¿MOVIMIENTOS “ANTIVACUNAS” EN VETERINARIA?

Publicado el día 19/05/2019

Campaña de Vacunación Antirrábica en Bahía Blanca

Los llamados “Movimientos Anti-Vacunas” (para la OMS, la  “Renuencia a Vacunarse“) es una actitud que va creciendo año a año a tal punto que en el 2019 representa una de las cuestiones prioritarias para el máximo organismo de salud del mundo. Sin embargo, esta situación

no está limitada a la negativa de muchos padres para vacunar a sus hijos, si no que cada vez en más casos también se extiende dicho pensamiento (y acción) a los animales de compañia.

“Las familias cuidan de sus perros como si fueran un miembro más y lo hacen de acuerdo con sus creencias “, dice Rafael Laguens, el presidente 

de la Federación Europea de Veterinarios (FEV). “Si una persona decide no vacunar a sus hijos porque cree (sin fundamento alguno) que no es lo mejor para ellos, tampoco vacunarán a sus perros”, explica.

Y al igual que la renuencia a la vacunación en las personas, esta actitud en animales conlleva un gran riesgo para la salud de nuestros bichos. En un reciente artículo de la revista “Animal’s Health”  se advierte sobre el fenómeno: “los veterinarios del Reino Unido señalan una caída del 7% en las tasas de vacunación tanto para perros como para gatos entre 2011 y 2017, la cobertura de

 vacunas está disminuyendo peligrosamente, lo que no permitiría lograr el 70% de cobertura recomendada para garantizar la “inmunidad de rebaño”. Esto significa que las mascotas podrían estar nuevamente en riesgo de enfermedades dolorosas y mortales que aún no están bajo control.

Roxane Feller, Secretaria General de Animal Health Europe sostiene que “cuando sabemos que, en otras 

partes del mundo, aproximadamente 60.000 personas mueren cada año a causa de la rabia, en su mayoría proveniente de perros, esta actitud hacia la vacunación de mascotas en Europa es una preocupación grave. Las vacunas son herramientas de gran éxito en la prevención de enfermedades tanto para los animales como para las personas, pero la falta de una verdadera comprensión de cómo funcionan podría poner en riesgo a la población que se vería amenazada de nuevo con enfermedades mortales“.

En el caso puntual de Rabia, dicha enfermedad resulta de especial atención en nuestro país, ya que en países limítrofes como Bolivia están teniendo situaciones epidemiológicas preocupantes y nosotros mismos tenemos un estado de circulación viral activo: en lo que va del 2019 la cantidad de murciélagos positivos al virus ya ha superado el promedio histórico para la primera mitad del año. Se sabe que para mantenernos libres de casos de Rabia en animales y human

os, la única estrategia viable es mantener adecuados niveles de inmunización en la población canina y felina.

Los temores sobre la vacunación son infundados y basados más en habladurías que en datos ciertos. En humanos, ya se está hablando de brotes de viejas enfermedades (como el sarampión) debido a esta ideología. En el caso de los animales, no dejan de ser proyecciones antropocéntricas de las ideas de ciertos grupos, como la de intentar hacer vegano a un perro o a un gato, con la diferencia que el animal no puede elegir qué hacer ni exigir medidas preventivas para sí mismo.

La responsabilidad de la salud de nuestros amigos es toda nuestra y no podemos ni debemos defraudarlo.

ROBERTO F. GIMENEZ
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

El Olfato y los Perros

Publicado el día 22/04/2019

Siempre hemos sostenido desde aquí que la realidad en al que viven nuestros perros no es la misma realidad que la nuestra y esto se explica sobre todo en la capacidad de “sentir” (captar) diferente el mundo que nos rodea. Desde el “sentir”se entienden los sentidos y los sentidos son el puente entre ese mundo exterior, el “afuera”, y el interior, nuestra conciencia.

En los perros, el ofato tiene una importancia radical y eso a su vez impone condicionamientos a su comportamiento.

“Según las razas y los olores, los perros son de 1000 a 1 millón de veces más sensibles a los olores que nosotros los humanos. Los olores son percibidos por quimio.-receptores repartidos en el fondo de las cavidades nasales y en el órgano vomero-nasal. Todos los olores humanos, incluso las  que pertenecen a huellas digitales pueden ser detectadas por el perro, sean estas frescas o viejas de hasta una semana (Bradschaw 1992). El perro percibe en sus congéneres las feromonas producidas a nivel de las glándulas anales y cicumanales, del conducto auditivo externo, de los cojinetes plantares, y que encontramos también  en la orina, las heces, las secreciones vaginales. La difusión de estas feromonas es activa en la emisión de orina, el frotamiento sobre un soporte, pero igualmente es pasiva. La posición acostada de un dominante permite por ejemplo la impregnación de la zona de dormir, esta marcada por los olores de dominante (y por su presencia) acaba siendo un reto para los concurrentes potenciales. Cuando dos perros están presentes en la casa, el que tiene más contacto con los propietarios será más fuertemente marcado de su olor, y recibirá entonces de parte del otro perro, más investigaciones sociales, lo que interviene probablemente en la afirmación de su estatus jerárquico

