son eventos estáticos, en donde lo que hoy pasa con una bacteria o un virus es una ley universal inmutable que se repetirá por toda la eternidad. Diversos factores ambientales y propios de los patógenos generan mutaciones o variaciones en el comportameinto de la enfermedad que sorprende a los investigadores.
Un reciente artículo de la American Society of 

Microbiology advierte sobre la eventualidad que el virus de la Influenza Canina (lo que se entiende por la “Gripe”) haya mutado y ahora puede contagiarse a humanos.

El artículo advierte que “la capacidad de los virus de la influenza A (IAV,

por sus siglas en inglés) para transmitirse (“saltar”) de las especies de reservorios animales a los humanos presenta una amenaza de pandemia continua. Las aves y los cerdos se consideran reservorios importantes de la diversidad genética viral (NOTA: recordar el alerta mundial sobre Gripe Aviar del año 2009!!) mientras que los equinos y los caninos se han restringido históricamente a ser estables y sin transmisión a los humanos.”
Sin embargo los investigadores demostraron que esa “estabilidad” no es tal, ya que obtuvieron virus de Influenza en perros del Sur de China potencialmente zoonóticos luego de distintas recombinaciones  de virus de cerdos.

Esto concuerda con otras observaciones de científicos, incluído el prestigioso Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC) que aunque admite que aún no se han detectado casos en humanos, advierte sobre la enfermedad.
“los virus de influenza están en constante cambio y es posible que los virus de influenza canina sufran modificaciones y puedan infectar a los seres humanos y diseminarse fácilmente entre las personas. Las infecciones en humanos con nuevos virus de la influenza A (nuevos, no humanos) contra los que la población humana tiene poca inmunidad resultan preocupantes debido a la posibilidad de que se desate una pandemia. ”

Sin temores ni alarmismos, debemos entender que la cercanía con nuestros animales de compañía harían muy difícil el control de enfermedades como ésta, razón por la cual resulta siempre importante cumplir con uno de los preceptos básicos de la Tenencia Responsable: brindarle a nuestros perros toda la atención veterinaria que necesite.

MV Roberto F. Giménez
MP: 6491

PREMIAR LO QUE ESTÁ MAL, CASTIGAR LO QUE ESTÁ BIEN

Publicado el día 01/03/2019

A veces nos preguntamos por qué los perros hacen las cosas que hacen, y no nos damos cuenta que ciertos comportamientos los creamos nosotros sin querer.

Lo primero es entender que los perros no tienen otra cosa que hacer en la vida que estar atentos al entorno para captar los patrones de comportamiento nuestro y del resto de la “manada” humana. La inteligencia y adaptabilidad que tiene la especie les permite sacar conclusiones del estilo:

  • SI PASA “A” -> OCURRE “B”
  • SI OCURRE “B” -> NO PASA “C”

Con este esquema simple pueden tomar decisiones que los lleven a sacar ventajas, conseguir alimento, ganarse caricias u ocupar territorios. ¿Quién no detectó esos rasgos de “viveza criolla” en sus mascotas, para alcanzar un bocado o eludir las barreras y escaparse? Por algo son la segunda especie “más exitosa” del planeta, en términos de reproducción.

Pero muchas veces somos nosotros los que nos manejamos de una determinada manera y sin quererlo fortalecemos comportamientos indeseados. La más típica es “premiar” (sin querer) lo que está mal o castigar (también sin querer) lo que está bien.

Veamos un ejemplo para cada caso:

