RAZONES POR LAS QUE NO HAY QUE DEJAR PASEAR AL GATO

Publicado el día 11/08/2019

Los gatos se han convertido en uno de los animales de compañía más populares del mundo occidental, ya que se considera una “mascota moderna”, práctica, limpia y simple de criar, adecuada para la vida urbana.

Sin embargo, no todas son rosas: pueden traer dificultades en la convivencia, enfermedades zoonóticas (transmisibles al hombre) y problemas de comportamiento. Nada que no se pueda manejar y prevenir, pero como casi todo en esta vida, hay que estar informado.

Claro que una de las zoonosis más conocidas de los gatos es la Toxoplasmosis, de la que ya tratamos en este blog (más información AQUÍ) , pero no es la única. Parásitos, hongos (tiña) y la temida “enfermedad del arañazo del gato” (una bacteria) también nos pueden ser transmitidas. No hay que tener miedo, pero sí cuidado. Sin embargo el sentido de la nota de hoy tiene que ver con las enfermedades que sufren los gatos y no nosotros. Panleucopenia, Leucemia, Calicivirosis, Rinotraqueítis y SIDA Felino son las más comunes y todas están relacionadas con contagios provenientes de otros gatos.

Porque así como se está volviendo más frecuente la adopción de gatos o gatas como animales de compañía, también se mantiene la costumbre de dejarlos deambular libremente al menos una parte del día (o de la noche). Existen cantidad de estudios basados en mediciones con GPS que especifican las grandes distancias que nuestros bichos pueden cubrir en una sola jornada de paseo, en la mayoría de los casos, superando el kilómetro.

Rango de deambulación de un gato feral, medido con GPS durante un estudio en Illinois, Estados Unidos (FUENTE: Illinois News Boreau)

El gran problema (aparte de los peligros que significa andar suelto a merced de perros y accidentes) son las relaciones que establecen con otros gatos de los denominados “ferales”, es decir, aquellos gatos sueltos que no tienen contacto alguno con el humano, rehúyen a su presencia y viven en techos y alturas. Para tener una noción del extenso territorio que éstos abarcan, en Illinois (USA) se reportó un gato feral macho de raza mixta que deambulaba en una superficie de 547 hectáreas (ver foto arriba). En rojo, la superficie cubierta por un gato feral. En amarillo, por uno doméstico. Parece poco, pero el punto es que ambos territorios están superpuestos.

Como es obvio de entender, este tipo de gatos de vida libre no tiene control sanitario alguno y suelen ser reservóreos de las enfermedades que hablábamos antes. Y si bien sabemos que los gatos son animales territoriales y principalmente solitarios, es cierto también que la acción del hombre por medio de su alimentación (a pesar de su vida libre) provoca contactos que en un entorno silvestre no existirían. Estudios de USA refieren que –lejos de controlarlas- las iniciativas de protección que los vecinos y entidades desarrollan en ciertas ciudades han aumentado la población de estos animales, a tal punto que preocupa su impacto en la biodiversidad de los espacios periurbanos y la difusión de enfermedades.

Castrando a su gato o gata reduce muchísimo el comportamiento de deambulación, pero no es suficiente: también debe impedir que se escape con rejas, mosquiteros y estando siempre muy atento a la posibilidad que se escape.

Esto también debe complementarse con un enriquecimiento del ambiente en el que vive: rascadores, juguetes, lugares elevados a dónde trepar y bajos a dónde esconderse. Si el lugar en el que vive el gato es divertido, menos necesidad de ir a buscar diversión afuera.

Porque de nada sirve si nosotros llevamos el gato al veterinario y lo desparasitamos, le ponemos “la pipeta” y lo vacunamos para después aumentar los riesgos de contagio dejándolo “libre”. Es una cuestión estadística, casi de probabilidades: vacunar y prevenir está perfecto, pero mejor aún es no estar expuesto a los factores predisponentes.

