¿QUÉ PASA ENTRE LOS PERROS Y EL CORONAVIRUS?

Publicado el día 10/02/2020

Retrato del Coronavirus

Los Coronavirus son una extensa familia de virus, algunos de los cuales puede ser causa de diversas enfermedades humanas, que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo). Los virus de esta familia también pueden causar varias enfermedades en los animales (1). Este grupo de microorganismos es noticia desde que se propagó una epidemia en la provincia de Wuhan (China) a fines del año pasado, por medio de la cepa 2019n-CoV.
Recientemente hubo una gran controversia en cuanto a si los animales de compañía, más precisamente los perros, podrían transmitir la enfermedad. Muchas personas se percataron que en las libretas sanitarias de sus bichos figuraba la vacuna “Parvo-Corona”, lo que los llevó a la deducción lógica: “si pueden tenerla, pueden transmitirla”. A la confusión general se le sumaron las declaraciones del presidente de la Real Sociedad Canina de España (RSCE), quien sin demasiadas explicaciones afirmó que “el coronavirus, el primero que apareció fue en los perros”, sin contextualizar ni concretar más la aseveración. (2)

Esto, sin dejar de ser cierto, desde el punto de vista de la Pandemia que se está estudiando, no aporta nada positivo y, por el contrario, genera una preocupación inútil. El tipo del Coronavirus que afecta a nuestros perros (denominado CoVC) es propio de la especie y tiene características propias. La transmisión de coronavirus es de perro a perro, no interviene el humano y ocurre por la vía fecal-oral, cuando un animal estuvo en contacto directo con heces, vómito, alimentos o agua contaminada por otro perro afectado. El periodo de incubación es de 1 a 4 días y luego se presentan letargo, anorexia, vómitos y diarrea acueso. La mayoría de los animales se recuperan solos después de 7 a 10 días. El riesgo de vida en los cachorros pasa por la pérdida de fluidos y electrolitos con la posterior deshidratación, aparte de infecciones intestinales secundarias debido a la “caída de las defensas” y pérdida de epitelio en dicho órgano.


Ya la OMS (3) ha señalado que “hasta el momento no hay evidencia de que animales de compañía como perros o gatos puedan estar infectados por el virus y puedan transmitirlo. Sin embargo, señalan que “siempre es una buena idea lavarse las manos con agua y jabón después del contacto con las mascotas”. Según informa el organismo, “el origen animal de los coronavirus viene de atrás, y por ejemplo el SARS-CoV ya se transmitió desde civetas a humanos en China en 2002 y el MERS-CoV de camellos y dromedarios a humanos en Arabia Saudita en 2012.” Asimismo, apuntan que varios coronavirus conocidos circulan en animales, sin haber infectado aún a humanos. “A medida que la vigilancia mejora en todo el mundo, es probable que se identifiquen más coronavirus”, indican.
Es cierto que el fenómeno de “spill-over” existe. Entendemos como tal a la capacidad que tiene un virus para hacer un “salto de especie”, pasar de un animal suceptible a un humano que hasta el momento no lo sufría. De hecho, es lo que se supone que ocurrió en la actual situación de Coronavirus, en donde una cepa de virus respiratorio habría surgido del comercio de animales vivos en un mercado de mariscos en Wuhan. Sin embargo, para que el “spill-over” se concrete, se requiere tiempo y ciertas características ambientales (4) que hoy día no parecen estar presentes en relación a nuestros animales de compañía.
Por ahora, debemos mantener todas las medidas de higiene, estar atento a la información, teniendo cuidado pero no miedo.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (UBA)
MP: 6491

FUENTES: (1) – Definición OMS – PAHO: https://www.paho.org/hq/index.php?lang=es
(2) – https://www.animalshealth.es/profesionales/real-sociedad-canina-espana-rsce-el-coronavirus-el-primero-que-aparecio-fue-en-los-perros
(3)- https://www.animalshealth.es/mascotas/organizacion-mundial-salud-oms-aclara-animales-de-compania-no-transmiten-nuevo-coronavirus?fbclid=IwAR1ZmDX6_hLmVqcffHL06aKV_Wrs5ulT-dMP3vRun_gXVGR6QZJINaBYQC8
(4)- https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5791534/

FOBIA y ANSIEDAD: parecido pero no lo mismo

Publicado el día 07/01/2020

Habiendo pasado las dichosas Fiestas, quedaron muchas preguntas relacionadas con los estados fóbicos, que hemos desarrollado en otras notas.
Una de las principales es cómo diferenciar un perro verdaderamente fóbico de uno simplemente “miedoso” o ansioso. Y las diferencias son muchas.

