MAS VALE PREVENIR QUE CRIAR

Publicado el día 31/08/2017

Si usted es el feliz propietario de una señorita de la especie canina, sabrá que cada tanto aparece el molesto asunto del celo. Este acontecimiento suele traer varios problemas, entre ellos la revolución de ladridos de los pretendientes del barrio. Salvo que sea criador, es poco probable que tenga deseos de tener perros-bebés dos veces por año.

Seguramente Ud. está enterado que las perritas alcanzan la madurez sexual entre los 6 a 10 meses de edad. El celo dura aproximadamente 10 días, período por el cual se vuelven absolutamente receptivas a la pasión. Encontrado el galán y consumado el romance, dos meses después pueden llegar a nacer hasta 14 hermosos cachorros (según la raza), que de chiquitos son muy simpáticos pero que después no dejan de crecer, ni de comer ni de ensuciar. Solemos ver el resultado de esta secuencia en una plaza o al costado de la ruta: una caja llena de perritos gimiendo, esperando que alguien los lleve. Para evitarlo, se hace imprescindible saber cómo impedir la preñez de nuestras perras. El método más simple es la separación física de cualquier macho durante le época de celo. Esto es seguro, pero en muchos casos (barrios-parque, por ejemplo) muy difícil de impelmentar. Cabe recordar que el período de aceptación del apareamiento empieza cuando las perras terminan con la pérdida de sangre (mal llamada menstruación), así que no es buena idea juntar la parejita cuando la hembra “dejó de manchar”, debiéndose esperar unos diez días más para ello.

Otro método es a través de anticonceptivos, ya sean estos por vía oral o inyectables. Las pastillas pueden fallar y son más “incómodas” de administrar que la inyección, pero presentan la ventaja de poder regular mejor su dosificación. El abuso de inyectables puede provocar ciertos efectos secundarios graves (como las infecciones de útero).

El método cien por ciento seguro es la cirugía, consistente en la extracción total de los ovarios. Con ella, las perras dejan de ciclar y se acaban todos los problemas. Como en toda cirugía existe un cierto riesgo, pero las técnicas actuales permiten reducirlos al mínimo. Tampoco hay sufrimientos ni alteración “psicológica” alguna. Como beneficio extra, encontramos que la castración temprana reduce las probabilidades de tumores mamarios.

Converse entonces con su Veterinario sobre cada método y elija el que más le convenga. Como nunca en estos casos, la prevención le ahorrará futuras “sorpresas de cuatro patas”.-

ROBERTO F. GIMENEZ
Médico Veterinario (U.B.A.) -MP: 6491