 

Roberto Giménez

Médico Veterinario (UBA)

FUENTES:

  • Enfermedades Virales Felinas – M.V. Loreto Muñoz Arenas – Universidad Nacional del Litoral
  • Watch: How Far Do Your Cats Roam? – National Geographic – https://www.nationalgeographic.com/news/2014/8/140807-cat-tracker-pets-animals-science-gps
  • Researchers track the secret lives of feral and free-roaming house cats – Illinois News Bureau https://news.illinois.edu/view/6367/205315
  • Cats and Toxoplasma: Implications for Public Health – H. A. Dabritz (1 Infant Botulism Treatment and Prevention Program, California Department of Public Health, Richmond, CA, USA) y P. A. Conrad (Department of Pathology, Microbiology and Immunology, School of Veterinary Medicine, University of California, Davis, CA, USA)

LA GUIA DEFINITIVA PARA DARLE LA PASTILLA AL GATO

Publicado el día 01/08/2018

Si existe un verdadero desafío en la Medicina Veterinaria es administrarle medicación a un gato. ¿Vieron qué difícil que es? Realmente el carácter de estos animales sumado a la capacidad destructiva de uñas y dientes hacen que el problema sea tan básico como complejo.

Antes que nada, un poco de farmacología explícita.  Hay dos tipos de medicación: la “enteral” (por boca) y la “parenteral” (inyectable, venosa, intramuscular o subcutánea). Cada forma de aplicación tienen su técnica y también se relaciona con el tipo de medicamento, la velocidad en que la droga hace efecto, cómo se distribuye en el cuerpo, cuánto tarda en metabolizarse, el tiempo en que está activa, etc., etc.

Darle un inyectable subcutáneo o intramuscular a un gato suele estar en manos de un profesional o de sus ayudantes. Puede ser complicado o no (depende del gato y la habilidad del operador), pero de alguna forma eso está controlado. El problema es cuando el veterinario agarra el recetario y se pone a escribir “… y le vamos a dar una pastillita por unos días para…”. ¡Sonamos! En nuestra cabeza se nos forma la imagen de las batallas campales que están por venir. Por más bueno que sea el gato, una medicación dada en forma continua (como se hace hasta tres veces por día durante varios días) puede molestar su habitual buen humor y volverlo más arisco que de costumbre.

¿Qué es lo que hacemos, entonces? Como dicen en la industria: “Safety First”, la seguridad es lo primero. Debemos pasar la prueba sin salir lastimados ni nosotros ni el gato. Una primer medida puede ser proveerse de esos guantes gruesos de jardinería y (mucho mejor) los de soldador, de manera tal de poder manejar al animal y que si nos clava uñas o dientes, no pase nada. Otra opción posible es envolver al animal en una toalla o manta, para mantener las pequeñas garras de la pantera lejos de nuestra piel.

Es importante hacer todo tranquilo, sin provocar más estrés del necesario. Alzarlo, ponerlo en la falda, acariciarlo o… todo lo contrario (sobre una mesa o dentro de la “gatera”), lo que uno sepa que es mejor para el gato, de acuerdo a su carácter. Una buena opción es la llamada “clipnosis”, que consiste en ponerle un clip en el pliegue cutáneo de la nuca y el cuello, lo cual es relajante para la especie porque es la forma en que la gata agarra a sus cachorros (en el video de aquí queda muy claro)

Es obvio que las opciones más sencillas son la de darle la pastilla directamente y que la acepte o también dejar el comprimido mezclado con balanceado y que se lo coma por sí mismo. En el 99% de los casos, eso no pasa. La otra es poner el medicamento dentro de algo que le guste, como un trozo de carne o de hígado, y dárselo “camuflado”, pero quienes hace mucho que tienen gatos saben lo “vivos” que son, y sobre todo la capacidad olfativa que tienen, así que lo más probable es que nos vaya bien con el método un par de veces y después nunca más. Por eso es necesario apelar a métodos más elaborados. Generalmente administrar un líquido nos resulta más sencillo que una “pastilla”. Por eso, si es jarabe mejor, pero no todas las drogas están disponibles en ese formato. En todo caso, si nos recetaron comprimidos o grageas, es conveniente preguntarle al Veterinario si la misma se puede moler y diluir en agua, porque hay algunos medicamentos que les hace perder sus propiedades.