Las feromonas informan sobre el sexo, el estado fisiológico (celo), el estatus jerárquico, la identidad del emisor. Lo cual permite en particular a los perros de un grupo diferenciar las feromonas emitidas por un intruso. En territorio desconocido el marcaje permite al perro tranquilizarse colocando aquí y allá una marca familiar. En un contexto familiar un depósito urinario único y sobre una zona visible, de un perro macho o hembra es muy a menudo la única manifestación de un equilibrio jerárquico inestable en el cual el perro de un temperamento poco dominante, beneficia de prerrogativas jerárquicas elevadas. En el síndrome de ansiedad de separación, es frecuente constatar que el perro va a destruir de preferencia objetos fuertemente marcados por el olor de su propietario (zapatos, zonas axiales de una remera, botón superior del pantalón, control remoto).

La comunicación feromonal no es conscientemente accesible al hombre, mientras que el perro diferencia con facilidad entre un hombre y una mujer, aún con ropa y andar idéntico. (…)

En el perro doméstico el comportamiento del marcaje está acompañado de numerosos rituales visuales como es el alzar la cola  y la pata al orinar o rascar el piso, lo que permite sin duda aumentar la atracción de la señal, agregando a la información olfativa un elemento visual, y otras trazas feromonales dejadas por las secreciones de las glándulas interdigitales. Los perros dominantes levantan mucho más a menudo la pata que los perros subalternos.”

Fuente: Patrick Pageat – G.E.C.A.F. (Grupo de estudio del comportamiento de los animales de compañía)

 

Influenza (gripe) canina… ¿transmisible al humano?

Publicado el día 12/04/2019

Las enfermedades no son eventos estáticos, en donde lo que hoy pasa con una bacteria o un virus es una ley universal inmutable que se repetirá por toda la eternidad. Diversos factores ambientales y propios de los patógenos generan mutaciones o variaciones en el comportameinto de la enfermedad que sorprende a los investigadores.
Un reciente artículo de la American Society of 

Microbiology advierte sobre la eventualidad que el virus de la Influenza Canina (lo que se entiende por la “Gripe”) haya mutado y ahora puede contagiarse a humanos.

El artículo advierte que “la capacidad de los virus de la influenza A (IAV,

por sus siglas en inglés) para transmitirse (“saltar”) de las especies de reservorios animales a los humanos presenta una amenaza de pandemia continua. Las aves y los cerdos se consideran reservorios importantes de la diversidad genética viral (NOTA: recordar el alerta mundial sobre Gripe Aviar del año 2009!!) mientras que los equinos y los caninos se han restringido históricamente a ser estables y sin transmisión a los humanos.”
Sin embargo los investigadores demostraron que esa “estabilidad” no es tal, ya que obtuvieron virus de Influenza en perros del Sur de China potencialmente zoonóticos luego de distintas recombinaciones  de virus de cerdos.

Esto concuerda con otras observaciones de científicos, incluído el prestigioso Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC) que aunque admite que aún no se han detectado casos en humanos, advierte sobre la enfermedad.
“los virus de influenza están en constante cambio y es posible que los virus de influenza canina sufran modificaciones y puedan infectar a los seres humanos y diseminarse fácilmente entre las personas. Las infecciones en humanos con nuevos virus de la influenza A (nuevos, no humanos) contra los que la población humana tiene poca inmunidad resultan preocupantes debido a la posibilidad de que se desate una pandemia. ”

Sin temores ni alarmismos, debemos entender que la cercanía con nuestros animales de compañía harían muy difícil el control de enfermedades como ésta, razón por la cual resulta siempre importante cumplir con uno de los preceptos básicos de la Tenencia Responsable: brindarle a nuestros perros toda la atención veterinaria que necesite.

