Jugar y aprender… un sólo corazón

Publicado el día 15/08/2018

Las actividades lúdicas son fundamentales en muchas especies  porque constituyen una oportunidad única para que los adultos les enseñen pautas de comportamiento a los cachorros. Esto es crucial en las especies predadores (a las que pertenecemos nosotros y nuestros perros), ya que la caza es una de las estrategias evolutivas más complejas a la hora de procurarse el alimento y el juego permite imitaciones al acto de acechar, pelear y cazar como ninguna otra acción lo hace. La cantidad de información que se transmite en lo que aparentemente es un hecho banal como “jugar” tiene un impacto directo en el equilibrio emocional del perro. Cuando el cachorro se excede en su energía al jugar con la madre, por ejemplo, ella sabrá castigarlo con justeza para que el pequeño limite sus movimientos y sobre todo, su mordida. La adquisición de la “mordida inhibida” es un requisito importante para que dicho perro no sufra luego situaciones complejas que incluyan los tan temidos “Accidentes por Mordedura”.
No hay nada más lindo que un buen jardín o parque, un domingo de sol, una ramita y jugar con el perro. Pero en este juego debemos poner también nuestra cabeza para dirigir correctamente nuestras acciones con el fin de educar a nuestro amigo. En este caso en particular, entendemos el hecho de “educar” al de establecer jerarquías claras en el sistema humano/animal, de manera tal de que logren un adecuado equilibrio. Como hemos dicho en este espacio muchas veces, si vamos a convivir con ellos, lo mejor es jerarquizarnos nosotros y “reducir” los privilegios de dominante en el perro. El juego nos puede ayudar a ello. ¿De qué manera? Utilizando lo que llamamos “Juego Controlado”

Antes de empezar comience preparando al perro y al entorno:

  • Si es necesario, restringa el movimiento del perro con la correa.
  • Adiestre al perro cuando tenga algo de hambre, no recién comido
  • Trabaje en un espacio que no sea demasiado excitante o estimulante. El garaje o un pasillo es un buen lugar.
  • Si al perro no le interesa interactuar con usted, tenga paciencia y tómese las cosas con calma.
  • Si no hay progreso en unos minutos, tómese un descanso y vuelva a intentarlo más tarde. Aislar el perro con el que se va a trabajar de sus compañeros.
  • Es importante que toda la familia participe de los juegos y sepa cómo hacerlos y alternen en el protagonismo (naturalmente, es difícil con los chicos);
  • Las mejores sesiones de adiestramiento no duran más de tres a cinco minutos.
  • Haga descansos entre las sesiones, en los que se debe relajar y jugar con el perro.
  • Puede realizar varias sesiones juntas separadas por descansos breves.
  • Puede prolongar una sesión si ve que el perro sigue concentrado y lo está disfrutando.
  • No es conveniente que el perro pierda el interés o se llene con los premios.
  • Abandone usted el juego, mientras el perro siga interesado en continuar. Procure que nunca sea al revés, adelántese al cansancio del perro.
  • Es preferible hacer sesiones cortas, dos o tres veces por día, todos los días.

Comenzando a jugar:

  1. Agitar frente al perro una pelota, un pedazo de soga gruesa, una rama o una botella de plástico, se la puede arrojar, pero en un principio cerca, lo que importa es la interacción entre el perro y el humano a través del objeto;
  2. Cuando estemos en contacto con el objeto de nuevo, pedirle UNA VEZ que la devuelva (“dame” o “soltá”)
  3. Si no lo hace: interrumpir el juego y dejar de prestarle atención o tirar un segundo juguete.
  4. No repetir… “soltá… soltá… soltá!!” Eso deteriora la orden. Hágalo una sola vez, firmemente.-
  5. Cuando suelta la pelota, darle un premio o felicitarlo y continuar el juego.
  6. FUNDAMENTAL!: NO se juega si no respeta las reglas, evitar SIEMPRE los juegos de tironeos, interrumpir el juego cuando comienza a excitarse y ponerse bruto, no jugar por el momento “a la pelea” y si lo hace, terminar con el perro de espaldas, “panza arriba” (postura de sumisión).-

M.V. ROBERTO F GIMENEZ
MP: 6491