Si tenemos jarabe o un comprimido diluido, ponemos el mismo en una jeringa y con el gato inmovilizado (envuelto en una toalla o sostenido por otra persona), tomamos su cabeza) y la levantamos unos 45 grados, manteniéndole la boca cerrada. Luego colocamos el extremo de la jeringa en la comisura de los labios y muy lentamente descargamos el líquido dentro de la boca, dándole tiempo para tragar, evitando que se ahogue. Hay algo que se llama “reflejo deglutorio”, que es cuando los sólidos o líquidos llegan a ciertas parte de la faringe, es imposible para el animal no tragarlos. De todas maneras, tenemos que considerar las pérdidas que seguramente habrá. Digamos, si le tenemos que dar un comprimido y el gato escupió una parte, va a haber que administrarle lo que tiró (por ejemplo: medio comprimido más). No dejar de hacerlo, porque se debe respetar la dosis recetada por el profesional, puesto que en algunos tipos de medicamento, la subdosificación no sólo no cura si no que produce resistencia (ejemplo: los antibióticos).

Finalmente, les dejo un método bastante más “etológico”: habiendo consultado con el veterinario la posibilidad de fragmentar la pastilla, la “hacemos polvo” lo más que podemos y luego lo mezclamos bien con queso blanco o dulce de leche. Tomamos el gato y le untamos una pata (cualquiera) con dicha mezcla. Y lo dejamos. Así de simple. Que se vaya a su rincón y que se limpie solo. Muchas veces, la actitud innata de acicalamiento es mucho más fuerte que el gusto y el olor que pueda tener una droga. Y así, limpiándose, entre lamido y lamido, se habrá tragado todo lo que necesite para curarse.

ROBERTO F. GIMENEZ
Médico Veterinario
MP: 6491

NI PERROS CHICOS, NI OMNIVOROS, NI VEGANOS: LOS GATOS… CARNÍVOROS ESTRICTOS

Publicado el día 18/04/2018
Reproducimos un artículo muy interesante de la página “BIO-FOOD”. Ante el auge de imponer alimentación vegana en especies carnívoras estrictas (como la felina), es necesario conocer la fisiología del animal para no incurrir en maltrato.

Científicamente, los gatos son considerados un carnívoro estricto. El término carnívoro estricto hace referencia a aquellos animales que sólo se alimentan de carne. Obviamente, pueden consumir alimentos de origen vegetal o derivados de otros animales, sin embargo, estos alimentos no son esenciales para su dieta.

La herencia carnívora del gato salvaje ha hecho que los gatos domésticos tengan un metabolismo que procesa de forma efectiva altos niveles de proteína y que requieran de estas proteínas en la alimentación para mantenerse fuertes y sanos y permitir el funcionamiento metabólico de su organismo.

Los gatos son cazadores solitarios originarios de áreas desérticas, siendo los pequeños roedores la base de su alimentación. Esto explica que la evolución haya llevado al gato doméstico a hacer unas 10-20 pequeñas comidas a lo largo del día y de la noche, ya que en la naturaleza cazaba día y noche pequeñas presas.

El gato al ser estrictamente carnívoro, y a diferencia de los perros, necesita un aporte extra de proteína de origen animal como fuente de energía. En estado salvaje se ve reflejado esta preferencia por el tejido animal, y al ingerir las presa, los gatos salvajes evitan consumir las partes vegetales presentes en sus vísceras.

Podemos entender que los perros son omnívoros analizando el comportamiento alimentario de sus ancestros los lobos. Para los lobos su presa natural son los grandes ungulados, de los que sus partes favoritas son las vísceras, donde encuentran materia vegetal parcialmente digerida, formando parte de su dieta normal una cantidad importante de vegetales. Además, también se alimentan directamente de frutas, vainas y hongos. Los perros se comportan de manera muy parecida, y son capaces de digerir y aprovechar una dieta variada, es decir, son animales omnívoros.

El tema de la Taurina

La taurina no es un aminoácido propiamente dicho, contiene ácido aminosulfónico que forma parte de la cadena polipeptídica de las proteínas. Es un producto final del metabolismo de los aminoácidos azufrados, y está relacionado a la estructura y funcionamiento de la retina. Los gatos no pueden sintetizarla en cantidad suficiente y su aporte es importante en esta especie.

La taurina se utiliza en la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardíacas graves, llamadas miocardiopatías dilatadas. Para el gato, la taurina es un aminoácido esencial. Es indispensable para la visión y la función reproductora. Sus virtudes protectoras frente a los radicales libres hacen de ella también un antioxidante de calidad en la lucha contra el envejecimiento. La taurina permite que el hígado sintetice las sales biliares. Actúa también influyendo en los flujos de calcio entre el interior y el exterior de la célula, por lo que su acción es muy importante en el funcionamiento cardíaco. Además, tiene una importante acción antioxidante en la célula. Finalmente, la taurina desempeña un papel de precursor en la síntesis de los lípidos complejos de la piel (glicoesfingolípidos), que tienen propiedades antimicrobianas (funciones de barrera).