MV Roberto F. Giménez
MP: 6491

VIOLENCIA DOMESTICA Y MALTRATO ANIMAL

Publicado el día 08/11/2018

Uno de los grandes flagelos que sufre la sociedad hoy día es la de “Violencia Doméstica”, donde se engloba allí la violencia de género y también las agresiones a niños. En general se sabe que la persona violenta no lo es en forma “espontánea”, de un día para el otro, si no que va mostrando señales que advierten sobre su accionar y que el comportamiento agresivo va escalando en gravedad.
En este plano se ha establecido en muchas investigaciones la relación directa que hay entre individuos que agredieron a animales y que luego lo hicieron con personas de la casa.  
En un reciente estudio publicado en “Agression and Violent Behaviour” se establecen las relaciones que ocurren entre las personas agresoras, los animales y las víctimas, que se resume en estas situaciones:
1- Los agresores aprovechan el vínculo entre la víctima y el animal de compañía para “retener” a las primeras: debido a los fuertes lazos entre las víctimas y las mascotas, las víctimas a menudo posponen el abandono de una situación violenta por temor a lo que les pueda pasar a sus mascotas.
2- Los animales de compañía son utilizados para controlar a las víctimas : los abusadores a menudo utilizan amenazas de violencia a las mascotas para controlar a las víctimas . Esto incluye tácticas comunes de abuso para aislar a las víctimas de modo que sientan que no pueden confiar en que otros cuiden de sus mascotas, ejercen un control financiero al suspender la atención veterinaria y amenazan con dañar (o en realidad dañan) a los animales como un medio para prevenir que sus víctimas se vayan u obligarlos a regresar. El estudio señala que algunos abusadores cometen un acto muy serio de maltrato animal, mientras que otros cometen gradualmente una serie de actos que van aumentando en gravedad.
También se explica la percepción de las víctimas sobre el comportamiento de los abusadores y por qué los abusadores dañan a los animales de compañía, entre otros: una forma de disciplina, celos por el fuerte vínculo entre la víctima y los animales, problemas en la infancia del abusador y el uso excesivo de alcohol.
En el estudio, las víctimas señalaron que no creían que la policía tomara en serio las denuncias de abuso de sus animales de compañía, declarando que faltaban servicios para las víctimas que tienen mascotas. Muchos dijeron que no buscarían refugio si tuvieran que dejar a sus mascotas. En ese plano, muchos programas de protección contra la violencia machista preveén el traslado de las víctimas junto a sus animales de compañía. 
Cualquiera sea el motivo o los orígenes de la violencia doméstica, es importante que el entorno se encuentre atento a las señales para prevenir males mayores. Uno de estos avisos puede ser precisamente el maltrato animal dentro de la casa. Recordemos que en nuestra ciudad hay una Oficina de la Fiscalía General para hacer denuncias sobre crueldad de los animales (pueden acceder a su página AQUI).
Y por supuesto denunciar siempre los actos de violencia de género en la Comisaría de la Mujer (Berutti 650 – 4558762), en el Centro de Asistencia a la Víctima de Violencia de Género (Vieytes y Gorriti) o directamente llamando al 911.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

Los Murciélagos, la Rabia y Nosotros”

Publicado el día 08/10/2018

Un tema que permanece vigente y que genera cada vez más consultas a medida que se acercan los meses de calor: el tema de los murciélagos. Al respecto, compartimos conceptos del Colegio Veterinario de la Provincia de Buenos Aires, que se expide sobre estos particulares bichitos y el riesgo de transmisión de la Rabia:

“En lo que va de 2018 el Departamento de Zoonosis Urbanas de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires confirmó 89 casos de rabia en murciélagos. Ante este panorama, el Colegio de Veterinarios Bonaerense incentiva la vacunación de perros y gatos.

El Departamento de Zoonosis Urbanas de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Provincial dio a conocer que durante este año ya se registraron 89 casos de rabia en murciélagos insectívoros en la provincia de Buenos Aires, el último fue en el mes de septiembre en Lobería. De esta manera, a pesar de las metas propuestas por la Organización Mundial de la Salud de erradicar la enfermedad, el tema parece estar cada vez más vigente en Argentina.

Cómo actuar en caso de encontrar un murciélago:

– Si se encuentra dentro de un domicilio, se debe intentar que salga solo. De no ser posible, debe aislarse y llamar a Centro de Zoonosis del Municipio al que pertenecen.
– Aunque parezca muerto, no se debe tocar: se debe evitar la exposición a mordeduras. Alejar a los niños y mascotas del lugar.
– Quienes encuentren murciélagos de día, heridos o muertos, deben aislarlos y comunicarse inmediatamente con el Centro de Zoonosis para que puedan realizar las pruebas pertinentes.
– Enseñar a los niños sobre el riesgo de jugar con murciélagos: no son una mascota, no se debe tratar de alimentar ni de manipular. No es habitual que estos animales estén visibles de día y menos en el piso, siendo en estos casos muy probablemente un animal enfermo, con altas probabilidades de tener y contagiar rabia.
– Si el murciélago mordió a una mascota, debe llevarse de urgencia al Centro de Zoonosis del Municipio más cercano o consultar con un profesional veterinario.
– Si el murciélago mordió a una persona, debe concurrir inmediatamente a un hospital.”