EJEMPLO 1 – PREMIAR LO QUE ESTÁ MAL: Belcha es una boxer muy vivaracha y obediente, hace años que vive con un matrimonio mayor que la cuida, le pone límites y convive con ella en armonía. Pero un día llegó el nieto a alegrar la familia y los felices abuelos cumplen su rol de tenerlo con ellos de vez en cuando. Con el tiempo apareció el problema: Belcha le ladra al bebé, le ladra mucho. Y el bebé se asusta, le cuesta dormir y el sólo ladrido de Belcha lo hace llorar.  La intervención del profesional arranca con preguntar cómo llegaron a esa situación, qué hacían las primeras veces que se encontraron Belcha y el bebé. La mujer cuenta que evitaban el contacto entre ambos sacando a la perra al patio con una galletita. Es decir: la perra se acercaba, ellos la llamaban, tiraban una galletita al patio con la puerta abierta y luego la cerraban, con la perra del otro lado. Aún así, meses después, seguían con el mecanismo, sólo que Belcha ya no se acercaba si no que directamente se ponía a ladrar. ¿Qué pasó acá? Claramente, el “Hecho A” es que Belcha se acerque al bebé y eso como consecuencia trajo un premio (“Hecho B”) . Es cierto que también había un castigo: a Belcha la sacaban al patio, pero en este caso el premio (la galletita) es un estímulo mucho más importante para la perra que el hecho de tener que “irse afuera”. Muy probablemente como después ya ni la dejaban acercarse al bebé, comenzó a “vocalizar” (ladrar) y eso también tuvo su premio: le daban una galletita para que se calle. ¿Cómo revertir esa situación? Cortando la el mecanismo de comportamiento -> premio. Hay que bancársela, aunque sea difícil, Belcha ladrando y todos siendo absolutamente indiferentes. Se la puede distraer con otra orden o con un juego (hacerla sentar, salir al patio e iniciar un juego de pelota, por ejemplo), pero el premio debe ser después de esa OTRA acción, nada que Belcha pueda relacionar ladrar con recibir un mimo. Mientras dure el comportamiento indeseado, hay que ignorarla. Luego, cuando esté desactivado el círculo vicioso de ladrido-premio, se empezará a trabajar con el acercamiento al bebé, el que debe ser paulatino y por supuesto, siempre controlado por un adulto.

EJEMPLO 2 – CASTIGAR LO QUE ESTÁ BIEN: “Zeus” es un mestizo divino, rescatado de la calle, que vive con una familia en una casa de barrio, con patio. Aduciendo esta razón (“tiene patio grande”) que nunca fueron de sacarlo muy seguido a la calle. Además, cuando el dueño lo hacía, le gustaba dejarlo un rato suelto en una placita cercana, para que corra libremente, pero según él tal cosa se convertía en un displacer, porque después le costaba muchísimo volver a atraparlo y ponerle la correa. Sus comentarios de la situación eran: “es sordo”, “parece que me toma el pelo”, “lo llamo, me mira y sale para otro lado”. Preguntado si eso fue siempre así, la respuesta fue que no, que “al principio” (recién adoptado) era más obediente, aunque como era juguetón con otros perros, a veces se distraía y no acataba las órdenes. Y de allí se puede deducir lo que pasó: el dueño de Zeus habrá salido con él a la placita, lo soltó, el cachorro se distrajo con otros perros, el hombre lo llamó, Zeus tardó en responder y cuando lo hizo el hombre lo retó. “¡Me hacés perder tiempo, ¿por qué no venís cuando te llamo?”. Esta situación debe haberse repetido varias veces, y empeorado cuando los paseos dejaron de ser rutina. Ahora “Zeus” sale de vez en cuando y en las ocasiones que lo hace, está “cargadísimo” de energía, como un preso recién liberado de la cárcel. Y eso no hace más que complicar el cuadro. Ahora, pensemos la cosa “del lado del perro”, desde el punto de vista de “Zeus”, como si pudiera hablar:

SI PASA “A” -> OCURRE “B”: “estaba jugando normal con un amigo, el hombre me llamó, volví al lado suyo… ¡¡y se enojó y me retó!!. Está loco…”

SI OCURRE “B” -> NO PASA “C”: “…y encima que se enoja y me reta, se termina el paseo. ¿Sabés qué? La próxima vez no vuelvo.”

Y así resultan las cosas. Tenemos que ser conscientes que nuestra forma de comunicar no siempre dice lo que quiere decir. El tono de voz, las posturas corporales y sobre todo EL MOMENTO en el que retamos o premiamos es fundamental. Tenemos que ver cuándo ubicamos nuestras intervenciones para que sean oportunas y no originen este mecanismo de “premiar lo malo y castigar lo bueno”, que en definitiva, atenta contra la buena convivencia.

ROBERTO F. GIMÉNEZ
Médico Veterinario (M.P. 6491)

Las Fiestas y las “gotitas”

Publicado el día 21/12/2018

Todos los años llegando a los últimos días de Diciembre proliferan las consultas sobre el manejo de los animales ante la pirotecnia. Es un tema que tratamos varias veces en este blog, por ejemplo en la nota “Y cuando queremos acordar ya estamos en las Fiestas…” o “La verdad sobre los perros y la Pirotecnia“.  En ambas notas remarcamos que el problema de algunos animales de compañía con los fuegos artificiales no tiene nada que ver con “sensibilidad auditiva” alguna, si no con una patología de comportamiento: la FOBIA.