Para entender la diferencia entre Fobia y Ansiedad (*):

“El ESTADO FÓBICO es un estado reaccional caracterizado por la produccíón de respuestas de miedo o de temor al ser expuestos a un estímulo o a un grupo de estímulos BIEN DEFINIDO” Está “desencadenado sistemáticamente por un estímulo sin que la ausencia de consecuencia objetivamente negativa para el sujeto disminuya la incidencia o la intensidad de la respuesta emocional”

Se define la ANSIEDAD como “un estado reaccional caracterizadop por el aumento de la probabilidad de desencadenarán reacciones emocionales análogas a las del miedo en respuesta a toda variación del entorno (interno y externo). Resulta de ello una desorganización de los autocontroles (…) y por tanto una pérdida de la adaptibilidad a toda variación del entorno. ”

El estado ansioso puede manifestarse de formas clínicas muy diferentes, aunque hay tres grandes tipos: paroxística (aparición explosiva), intermitente (de vez en cuando) y permanente, caracterizados por  las manifestaciones neurovegetativas (físicas), la agresión por miedo e irritación y la asociación con inhibición y/o actividades sustitutivas (lamerse, perseguirse la cola, romper muebles y cosas).

Traduciendo: en la FOBIA el estímulo es bien definido, es puntual (un ruido, un tipo de persona, los autos, etc), mientras que el estímulo en la ANSIEDAD nsiedad es mucho más complejo de determinar. En algunas de las Fobias (Estadío 3) la anticipación al estímulo es tal que se entra en un estado es pre-ansioso, clínicamente muy difícil de diferenciar del verdadero estado ansioso.

Mi esquema mental para esto, si bien no es 100% preciso desde lo académico, es el siguiente:

— > MIEDO: respuesta fisiológica, reacción a estímulos objetivamente peligrosos, desaparece cuando termina el estímulo;
—> FOBIA: respuesta patológica, reacción desmedida a estímulos puntuales y no peligrosos, desaparece cuando termina el estímulo (salvo en el Estadío 3)
—> ANSIEDAD: respuesta patológica, reacción a estímulos difusos, no desaparece (salvo en la paroxística)

Med.Vet Roberto F. Giménez
MP: 6491

(*) Fuente: “Patología del Comportamiento del Perro” – Patrick Pageat

¿Por qué mi perro “levanta la pata” en todas partes, aún dentro de casa?

Publicado el día 03/12/2019

Todos sabemos que el comportamiento relacionado con la orina de los perros es muy particular. Por un lado tenemos el acto fisiológico, esto es, el hecho de orinar por necesidad del organismo, pero también tenemos el acto comportamental, lo que se transmite por la orina en términos de comunicación. En los perros, “levantar” la pata es toda una ceremonia con significados, una de las teorías más aceptadas es que su sentido principal es exponer los genitales como signo de jerarquía. En ambor sexos a la vez la orina “de marcaje” es un mensaje químico muy fuerte con múltiples significados, entre ellos, el territorial.
Los perros aprenden relativamente pronto a orinar en el lugar que le asignemos. Hay que tener un poco de paciencia nomás y ya con pocos meses piden “para salir”. Si el perro es adulto, las micciones inadecuadas frecuentes NO son normales.

Los problemas más comunes pueden ser:

1- Orgánicos: una enfermedad en los riñones o en vìas urinarias (por ejemplo, cistitis). Simplemente el pobre animal no se aguanta y hace donde le atacan las ganas. En el caso de enfermedades renales, aumenta también la ingesta (polidipsia) y es cuando el perro “se hace encima” aún dormido (poliuria).

2- Comportamentales: muchas situaciones pueden provocar que el perro se orine. Hay micciones por miedo, por ansiedad (ansiedad por separación, híperapego) y por trastornos jerárquicos. Muchos perros con el Sindrome de Híperactividad/Híper Sensibilidad, hacen micciones emocionales frente al dueño. En la llamada Ansiedad por Separación (“autónomopatías”) el perro suele orinar alrededor de puertas y ventanas, que es por donde sale la familia y la ve venir.
Los pasos a seguir son dos: primero llevarlo al veterinario clínico generalista, para descartar las causas fìsicas y si no existen, a un veterinario especialista de comportamiento.