Fuente: Prensa – Colegio de Veterinarios de la Pcia. de Bs. As.

EL MANEJO DE LOS RESIDUOS URBANOS, EL ECOSISTEMA Y LOS PERROS

Publicado el día 08/07/2018

Hace muchos años, en un Congreso sobre Leptospirosis (enfermedad bacteriana que las ratas pueden transmitir a perros y humanos a través de la orina) un disertante del cual no recuerdo el nombre dijo: “el problema de los perros callejeros es el de la gestión de los residuos”. En ese momento no lo entendí o lo entendí a medias, pero tiempo después, estudiando ecología de las poblaciones, pude acercarme mejor al concepto.
Para arrancar, algunas cuestiones teóricas: se llama ECOSISTEMA a la “comunidad de los seres vivos cuyos procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en función de los factores físicos de un mismo ambiente” (definición de la Real Academia Española). Aunque los libros de texto suelen ilustrar este concepto con un paisaje de mantañas o ríos, la realidad es que una CIUDAD como la nuestra también es un ECOSISTEMA. Tiene todo lo que se necesita para serlo, un componente inanimado, abiótico, sin vida y también uno animado, biótico, con vida. Más académicamente hablando: un BIÓTOPO (el terreno, las calles, las casas, la parte inanimada de la ciudad) y una BIOCENOSIS (organismos, vegetales o animales). Perros y personas formamos parte del componente animado, la Biocenosis, de este ecosistema urbano.
En un ecosistema, cualquiera sea, los organismos viven y se reproducen según los recursos que les ofrece el ambiente. De una forma simplificada, esos recursos son alimento, refugio y ausencia de depredadores. Todo esto le es ofrecido a los perros “sueltos” (callejeros, vagabundos) en el ambiente urbano. Ellos no tienen depredadores directos, aunque las causas de decesos no naturales puedan ser varias, desde accidentes de autos hasta envenenamientos masivos. Por otra parte, en una ciudad, la oferta de refugio es abundante: construcciones, parques y sitios abandonados configuran un paisaje que ayuda a combatir las inclemencias del tiempo. Y queda el tema del alimento, que es el punto al que queríamos llegar.
El alimento otorga a los organismos vivos la energía necesaria para sus procesos naturales. La reproducción es uno de ellos. En la mayoría de las especies (entre ellas, el Canis lupus) hay un consenso general en afirmar que la reproducción es una función “de lujo”. Si la nutrición es adecuada, la reproducción es posible. En el caso de carencia o limitación alimentaria, todos los procesos reproductivos se retardan o directamente se suspenden. El intrincado mecanismo hormonal que necesita un individuo para ser fértil suele depender de la reproducción y de la ausencia de stress. La naturaleza es sabia: si algún recurso escasea o un peligro abunda… ¿para qué traer más individuos al mundo? ¿Qué sentido evolutivo tendría tener más bocas que alimentar en épocas de “malaria”?. En tiempos difíciles y en el caso de las perras, si bien el ciclo ciclo sexual no necesariamente se interrumpa por completo, si puede espaciarse. Sabemos que los lobos tienen una camada por año e incluso cada año y medio. La domesticación redujo el período de celo y lo transformo en dos por año, pero esto es cierto en animales cuidados y bien alimentados, viviendo bajo la protección de una familia. No es ilógico pensar que en el caso de los animales en situación de calle, el ciclo se acerque más a “lo natural” de la especie y las camadas se reduzcan. A lo largo de la vida del animal, la cantidad de cachorros que deje de descendencia será mucho menor que aquel teórico “6 a 8 cachorros cada 6 meses”. Eso impactará directamente en el crecimiento poblacional.
¿Qué alimentos ofrece el Ecosistema Urbano? De dos tipos: la alimentación “solidaria” de las personas que ponen platos de balanceado en la vía pública… y la basura, por más duro que suene.
Los residuos comestibles pueden ser un recurso importante para el mantenimiento de la población de perros y gatos urbanos. En una reciente nota de “La Nueva.com”, el autor apunta que en Bahía Blanca sus habitantes desechan 40 gramos de alimentos diarios. Proyectados a los 301.572 habitantes censados en el 2010, la ciudad desperdicia poco más de 12 toneladas de comida aprovechable todos los días.

