MI GATO “CHAPITA” (o conociendo el Sindrome de Ansiedad Felina)

Publicado el día 06/07/2017

En medicina veterinaria emplearemos el término ansiedad según la definición dada por Patrick Pageat (*): “La ansiedad es un estado reaccional en el cual aumenta la probabilidad de obtener reacciones emocionales análogas al miedo en respuesta a cualquier variación del medio interior o exterior. Hay en consecuencia una desorganización de los auto-controles y una perdida de las capacidades de adaptación a cualquier variación del medio.”
Para que se entienda, es como un “miedo” difuso, sutil y constante, que no desaparece cuando desaparece el supuesto foco de miedo. Un ejemplo burdo: vamos a suponer que el gato le tiene miedo a los perros. En cierta ocasión, un amigo nos visita con su pichicho, el gato la pasa mal, aún sin pelear ni correr peligro. A partir de allí, algún estímulo que le recuerde ese episodio (el ruido de un auto, voces, la puerta de casa) le puede hacer “anticipar” el miedo y si eso se mantiene en el tiempo, darle un cuadro de ansiedad.
Tenemos que recordar que los gatos son animales territoriales, muy celosos de su espacio, al que tienen limitado por las marcas químicas que hacen con la orina, las patas o la trompa. Por eso, la Ansiedad en los gatos más frecuente es por invasión de ese territorio y puede ser por personas, otros animales o directamente otros gatos. La felina es una especie que se ADAPTA a vivir en colonia con otros animales y con el humano, pero en forma innata no es una especie social, lo que les da a los gatos esa independencia que a los dueños le gusta tanto, pero que ante cualquier situación “invasiva” los puede alterar.
Las manifestaciones de la ansiedad son un poco más complejas que en los perros. Éstos, al ser animales sociales, pueden manifestarla de manera mucho más clara. En cambio con los gatos hay que estar atentos, porque los síntomas son muy sutiles y/o pueden confundirse con problemas orgánicos, como problemas del aparato digestivo, problemas urinarios, de piel, etc.
A modo de ejemplo:

– Síntomas Gastroentéricos: uno de los síntomas más frecuentes es la aparición de heces blandas, como si fuera una colitis que es rebelde al tratamiento con antidiarreicos.
– Sudor: las almohadillas plantares del gato “dejan marca” en los vidrios. El animal está excretando humedad más de lo común;
– Dilatación Pupilar: el gato se lo puede ver tranquilo, pero sus ojos están “raros”, mucho más abiertos para la cantidad de luz que hay. Pueden llegar a verse “verdes” o con cambios de color, esto es porque vemos el “tapetum”, porción de la retina que capta y refleja la luz.
– Anorexia: la ingesta de comida está muy reducida en las ansiedades permanentes si no hay “actividades de sustitución” esto es, juego o paseos, que al animal le hagan aumentar el requerimiento calórico. Si el minino es el mismo “pancho” de siempre, un estado de ansiedad le va a hacer comer menos, en general. Sólo en casos muy extremos se presenta bulimia.
– Exceso de lamido o desaseo: los gatos en general son muy limpios, manteniendo su higiene por medio del lamido. Estos tienen que tener una proporción justa, algo equidistante entre “nunca” y “todo el tiempo” En el caso de la Ansiedad Permanente porque el animal se siente “invadido”(sobrepoblación de gatos en una casa) es frecuente observar un desaseo con abandono de manutención. En cambio algunas formas de ansiedad permanente son acompañadas por actividad de sustitución como es el “lamido” y nos damos cuenta cuando provoca una alopecía (falta de pelos) en una zona. Nos damos cuenta que es eso si la observamos con lupa; se observan los pelos rotos en forma mecánica.
– Sueño: el cambio del lugar en donde dormía habitualmente y la disminución de las horas de sueño son dos indicativos de Sindrome de Ansiedad.
– Exploración: reducida en el caso de los trastornos de ansiedad. El gato se muestra menos “curioso” que antes y busca permanecer en un sitio bajo y cerrado que le brinde seguridad.
– Conductas agresivas: identificaremos siempre agresiones por miedo en el caso de la ansiedad intermitente, tanto a gente de su entorno natural como a extraños. Hay como una actitud de “caza” en las que el gato se agazapa bajo un mueble y “ataca” los talones de la gente. Esto puede parecer un juego, pero deja de serlo cuando se observan los otros síntomas y además los ataques son “más feroces” y dolorosas, con uñas y dientes.
– Eliminación y marcaje: acaso uno de los síntomas que más consultas genera. El gato antes era “limpito” y de un día para el otro comienza a hacer “sus cosas” en cualquier lado, los muebles o las paredes. Es es la manifestación más espectacular de un trastorno del territorio con ansiedad en el gato. Es también la queja más frecuente de los propietarios del gato en clínica comportamental y da para otra nota.

En general, casi todo tiene tratamiento (tanto comportamental como farmacológico) pero su éxito depende de muchísimos factores, tales como el grado de ansiedad que presente el animal, su plasticidad para cambiar su estado patológico, el compromiso de sus propietarios para el tratamiento, las posibilidades que haya de revertir el estímulo ansiogénico o su ambiente, etc., etc.

Como siempre decimos, un profesional sabrá orientarlo cuando observe un cambio en el comportamiento de su gato. Coméntele sus dudas y luego confíe en él.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

(*)-FUENTE: PAGEAT P. 1995. Pathologie du comportement du chien. Editions du Point Vétérinaire