En general, los repelentes (líquidos para que “no haga allí”) no sirven para nada, lo mismo que retarlo refregándole el hocico en el “charquito”. El castigo, como muchas veces hemos dicho en esta página, debe ser inmediato. Lo tenemos que agarrar “in fraganti” levantando la pata donde no debe, pegarle un grito o darle un reto corto. No sirve llegar después y actuar sobre la consecuencia, de hecho, aconsejo que si nos encontramos con “un carco” en el medio del living, primero saquemos al perro de la vista antes de limpiarlo, porque si no creamos toda una “ceremonia” alrededor de la orina (retos, amenazas, trapos) que el Bobby puede tomar como que sirve para llamar la atención.

MV Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)

CACHORROS Y SINAPSIS

Publicado el día 22/09/2019

El concepto de Tenencia Responsable implica acciones preventivas en la salud de nuestros animales de compañía y su relación con las personas y el ambiente. Sin embargo la prevención comportamental es una de las cuestiones más importantes y que en general menos se tienen en cuenta. Nos preocupamos que nuestro cachorro tenga todas las vacunas pero no que nosotros tengamos el conocimiento necesario para criar un animal equilibrado en su conducta. Y no estoy hablando de “adiestramiento” si no de educación. Tal como me explayé en ESTA NOTA, son dos conceptos bien diferentes.

Se dice que los comportamientos del perro dependen en promedio en un 20 % de la herencia y en un 80 % de los aprendizajes. Estos aprendizajes se adquieren durante el período de cachorro y marcaran toda su vida. El perro tendrá que aprender a qué especie pertenece, cuáles son sus amigos, como comunicarse y  cómo organizar sus comportamientos.

El desarrollo corporal es paralelo al desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. El progreso del cerebro se relaciona directamente con los los estímulos del medio.del cachorro. Esta influencia del ambiente es mayor al nivel de las sinapsis, que son las conexiones entre las neuronas. Estos efectos sobre el cerebro se traducirán luego en efectos sobre el comportamiento.

Un cachorro con sus sinapsis bajo la lupa (una exageración, claro está)

El cerebro de los perros se desarrolla durante la preñez y se extiende hasta la edad en promedio de tres meses. Este período es una fase sensible para la adquisición  de comportamientos. Si el cachorro pierde este aprendizaje, podría no recuperarlo nunca.

Las sinapsis son las conexiones que transmiten información entre las neuronas. Se calcula que a los 35 días de vida un perro cuenta aproximadamente con 10 mil sinapsis. Los estímulos externos que producen la madre y el ambiente provocan un estímulo eléctrico en las neuronas que liberan los neurotransmisores entre ellas y hace madurar las sinapsis. Esto forma una red neuronal que poco a poco establece el comportamiento propio de la especie. En determinado momento, las sinapsis que no han sido estimuladas comienzan a destruirse: el cerebro es un lugar demasiado chico como para guardar lo que no sirve.

Es por eso que en la especie canina, entre la tercer semana y el tercer mes de vida se atraviesa un período sensible crucial para el comportamiento del cachorro.

Para los 20 días de vida, el cachorro ve, escucha, se desplaza con facilidad y juega a pelearse. Ensaya sus medios de comunicación, gruñe y ladra. Se apega a su madre y se angustia en su ausencia. Luego la madre comienza a quitárselo de encima y el cachorro empieza a explorar. Lo ideal es que viva con otros perros, con distintos tipos de gente y e inclusive con otros animales (gatos), los que estimularán sus sinapsis en distintas areas cerebrales.

A medida que crece, la madre le enseña a  controlar su mordida, paso fundamental para evitar comportamientos agresivos.

Es así que desde las 7-8 semanas hasta los 3 meses el cachorro conoce el ambiente e integra los ruidos y estímulos de la ciudad. No se lo debe encerrar y debe probarse siempre que haya aprendido bien a morder sin lastimar, así como también que tenga actitudes de sumisión con el lenguaje corporal canino.

El cachorro de 4 meses debería ser limpio, controlar sus mordidas y su motricidad y  no temerle a la calle, a los desconocidos, ni a otros animales. Si esto no es así, es necesaria una consulta a un especialista de comportamiento.

Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)  MP: 6491

RAZONES POR LAS QUE NO HAY QUE DEJAR PASEAR AL GATO

Publicado el día 11/08/2019

Los gatos se han convertido en uno de los animales de compañía más populares del mundo occidental, ya que se considera una “mascota moderna”, práctica, limpia y simple de criar, adecuada para la vida urbana.