Jugando un poco con las cifras y según la ciencia de nutrición animal, un perro necesita entre un 5% a un 7% de su peso corporal por día, con una variabilidad del 20% (esta cantidad se reduce con los alimentos comerciales, debido a su característica de “balanceados”). Para simplificar, supongamos que el peso promedio de los perros en la calle es de 10 kg y que consumen el 5% del peso vivo por día (500 gr), esas 12 toneladas citadas alcanzarían para alimentar a 24.000 animales. Si los datos teóricos de población animal indican que la ciudad cuenta con 1 perro cada 4 habitantes, y de ellos el 40% deambula en la vía pública, tenemos que el residuo comestible alcanzaría para alimentar casi al 80% de esos 30.000 perros.

Y no hay mucho que agregar: el ecosistema se sustenta a sí mismo y mientras los recursos continúen disponibles, las especies que viven en él tenderán siempre a crecer.

Es por esto que es necesario el control ético de la Fauna Urbana pero también un control ambiental de los recursos que ofrece la ciudad. No se trata de “matar de hambre” a los perros, porque siempre habrá quién los alimente, pero si de gestionar adecuadamente los residuos para aprovechar todas las ventajas que eso conlleva, principalmente relacionadas con la salud ambiental, de las personas y de los animales, no perdiendo nunca de vista el concepto universal de “Una Sola Salud”.

DR. ROBERTO F. GIMÉNEZ
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

El saber abriga más que un chalequito

Publicado el día 25/06/2018

En estas épocas de bajas temperaturas, surge en muchas personas la iniciativa de dotar a los perros con chalecos de abrigo, de los cuales hay muchos modelos y tamaños, de lana o paño, con capucha y sin capucha, temáticos, de colores, a rayas… etc. Lo que nos preguntan a los veterinarios siempre es… “¿realmente lo necesitan?”.

Digamos que desde un punto de vista evolutivo la respuesta sería un contundente “NO!”. El Canis lupus antecesor del perro era todo lo “abrigado” que necesitaba para el ambiente en que vivía: pelo tupido y un manto de subpelo que evita perder calor, además de todos los mecanismos de regulación térmica dentro de los que está incluído la capacidad de “tiritar”.

Pero esta negativa era 100% real  hace algunos siglos. Las cosas han cambiado, lo mismo que cambió el aspecto del primer lobo que se acercó al Hombre si lo comparamos con el perro actual. De un tiempo a esta parte nos hemos dedicado a manipular radicalmente la morfología de los sucesores del lobo de tal manera que muchas de sus funciones se han visto alteradas y no siempre para bien. Una de ellas, es la regulación de la temperatura.

El “sub-pelo” del que hablábamos es un manto piloso suave y corto

IMAGEN: facilisimo.com

que sirve como aislante. Muchas de las razas actuales han perdido este “doble manto” (o “doble capa”) o se lo redujo al mínimo. No lo tienen los de pelo bien cortito, tales como el Daschund (“Salchicha”), el Doberman o el Weimaraner. Lo tienen los perros que más se parecen al lobo, como los Siberian Husky, el Alaskan Malamut y también los tipo “ovejeros”. Lo pueden tener pero modificado (no tan denso, más “ralo) algunas razas como los Terriers, el Caniche o el Pekinés.

Lo obvio es que cuanto más modificado esté el pelaje, más complicado el mecanismo de termoregulación. Todas las razas caninas no “evolucionaron” en forma natural si no que fueron intervenidas artificialmente, por cuanto el diseño de las mismas puede responder más a criterios estéticos y no a los funcionales, por cuanto más nos alejamos del lobo, mayor será la necesidad de compensar artificialmente esas modificaciones.

“El abriguito” entraría en este rubro. Afectada la termoregulación del animal y viviendo en climas fríos, lo más probable es que tengamos que ayudarlo con algo. Sin embargo no es una regla fija y ante la pregunta puntual “¿tengo que ponerle un saquito a mi mascota?” la respuesta es “depende”. Recordemos también que lo mejor es evitar cambios bruscos de temperatura, no pasar del frío extremo al calor caldoso en cuestión de minutos y para tal fin, la ropa para perros puede dar una mano.  Pero si tenemos un perro “común y corriente” y nos damos cuenta que tiene esa doble capa… mejor no agreguemos una tercera. Que el bicho active todos sus mecanismos para compensar el frío en forma natural que para eso evolucionó miles de años.