Los humanos y los perros son capaces de producir taurina (o sea, sintetizar o crear por ellos mismos la Taurina), y por ello no tenemos deficiencia de ella. Pero el organismo de los gatos no puede producir taurina.

NOTA: la fuente principal de Taurina para los gatos es la carne (de pollo, de vaca, el hígado). Los alimentos balanceados para gatos la contienen, puesto que están fabricados en base a carne. Si bien hay vegetales que también contienen Taurina (legumbres), la proporción no sólo es menor si no que tampoco puede ser aprovechada por los felinos. Ellos tienen una longitud intestinal menor (en comparación con omnívoros, como el perro y el hombre), por lo que la absorción de los nutrientes vegetales es más deficiente. La adición de Taurinas artificiales también es deficiente. En definitiva, lo del título: los gatos, carnívoros estrictos.

2018: PRIMER CASO DE RABIA  EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Publicado el día 16/01/2018

Imagen ilustrativa

La Municipalidad de Pinamar informó sobre un caso confirmado por Laboratorio de Rabia en un gato en la localidad de Valeria del Mar. Según el comunicado oficial, el animal manifestó síntomas neurológicos y falleció luego de morder a su dueña. Enviada una muestra a Zoonosis Urbanas del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires (en Avellaneda), el Laboratorio confirmó la enfermedad.

Por su parte, el  Área de Zoonosis Municipal inició la vacunación preventiva a todos los animales a 500 metros a la redonda del domicilio del gato. De esa manera se aplicaron 167 dosis de vacuna antirrábica, junto con el reparto de folletería educativa. El entorno familiar del animal también fue vacunado.

Se sabe que el gato era semi-domiciliario (tenía salidas frecuentes) y que deambulaba por una arboleda cercana colonizada por murciélagos. Estaba vacunado, pero dos o tres años atrás, por lo que su estado de inmunidad sería incompleto.

El año 2017 cerró con casos de Rabia en Murciélagos reportados en CABA, Córdoba, La Pampa, Santa Fe y la Provincia de Buenos Aires. Eso da cuenta que la “circulación viral” en el ambiente se mantiene y que probablemente aumente. La Rabia de los Murciélagos puede ser transmitida a otros animales y al hombre. También es importante saber que en países limítrofes como Bolivia se registraron casos humanos.

Si bien es milenaria, la Rabia es una enfermedad que aún no se ha podido controlar en el mundo. En nuestro continente, a la mencionada “circulación viral” se le agregan como factores de riesgo las bajas coberturas vacunales, el incremento del número de “perros callejeros” y de “jaurías ferales”, los movimientos migratorios de personas y animales y la malinformación intencionada de algunos sectores que sostienen que “la Rabia no existe”.

Por eso, nunca dejamos de recomendar la importancia de prevenir esta enfermedad:

  • Vacunando perros y gatos a partir de los tres meses de edad;
    Repitiendo la vacuna una vez por año;
  • Ejerciendo la Tenencia Responsable y evitando la deambulación sin control de nuestro animal de compañía;
  • Colaborando con la Observación Antirrábica si nuestra mascota mordió a una persona;
  • Consultando a un Veterinario ante la menor duda o por la aparición de síntomas neurológicos.

Le dejamos un video que aclara muchos mitos sobre la Rabia

Dr Roberto Giménez
Médico Veterinario (UBA)
MP 6491

FUENTES:
Ministerio de Salud de la Nación
Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires
Informe Técnico sobre un Caso de Rabia Felina en Valeria del Mar (Municipalidad de Pinamar)

NO INSISTAN: NO HAY “GATOS ALFA”

Publicado el día 03/08/2017


Transcribimos una nota muy interesante de la especialista en Comportamiento Animal (Etología Clínica) debido a uno de los mitos más frecuentes en “conducta gatuna”: que un gato sea “alfa” o “el líder de la manada”.