Sin embargo, no todas son rosas: pueden traer dificultades en la convivencia, enfermedades zoonóticas (transmisibles al hombre) y problemas de comportamiento. Nada que no se pueda manejar y prevenir, pero como casi todo en esta vida, hay que estar informado.

Claro que una de las zoonosis más conocidas de los gatos es la Toxoplasmosis, de la que ya tratamos en este blog (más información AQUÍ) , pero no es la única. Parásitos, hongos (tiña) y la temida “enfermedad del arañazo del gato” (una bacteria) también nos pueden ser transmitidas. No hay que tener miedo, pero sí cuidado. Sin embargo el sentido de la nota de hoy tiene que ver con las enfermedades que sufren los gatos y no nosotros. Panleucopenia, Leucemia, Calicivirosis, Rinotraqueítis y SIDA Felino son las más comunes y todas están relacionadas con contagios provenientes de otros gatos.

Porque así como se está volviendo más frecuente la adopción de gatos o gatas como animales de compañía, también se mantiene la costumbre de dejarlos deambular libremente al menos una parte del día (o de la noche). Existen cantidad de estudios basados en mediciones con GPS que especifican las grandes distancias que nuestros bichos pueden cubrir en una sola jornada de paseo, en la mayoría de los casos, superando el kilómetro.

Rango de deambulación de un gato feral, medido con GPS durante un estudio en Illinois, Estados Unidos (FUENTE: Illinois News Boreau)

El gran problema (aparte de los peligros que significa andar suelto a merced de perros y accidentes) son las relaciones que establecen con otros gatos de los denominados “ferales”, es decir, aquellos gatos sueltos que no tienen contacto alguno con el humano, rehúyen a su presencia y viven en techos y alturas. Para tener una noción del extenso territorio que éstos abarcan, en Illinois (USA) se reportó un gato feral macho de raza mixta que deambulaba en una superficie de 547 hectáreas (ver foto arriba). En rojo, la superficie cubierta por un gato feral. En amarillo, por uno doméstico. Parece poco, pero el punto es que ambos territorios están superpuestos.

Como es obvio de entender, este tipo de gatos de vida libre no tiene control sanitario alguno y suelen ser reservóreos de las enfermedades que hablábamos antes. Y si bien sabemos que los gatos son animales territoriales y principalmente solitarios, es cierto también que la acción del hombre por medio de su alimentación (a pesar de su vida libre) provoca contactos que en un entorno silvestre no existirían. Estudios de USA refieren que –lejos de controlarlas- las iniciativas de protección que los vecinos y entidades desarrollan en ciertas ciudades han aumentado la población de estos animales, a tal punto que preocupa su impacto en la biodiversidad de los espacios periurbanos y la difusión de enfermedades.

Castrando a su gato o gata reduce muchísimo el comportamiento de deambulación, pero no es suficiente: también debe impedir que se escape con rejas, mosquiteros y estando siempre muy atento a la posibilidad que se escape.

Esto también debe complementarse con un enriquecimiento del ambiente en el que vive: rascadores, juguetes, lugares elevados a dónde trepar y bajos a dónde esconderse. Si el lugar en el que vive el gato es divertido, menos necesidad de ir a buscar diversión afuera.

Porque de nada sirve si nosotros llevamos el gato al veterinario y lo desparasitamos, le ponemos “la pipeta” y lo vacunamos para después aumentar los riesgos de contagio dejándolo “libre”. Es una cuestión estadística, casi de probabilidades: vacunar y prevenir está perfecto, pero mejor aún es no estar expuesto a los factores predisponentes.

 

Roberto Giménez

Médico Veterinario (UBA)

FUENTES:

  • Enfermedades Virales Felinas – M.V. Loreto Muñoz Arenas – Universidad Nacional del Litoral
  • Watch: How Far Do Your Cats Roam? – National Geographic – https://www.nationalgeographic.com/news/2014/8/140807-cat-tracker-pets-animals-science-gps
  • Researchers track the secret lives of feral and free-roaming house cats – Illinois News Bureau https://news.illinois.edu/view/6367/205315
  • Cats and Toxoplasma: Implications for Public Health – H. A. Dabritz (1 Infant Botulism Treatment and Prevention Program, California Department of Public Health, Richmond, CA, USA) y P. A. Conrad (Department of Pathology, Microbiology and Immunology, School of Veterinary Medicine, University of California, Davis, CA, USA)
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