IMAGEN: elentrerios.com

Un párrafo final para el tema de los perros callejeros. De un tiempo a esta parte surgió la costumbre de hacer campañas para comprar o confeccionar abrigos para animales que deambulan sin dueño por parte de gente bien intencionada, pero poco informada. La cosa es así: en el tema de la termoregulación, de “mantenerse calentito”, más importante que adquirir calor es no perderlo. Un cuerpo bien aislado se mantiene caliente si es que no pierde la propia energía corporal, aparte de la cercanía a una estufa. Gracias al mecanismo de conducción, el calor tiende a desplazarse de las superficies calientes a las frías, por eso es que aún en verano nos enfriamos si nos acostamos en el piso.  ¿Qué pasa con los “callejeritos” y sus abrigos? Pasa que en un principio todo puede parecer perfecto, la “capita” puede verse (y ser) muy abrigada y hasta adivinemos una sonrisa de bienestar en ese animal. Todo bien con el calor y la conservación de la energía, pero no estamos tomando en cuenta un detalle: la humedad. Tarde o temprano, esa “capita” va a humedecerse en el mejor de los casos o directamente empaparse. Aunque el perro sea muy inteligente y “vivo”, no podrá evitar a corto plazo los charcos, un baldazo, la lluvia o simplemente, el rocío. ¿Y qué representa un abrigo mojado? Una superficie fría que envuelve el cuerpo del animal sin que éste pueda librarse de él. Un contacto estrecho que hará que el calor de la piel se transmita a “la capita”. El perro así, se enfriará invariablemente. Si no creen lo que les digo, tomen su mejor campera, la más abrigada, rocíenla o empápenla con agua por dentro y por fuera, póngansela y vayan a tomar mates al patio. En 15 minutos estarán de vuelta con una pulmonía.
Ponerle abrigo permanente a los perros callejeros puede ser bien intencionado, pero está mal pensado. La única opción que queda es chequear periódicamente que la ropa no se haya humedecido, para quitársela o cambiarla. Pero por definición, si es callejero (vagabundo, “en situación de calle” o como quieran llamarlo) esto parece bastante inviable. Además, si lo tenemos tan a mano, si está ahí, tan cerca nuestro como para ver seguido si está húmedo o no… ¿qué nos cuesta adoptarlo, eh?.

Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

CORTE DE OREJAS ¿PARA QUÉ?

Publicado el día 15/05/2018

La “otectomía estética” es el nombre técnico de lo comunmente llamado “corte de orejas”. Esta cirugía es una práctica habitual en ciertas razas tales como Gran Danés, Doberman, Dogo Argentino, Schnauzer, etc. La pregunta que el flamante propietario de alguno de estos cachorros le hace al veterinario, es si le debe cortar las orejas, y entiéndase “deber” como una obligación tendiente a evitarle al animal futuros males.

La respuesta es negativa. Repito: ¡NEGATIVA!

En realidad, ocurre todo lo contrario: el corte de orejas es un trastorno en sí mismo. El animal es sometido a una agresión por la cirugía y, posteriormente, al riesgo de infección; una vez superada la anestesia, la herida se transforma en dolorosa y su post-operatorio largo. Además, muchos estudiosos de la”psicologìa animal” (etología) afirman que el corte de orejas los afecta en su comportamiento, porque el animal ya no da las mismas “señales visuales” a sus congéneres.

Entonces: ¿por qué se hace?. Antigüamente y en ciertos ámbitos, el corte de orejas evitaba que los perros de caza puedan ser aprehendidos de ellos por los animales que acosaban. Evidentemente, esta no es la realidad en la que viven ahora perros que vemos paseando por nuestras plazas. No queda otra que pensar en la cuestión estética: nos hemos acostumbrado a ver a dichas razas con orejas paraditas y en punta, y cuando vemos un ejemplar “al natural” nos resulta anormal esos pabellones anchos y colgantes. Recuerdo al dueño de un hermoso Doberman que se obstinaba frente a mi resistencia a operarlo: “parece un burro”, decía. A mí, en realidad, me parecía un Doberman con orejas de Doberman.

Uno de los mitos es que si no se le cortan las orejas, a largo plazo esos perros se quedan sordos y desconocen al dueño. Algunos dicen que con esa (supuesta ) “cara de bobo”, el perro no será guardián de la casa. No hay basamento científico que avale ninguna de estas afirmaciones. Como seres pensantes que somos, debemos sincerarnos con nosotros mismos: cortarle las orejas a un perro es una decisión netamente decorativa, una cuestión de “pinta”, que como todo lo relacionado con los gustos y las costumbres, es de valoración subjetiva. De hecho, en muchos lugares (principalmente en Europa) ya están prohibiendo a esta cirugía.

El “corte de orejas” y de cola en las Veterinarias aún no es ilegal en la Argentina, aunque en lo personal (insisto… estrictamente en lo personal) aconsejo NO hacerla. No la haga, nunca lo repetiré lo suficiente… pero si igualmente Ud. ha resuelto hacerla, asesórese bien con su veterinario; no piense que la otectomía es una cosa fácil como “cortar el pedazo que sobra”. No es una cuestión de costos: requiere de una técnica cuidada y una minuciosidad casi artística que, mal hecha, se le hará patente cada vez que se enfrente, cara a cara, con su pichicho.