“Pocas cosas me han sorprendido tanto como leer la descripción de un síndrome fantasioso y artificial en internet, el síndrome del gato alfa. A los efectos prácticos, puedo comprender que en la interacción tengamos la percepción que un individuo de un grupo de felinos tiene un comportamiento particular que podamos asociar a lo que consideramos un perro líder. Desde el punto de vista clínico, son varias las razones por las cuales se presentan ciertos comportamientos agonistas, muchas de ellas están relacionadas con las condiciones de desarrollo del individuo en cuestión, sexo, si esta esterilizado o no, etc. pero jamás será porque es un problema de orden social.
Los gatos carecen de estructura social, simplemente porque son territoriales y la socialización es un aprendizaje facultativo, es decir, no necesario para la especie. En contrapartida, los gatos tienen un vínculo con su territorio, que es organizado en diferentes campos de actividad, esto es lo que los apacigua y mantiene su equilibrio emocional.
El gato gestiona los recursos de su territorio, siendo mas o menos tolerante en los diferentes campos de actividad, esto evoca una gestión jerárquica, pero no lo es, los recursos son utilizados en función del primero llegado es el primero servido, pueden comer todos juntos sin ser particularmente conflictivo y en algunas circunstancias, un individuo en particular puede ser mas territorial que el resto, generando alguna disputa, si que ello sea un tema de competencia.
En el gato, no existe la agresión jerárquica dentro de las secuencias agresivas de su esquema de comportamiento.”

FUENTE: Dra: María de la Paz Salinas, Etología Cínica. Página de Facebook: “Comportamiento Animal y Psiquiatría Veterinaria”. – Septiembre 2016

MI GATO PATOTERO (conociendo la agresividad felina)

Publicado el día 13/07/2017

La agresividad felina es una de las consultas más frecuentes de comportamiento, junto con la falta de aseo o las micciones inadecuadas. No se manifiestan en forma tan espectacular como la de los perros, pero si causan preocupación en los propietarios y en algún caso heridas graves.
Según el especialista David Marbella Fernández (*), la agresividad puede estar dirigida hacia otros gatos, otros animales o hacia las personas. Sus posibles presentaciones varían según el hábitat del gato, el número de animales que viven juntos, si están enteros o castrados, si es época de celo, de cómo fue el periodo de
socialización del gatito, etc. En ocasiones la agresividad es debida a una causa orgánica. Procesos que afectan al sistema nervioso (tumores, meningitis, intoxicaciones por enfermedad hepática: tumores, cirrosis, shunts), procesos dolorosos (artritis, problemas dentales, obstrucciones uretrales), desequilibrios endocrinos (hipertiroidismo, hipotiroidismo en el que se aprecian problemas de conducta agresiva sin ningún otro tipo de sintomatología), infecciones víricas, virus de la rabia, peritonitis infecciosa felina o virus de la inmunodeficiencia felina (FIV), pueden dar problemas de comportamiento. Se ha visto agresividad en gatos infectados con FIV antes que cualquier otro signo de enfermedad.

TIPOS DE AGRESIVIDAD

La agresividad felina sin causa orgánica puede presentarse como agresividad del juego, predadora, inducida por las caricias, por miedo, territorial, redirigido, entre machos. (…)

La agresividad por miedo y la territorial son más frecuentes entre gatos. La agresividad inducida por las caricias y la del juego son más frecuentes hacia las personas. La agresividad entre machos se da exclusivamente entre gatos.

Agresividad del juego: tiene lugar en un contexto de juego, los objetivos suelen ser los movimientos de los pies o las manos de los propietarios. El juego, aún siendo una conducta normal en gatitos y gatos jóvenes, debe estar controlado. La mayoría de los casos se dan en viviendas de un solo gato que no tiene la oportunidad de jugar con animales de su propia especie. Puede derivar en una agresividad predadora.
El tratamiento está indicado cuando el mordisco y los arañazos no están inhibidos y las lesiones son profundas, o el juego es nocturno y no deja descansar a los miembros de la familia. El tratamiento intenta redirigir la conducta de juego a juguetes, de tipo colgante, objetos que se muevan, balanceen o salten, como cañas de pescar para gatos, y no hacia las manos de los dueños. Medidas disuasorias para inhibir al gato son el ruido producido por un silbato o una bocina, o usar una pistola de agua. Hay que recompensar al gato cuando se relaciona de manera amistosa. Se puede poner un cascabel al gato y así sabremos dónde se encuentra y anticipar un hipotético ataque.

