Mi PERRO “CHAPITA” (o entendiendo las bases de las Sociopatías)

Publicado el día 29/06/2017

Toda cosa que debe funcionar bien en un organismo vivo tarde o temprano puede funcionar mal. Esto es real para úrganos y funciones, pero también para lo comportamental. En etología de nuestras mascotas, los aspectos que fundamentales que determinan el posible desarrollo de una patología de comportamiento se pueden definir como “inherentes al animal” (algún problema de desarrollo, patologías congénitas poco frecuentes) o “ambientales” (su entorno físico y social). Estos últimos son los más comunes y en los que podemos intervenir para prevenir o como forma de tratamiento.

Nosotros como parte del entorno de nuestro animal de compañía, debemos aprender a manejar dos aspectos fundamentales, tan importantes como saber dónde está el platito de la comida. Uno es la comunicación con el Bobby, la otra cómo nos jerarquizamos con él (aunque “no todo es jerarquía“, ya lo hablamos en otra nota)

La comunicación en su definición clásica es la transmisión de un mensaje entre un individuo y otro (no importa que no sea de la misma especie) con un código en común (no importa tampoco que el código sea confuso). Siempre estamos comunicando, es imposible no comunicar, aunque nos quedemos frente al perro mirando la nada misma por la ventana. Esa actitud va a ser interpretada de alguna manera por el otro. A veces, hasta la ausencia comunica. es así, que la comunicación puede ser errónea, malinterpretada de cualquiera de las partes, puede tener “ruido en la línea”, ser ambigua, incompleta, etc.

Por otra parte, la organización jerárquica es bastante sencilla cuando hay dominantes (líder) y dominados, pero se complica con los individuos “en competencia”. Las peleas internas suelen darse en éstos últimos. Haciendo un estereotipo de una organización empresarial: tanto como el Gerente General como el cadete están “en equilibrio” con la empresa, el de primero porque manda y se siente seguro en su rango y el último porque a priori no tiene nada que por lo que pelear. El problema es el batallón de ambiciosos y obsecuentes de los planos medios, que están siempre intentando escalar posiciones por sí mismos o hundiendo a los demás. Allí se originan todos los conflictos.

Los individuos de una jauría (sólo de perros o de perros + humanos) que se encuentran en competencia no la pasan bien, su stress es permanente, cada aspecto de su vida (cada “gestión”) es un conflicto. El otro que no la pasa bien es el líder: tiene que contener esos conflictos sin perder el liderazgo. Tiene que estar atento a las necesidades de la jauría. Se tiene que preocupar por el alimento, dónde y cuándo cazar y qué hacer con lo cazado. Tiene que procurar que estén todos juntos, que nadie se vaya o se pierda, que las hembras y los cachorros estén a salvo. Y todo mientras mantiene su propia jerarquía, pelea con los rebeldes y ahoga las revoluciones. Se dice que los líderes en las colonias de lobos tienen una expectativa de vida un 30% menor que los sumisos: ser líder es un sacrificio. En esta metáfora, los “cadetes” la pasan fenómeno: saben que su sueldo (alimento) es escaso pero le llegará seguro y todo lo demás está garantizado por el líder. No le interesa escalar en la organización y por lo tanto no tiene conflicto. La vida es bella.

Llevado todo lo antedicho a nuestro animal de compañía, es nuestro deber como “especie pensante” entenderlos y lograr individuos equilibrados, teniendo en cuenta que:

  • él nos verá como un igual, como otro perro;

  • el se comunicará con nosotros como lo hace con otro perro;

  • él “será feliz” si no está en competencia jerárquica y si los liderazgos son claros.

Si la comunicación y el liderazgo entre humanos y sus perros falla en algún punto, estamos ante una patología de comportamiento (tomando en cuenta sobre todo el grupo de las llamadas “sociopatías”). Sobra aclarar entonces que los objetivos básicos en la interacción con nuestro perro implica JERARQUIZARSE y COMUNICAR CORRECTAMENTE. Podríamos decir (simplificando) que es la base de todo.

Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491