ROBERTO F. GIMÉNEZ
Médico Veterinario – U.B.A.
MP: 6491

NUESTROS ANIMALES NO SABEN DE CALENDARIOS

Publicado el día 30/04/2018

Ayer se conmemoró el Día del Animal y –como era de esperar- estallaron las redes sociales con fotos de animales de compañía y mensajes de “Feliz Día”. Mucha gente publicaba fotos y celebraba a sus buenos amigos, contaban anécdotas y nos anoticiaban de sus “mañas”. Hasta ahí todo bien… la contracara de los “festejos” suele ser el llamado al Veterinario de la mañana siguiente: “el Bobby está vomitando”… “lo veo decaído”… “se despertó con diarrea”. “¿Qué pasó?” pregunta el clínico. “No… nada… sólo le hice una comidita especial / le compré un hueso / le traje un regalito de lo que le gusta” y otras declaraciones por el estilo.

Desde que inventamos el Calendario, los humanos tenemos una tendencia a rememorar determinadas fechas, aniversarios y cualquier ocasión que sirva para festejar y hacer ese día diferente a los otros. Y como “festejo” viene de “fiesta” y se relaciona con “festín”, no hay una de éstas que se precie que no implique también comida y (por supuesto) bebida. Son esos momentos que parece estar todo permitido y que las leyes naturales parecen flexibilizarse. Somos la única especie del Reino Animal que hace eso, el resto vive una vida pareja en la que un día es exactamente igual al anterior, no hay Lunes ni Domingos, no hay aniversarios ni fechas patrias y mucho menos “Feriados Puente”.

Estos cambios en la rutina a los que sometemos a nuestros animales no es lo mejor para ellos. Ya de por sí acomodamos los hábitos alimenticios de los pobres bichos a nuestros ritmos, con desayunos, almuerzos y cenas, divisiones del acto de alimentarse que no existen en la naturaleza. Y cuando están más o menos acostumbrados a cantidades y frecuencias… un día ¡zas!… se las cambiamos con un atracón de “eso que tanto le gusta”.

En el caso de los perros particularmente, tenemos que entender que no siempre “lo que gusta” es bueno: una golosina, una milanesa frita, les encanta pero los descompone. Es casi igual a la alimentación humana: lo rico no necesariamente es saludable. El tema con los animales es que ellos no tienen la capacidad intelectual de negarse a comer algo sólo por la idea abstracta que “le va a hacer mal” en un futuro. Tampoco tienen la capacidad fisiológica de comer casi cualquier cosa y seguir “como si nada”. En eso nosotros le llevamos ventaja. Recordemos que somos “omnívoros” mientras que ellos son “carnívoros facultativos”, es decir, que la base de su alimentación es la carne con otras cosas agregadas (vegetales y fibra). Todo su aparato gastrointestinal evolucionó para digerir carne y para acumularla si es necesario (comparativamente al nuestro, su estómago es enorme). Lo que NO está preparado es para la variedad, su flora bacteriana es relativamente limitada, definitivamente no evolucionaron para digerir un alfajor.

Entonces acá estamos con el Bobby en casa, se lo ve contento con su alimento balanceado, se lo ve bien de pelaje, está acostumbrado a comer un poquito al mediodía y una ración grande a la noche, de Lunes a Lunes. Y ayer Domingo, porque fue el Día del Animal, le clavamos un pastiche de hígado “que tanto le gusta” y le dimos lo que quedó del asado, con chimichurri y todo. Y ahí el desastre. No exagero, no es inusual: hay gente que les festeja el cumpleaños, con bonete y dulces (¡de verdad!). Y al otro día está llamando al Veterinario.

Para evitar esto tenemos que aferrarnos otra costumbre muy humana: la de pensar!.

Los Calendarios son invento nuestro, no existen en el Reino Animal. No estoy en contra de los aniversarios, de los festejos y mucho menos del “Día del Animal”, que más que una fiesta sirve como un día de reflexión para nosotros, para ayudarnos a pensar cómo nos relacionamos con ellos, los animales. Y una buena reflexión pasa por la necesidad de no humanizarlos, como muchas veces hacemos, precisamente… el Día del Animal.

Pero si aun así en determinadas fechas nos impulsa un deseo irrefrenable de homenajear a nuestro amigo, pensemos mejor en otra cosa… ¡un paseo va a encantarle! Juguemos con él, más que otros días. Traigámosle un hueso de tiento, algún juguete del Pet-Shop, si es que nos gustó. Pero no le hagamos un “festín”, porque no lo alimenta, no va a apreciarlo y seguramente le hará mal. En el tema alimentación, el organismo de los animales ADORA y NECESITA la rutina. La diversidad alimentaria es un tema netamente cultural y por ende, es propiedad de los humanos.