Agresividad predadora: la predación es una conducta inherente al comportamiento felino. Responde a la naturaleza cazadora del gato, no hay señales de amenaza previa, y luego, mal encauzada, puede dar lugar a graves lesiones. Afecta a animales de ambos sexos y de cualquier edad. El gato persigue, muerde y en último extremo mata a su presa, luego el peligro es máximo cuando se dirige hacia un niño o hacia otro animal de compañía.

Agresividad inducida por las caricias: Estoy acariciando al gato y de repente me muerde como si dijese ya está bien”, se oye con cierta frecuencia en las clínicas veterinarias. Algunos gatos muerden a sus dueños cuando están siendo acariciados. Su frecuencia es mayor de lo que se cree.
Hay gatos que tienen cierto umbral de tolerancia para las caricias. Antes de la mordedura el gato envía señales: aplana las orejas y las dirige hacia atrás, sacude la cola, se encorva, también puede sisear o
mover la cabeza hacia la mano de quien le está acariciando. Los niños son los que se encuentran más desprotegidos pues no suelen reconocer los signos previos al ataque. El tratamiento se basa en averiguar el umbral de tolerancia de caricias del gato, empezar a acariciar por debajo de ese umbral mientras el gato no muestre signos de agresividad y recompensar, aumentando el tiempo de caricias poco a poco.

Agresividad por miedo: la agresividad por miedo aparece cuando el gato se enfrenta a un estímulo evocador de
miedo sin posibilidad de huir. Ese estímulo puede ser un ruido, un castigo, la amenaza de otro gato o de una persona. La agresividad por miedo es una agresividad defensiva. Una causa común de agresividad por miedo es la falta de socialización.
La desensibilización y el contracondicionamiento son las técnicas de modificación de conducta indicadas en el tratamiento. En casos muy extremos se puede añadir a la modificación de conducta un tratamiento farmacológico.

Agresividad territorial: este tipo de agresividad en gatos que viven en una vivienda es muy frecuente, se puede dar entre machos, y entre machos y hembras, aunque en este caso suele ser el macho el agresor. Los gatos son animales que se apegan al territorio, territorio que dividen en zonas con distinto carácter y que marcan con feromonas de manera regular. Cualquier alteración en ese
territorio producirá una alteración en el gato. Los gatos que viven en libertad durante la época de celo solapan sus territorios, hecho que no ocurre cuando no están en celo. Los gatos que conviven en una vivienda comparten territorios, se toleran, pero en ocasiones la incursión de un gato en territorio ajeno puede desembocar en una pelea. Cuando un gato es introducido en una vivienda donde ya existe otro se puede estimular la agresividad territorial y en ocasiones el nuevo gato es el agresor. Esta agresividad puede acentuarse cuando uno de los gatos huye estimulando el ataque del
gato agresor. La agresividad territorial se puede producir en gatos que llevan años conviviendo juntos, sin razón aparente. Por cualquier motivo, una obra en la vivienda, un estímulo externo que provoque miedo en uno de los gatos, la enfermedad de uno de los
animales, o incluso una visita al veterinario, puede desencadenar la agresividad territorial. Algunas teorías la denominan “ansiedad de la cohabitación”. La agresividad territorial se puede dar en un grupo de tres gatos de tal manera que dos de ellos ataquen al otro gato.
La desensibilización y el contracondicionamiento son el modo adecuado de tratamiento. A veces es necesario el uso de fármacos, tanto para controlar la impulsividad del agresor, como para reducir la ansiedad del agredido. La agresividad territorial se puede dar hacia las personas, teniendo ésta un pronóstico más favorable.

Agresividad redirigida: la agresividad redirigida es aquella que se da hacia un objeto distinto al que genera el estímulo excitador del estado agresivo. Es el caso del gato que ve a otro gato a través de la
ventana y el dueño u otro animal de la casa están a su lado, o en una pelea de gatos durante la cual una persona se mete a separarlos, o cuando el animal tiene miedo y se intenta tranquilizarle con caricias. A veces esta agresividad es inducida por el miedo. Puede derivar
en una agresividad territorial. Es importante identificar el estímulo excitador e intentar eliminarlo, o impedir el acceso del gato al mismo. A veces el estímulo apareció hace horas pero el gato continúa excitado, lo que complica la identificación del estímulo original y el pronóstico. En caso de peleas de gatos es recomendable no meterse por medio ante el peligro de resultar agredido, y utilizar un método de distracción (un silbato, una pistola de agua).