Entendemos como “FOBIA” a una respuesta emocional sin control frente a un estímulo que no representa un peligro directo o no lo es en la magnitud que se presenta dicha respuesta. Por ejemplo, para el aracnofóbico, una simple arañita inofensiva deriva en un susto equivalente a una invasión extraterrestre. Es un estado patológico que los perros sufren en distintos grados… pero es (repito) UN ESTADO PATOLÓGICO.

Nuestra respuesta como veterinarios a ese problema ha sido, por muchos años, desacertada. La recomendación más frecuente ha sido la administración de Acepromazina por vía oral, las famosas “gotitas”. La ciencia avanza en todo aspecto y eso nos permite entender hoy día que está lejos de ser una solución.

Al respecto, el Grupo de Especialidad de Etología Clínica de AVEPA (Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales) emitió un muy interesante informe sobre el uso de dicho medicamento, que paso a transcribir:

Tradicionalmente el uso de moléculas como la acepromacina para tratar de manera aguda problemas de miedo a los ruidos en perros ha sido muy frecuente. De hecho, todavía es uno de los fármacos de elección más empleados por los veterinarios generalistas como prescripción, sin terapia de modificación de conducta aparejada, para dichos problemas.

Por ello y porque este uso no conlleva la mejoría del paciente, sino más bien el empeoramiento del bienestar del animal durante los eventos traumáticos, queremos desaconsejar, como grupo de etología, su utilización como tratamiento único en problemas de fobias a los ruidos en el perro..

En el uso tradicional de este fármaco, lo que se pretende es que el animal no sienta miedo en eventos que lo podrían desencadenar. Sin embargo, esto no es lo que se consigue en realidad.

(…) La acepromacina tiene un defecto principal que la hace no perro-tomando-pastilladeseable para su uso en las fobias, y es que disminuye las respuestas motoras pero apenas afecta a la percepción sensorial.

Por consiguiente, el resultado final que obtenemos es un perro cuya respuesta motora está disminuida, pero que seguirá percibiendo el estímulo como amenazante.

Esto se traduce en un incremento del estado de ansiedad, una merma del bienestar del animal y, en ocasiones, un agravamiento de la fobia.

Otro dato añadido, y que empeora su recomendación de uso, es que desinhibe la conducta agresiva, con la consiguiente peligrosidad que ello conlleva para el propietario.

Por estas razones es que recomiendo la NO administración de este fármaco para este tipo de eventos.

Es muy común en nuestro ámbito que algunos zooterápicos estén ya tan “arraigados” en la cultura popular, que son adquiridos en forma rutinaria, en un Pet Shop o Veterinaria sin que el profesional intermedie en el acto. “Deme las gotitas esas, para calmar al Bobby” le piden al empleado… y éste se las da. Esta situación no es la deseable en absoluto y por varias razones, una de ellas es que la Acepromazina se trata de un neuroléptico que se expende bajo receta archivada y cuya administración debiera ser supervisada.
Y además, ahora sabemos que es contraproducente para el animal, y en algún punto hasta cruel.

Como en este mismo blog se dijo en la nota citada… “por suerte la farmacología veterinaria avanza y hay nuevas moléculas que acuden en nuestra ayuda. Una de ellas, más específica para estos problemas, es la LEVOMEPROMACINA. Se vende en comprimidos (en Bahía se consigue) y administrada adecuadamente, previene las reacciones fóbicas a la pirotecnia, las tormentas y los autos, con la ventaja de no provocar el efecto secundario de las famosas “gotitas sedantes”. Con la Levomepromacina el animal simplemente no reacciona a los estímulos que antes le provocaban desesperación y en todo lo demás su comportamiento es normal, sin parecer borracho o atontado. Esta droga actúa directamente a los neurotransmisores involucrados con la respuesta fóbica, es muy específica.”

Una vez más el consejo es elegir un Veterinario de confianza (y actualizado), para confiar en él!

FELICES FIESTAS!!!

M.V. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

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