No seamos antropocéntricos y estemos siempre imponiéndoles a nuestros bichos nuestras costumbres, aunque sean sinceras, bien intencionadas y hasta divertidas. Aceptémoslos como son, así… sencillitos.

ROBERTO F. GIMÉNEZ
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

 

NI PERROS CHICOS, NI OMNIVOROS, NI VEGANOS: LOS GATOS… CARNÍVOROS ESTRICTOS

Publicado el día 18/04/2018
Reproducimos un artículo muy interesante de la página “BIO-FOOD”. Ante el auge de imponer alimentación vegana en especies carnívoras estrictas (como la felina), es necesario conocer la fisiología del animal para no incurrir en maltrato.

Científicamente, los gatos son considerados un carnívoro estricto. El término carnívoro estricto hace referencia a aquellos animales que sólo se alimentan de carne. Obviamente, pueden consumir alimentos de origen vegetal o derivados de otros animales, sin embargo, estos alimentos no son esenciales para su dieta.

La herencia carnívora del gato salvaje ha hecho que los gatos domésticos tengan un metabolismo que procesa de forma efectiva altos niveles de proteína y que requieran de estas proteínas en la alimentación para mantenerse fuertes y sanos y permitir el funcionamiento metabólico de su organismo.

Los gatos son cazadores solitarios originarios de áreas desérticas, siendo los pequeños roedores la base de su alimentación. Esto explica que la evolución haya llevado al gato doméstico a hacer unas 10-20 pequeñas comidas a lo largo del día y de la noche, ya que en la naturaleza cazaba día y noche pequeñas presas.

El gato al ser estrictamente carnívoro, y a diferencia de los perros, necesita un aporte extra de proteína de origen animal como fuente de energía. En estado salvaje se ve reflejado esta preferencia por el tejido animal, y al ingerir las presa, los gatos salvajes evitan consumir las partes vegetales presentes en sus vísceras.

Podemos entender que los perros son omnívoros analizando el comportamiento alimentario de sus ancestros los lobos. Para los lobos su presa natural son los grandes ungulados, de los que sus partes favoritas son las vísceras, donde encuentran materia vegetal parcialmente digerida, formando parte de su dieta normal una cantidad importante de vegetales. Además, también se alimentan directamente de frutas, vainas y hongos. Los perros se comportan de manera muy parecida, y son capaces de digerir y aprovechar una dieta variada, es decir, son animales omnívoros.

El tema de la Taurina

La taurina no es un aminoácido propiamente dicho, contiene ácido aminosulfónico que forma parte de la cadena polipeptídica de las proteínas. Es un producto final del metabolismo de los aminoácidos azufrados, y está relacionado a la estructura y funcionamiento de la retina. Los gatos no pueden sintetizarla en cantidad suficiente y su aporte es importante en esta especie.

La taurina se utiliza en la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardíacas graves, llamadas miocardiopatías dilatadas. Para el gato, la taurina es un aminoácido esencial. Es indispensable para la visión y la función reproductora. Sus virtudes protectoras frente a los radicales libres hacen de ella también un antioxidante de calidad en la lucha contra el envejecimiento. La taurina permite que el hígado sintetice las sales biliares. Actúa también influyendo en los flujos de calcio entre el interior y el exterior de la célula, por lo que su acción es muy importante en el funcionamiento cardíaco. Además, tiene una importante acción antioxidante en la célula. Finalmente, la taurina desempeña un papel de precursor en la síntesis de los lípidos complejos de la piel (glicoesfingolípidos), que tienen propiedades antimicrobianas (funciones de barrera).

Los humanos y los perros son capaces de producir taurina (o sea, sintetizar o crear por ellos mismos la Taurina), y por ello no tenemos deficiencia de ella. Pero el organismo de los gatos no puede producir taurina.

NOTA: la fuente principal de Taurina para los gatos es la carne (de pollo, de vaca, el hígado). Los alimentos balanceados para gatos la contienen, puesto que están fabricados en base a carne. Si bien hay vegetales que también contienen Taurina (legumbres), la proporción no sólo es menor si no que tampoco puede ser aprovechada por los felinos. Ellos tienen una longitud intestinal menor (en comparación con omnívoros, como el perro y el hombre), por lo que la absorción de los nutrientes vegetales es más deficiente. La adición de Taurinas artificiales también es deficiente. En definitiva, lo del título: los gatos, carnívoros estrictos.