Agresividad entre machos: la agresividad entre machos ocurre cuando hay una hembra en celo próxima, cuando un gato joven alcanza la madurez sexual o un gato se hace viejo y hay una disputa por el control dentro de la flexibilidad de los grupos sociales felinos.

 


FUENTE: David Marbella Fernández – Veterinario Magíster en Etología Clínica y Bienestar Animal,  UCM ( Las Palmas de Gran Canaria) – PV ARGOS 18/2013 / 3 de mayo de 2013,

MI GATO “CHAPITA” (o conociendo el Sindrome de Ansiedad Felina)

Publicado el día 06/07/2017

En medicina veterinaria emplearemos el término ansiedad según la definición dada por Patrick Pageat (*): “La ansiedad es un estado reaccional en el cual aumenta la probabilidad de obtener reacciones emocionales análogas al miedo en respuesta a cualquier variación del medio interior o exterior. Hay en consecuencia una desorganización de los auto-controles y una perdida de las capacidades de adaptación a cualquier variación del medio.”
Para que se entienda, es como un “miedo” difuso, sutil y constante, que no desaparece cuando desaparece el supuesto foco de miedo. Un ejemplo burdo: vamos a suponer que el gato le tiene miedo a los perros. En cierta ocasión, un amigo nos visita con su pichicho, el gato la pasa mal, aún sin pelear ni correr peligro. A partir de allí, algún estímulo que le recuerde ese episodio (el ruido de un auto, voces, la puerta de casa) le puede hacer “anticipar” el miedo y si eso se mantiene en el tiempo, darle un cuadro de ansiedad.
Tenemos que recordar que los gatos son animales territoriales, muy celosos de su espacio, al que tienen limitado por las marcas químicas que hacen con la orina, las patas o la trompa. Por eso, la Ansiedad en los gatos más frecuente es por invasión de ese territorio y puede ser por personas, otros animales o directamente otros gatos. La felina es una especie que se ADAPTA a vivir en colonia con otros animales y con el humano, pero en forma innata no es una especie social, lo que les da a los gatos esa independencia que a los dueños le gusta tanto, pero que ante cualquier situación “invasiva” los puede alterar.
Las manifestaciones de la ansiedad son un poco más complejas que en los perros. Éstos, al ser animales sociales, pueden manifestarla de manera mucho más clara. En cambio con los gatos hay que estar atentos, porque los síntomas son muy sutiles y/o pueden confundirse con problemas orgánicos, como problemas del aparato digestivo, problemas urinarios, de piel, etc.
A modo de ejemplo:

– Síntomas Gastroentéricos: uno de los síntomas más frecuentes es la aparición de heces blandas, como si fuera una colitis que es rebelde al tratamiento con antidiarreicos.
– Sudor: las almohadillas plantares del gato “dejan marca” en los vidrios. El animal está excretando humedad más de lo común;
– Dilatación Pupilar: el gato se lo puede ver tranquilo, pero sus ojos están “raros”, mucho más abiertos para la cantidad de luz que hay. Pueden llegar a verse “verdes” o con cambios de color, esto es porque vemos el “tapetum”, porción de la retina que capta y refleja la luz.
– Anorexia: la ingesta de comida está muy reducida en las ansiedades permanentes si no hay “actividades de sustitución” esto es, juego o paseos, que al animal le hagan aumentar el requerimiento calórico. Si el minino es el mismo “pancho” de siempre, un estado de ansiedad le va a hacer comer menos, en general. Sólo en casos muy extremos se presenta bulimia.
– Exceso de lamido o desaseo: los gatos en general son muy limpios, manteniendo su higiene por medio del lamido. Estos tienen que tener una proporción justa, algo equidistante entre “nunca” y “todo el tiempo” En el caso de la Ansiedad Permanente porque el animal se siente “invadido”(sobrepoblación de gatos en una casa) es frecuente observar un desaseo con abandono de manutención. En cambio algunas formas de ansiedad permanente son acompañadas por actividad de sustitución como es el “lamido” y nos damos cuenta cuando provoca una alopecía (falta de pelos) en una zona. Nos damos cuenta que es eso si la observamos con lupa; se observan los pelos rotos en forma mecánica.
– Sueño: el cambio del lugar en donde dormía habitualmente y la disminución de las horas de sueño son dos indicativos de Sindrome de Ansiedad.
– Exploración: reducida en el caso de los trastornos de ansiedad. El gato se muestra menos “curioso” que antes y busca permanecer en un sitio bajo y cerrado que le brinde seguridad.
– Conductas agresivas: identificaremos siempre agresiones por miedo en el caso de la ansiedad intermitente, tanto a gente de su entorno natural como a extraños. Hay como una actitud de “caza” en las que el gato se agazapa bajo un mueble y “ataca” los talones de la gente. Esto puede parecer un juego, pero deja de serlo cuando se observan los otros síntomas y además los ataques son “más feroces” y dolorosas, con uñas y dientes.
– Eliminación y marcaje: acaso uno de los síntomas que más consultas genera. El gato antes era “limpito” y de un día para el otro comienza a hacer “sus cosas” en cualquier lado, los muebles o las paredes. Es es la manifestación más espectacular de un trastorno del territorio con ansiedad en el gato. Es también la queja más frecuente de los propietarios del gato en clínica comportamental y da para otra nota.

En general, casi todo tiene tratamiento (tanto comportamental como farmacológico) pero su éxito depende de muchísimos factores, tales como el grado de ansiedad que presente el animal, su plasticidad para cambiar su estado patológico, el compromiso de sus propietarios para el tratamiento, las posibilidades que haya de revertir el estímulo ansiogénico o su ambiente, etc., etc.

Como siempre decimos, un profesional sabrá orientarlo cuando observe un cambio en el comportamiento de su gato. Coméntele sus dudas y luego confíe en él.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

(*)-FUENTE: PAGEAT P. 1995. Pathologie du comportement du chien. Editions du Point Vétérinaire

TIRITANDO CON EL BOBBY

Publicado el día 22/06/2017

Llega esta época del año y todos sufrimos las temperaturas extremas, incluso nuestras mascotas. Y así como nosotros tenemos nuestras gripes y resfríos, los perros y los gatos tienen sus patologías relacionadas con el invierno o que por lo menos parecen aparecer con mayor incidencia en las épocas frías. Las más comunes en nuestra región son la “Tos de las Perreras” o “Traqueobronquitis Infecciosa Canina” (en perros, obviamente) y el “Complejo Respiratorio Felino” (en gatos, también obviamente).
Según la definición del Dr. Leonardo Mauro (1), la “Tos de las Perreras” “… es una enfermedad muy contagiosa del sistema respiratorio superior, que puede afectar a perros de diferentes edades, en forma individual, o mas seriamente a poblaciones donde conviven muchos animales y en las que puede ser un problema muy complejo de solucionar. (…) El síntoma común asociado a esta enfermedad altamente contagiosa, es la presencia de una tos seca y paroxística característica, fácil de reconocer (…) La tos ronca “ladrido de foca”, se produce por la inflamación de las cuerdas vocales, a su vez existe una moderada expectoración al final de la misma, que el propietario suele confundir con vómito o con la presencia de un cuerpo extraño en las vías respiratorias superiores.
La “Traqueobronquitis Infecciosa Canina” es producida por distintos microorganismos bacterianos y virales, El diagnóstico es relativamente sencillo pero la resolución no lo es tanto, aunque no suele ser un problema de gravedad salvo para cachorros y gerontes. Pero hay que bastante molesto sentir a nuestro perro toser y toser sin poder hacer mucho para evitarlo.
En el caso de los gatos, el “Complejo Respiratorio Felino” es un cuadro que aparece con mucha frecuencia. Según el MV Loreto Muñoz Arenas (2) “es una patología de distribución mundial, afecta mayormente a gatitos menores de 6 meses, sobre todo a gatos que viven en colonias o criaderos; es una patología de alta morbilidad y baja mortalidad (…) Esta enfermedad es frecuente en los gatos por varias razones, primero la contraen a temprana edad los gatitos a partir de su madre, porque ambos virus dejan portadores sanos. Segundo, estos virus son resistentes a desinfectantes (calicivirus) y se mantienen en forma viable en el medio ambiente”. En una de sus presentaciones (la viral) los gatitos aparecen con una marcada conjuntivitis, estornudos y mocos. Empeoran en pocos días, dejan de comer y la enfermedad ocular puede avanzar hasta producirles úlceras de córnea. La tos y la disfonía se mantienen por muchos días, así como la fiebre y la falta de apetito. Tampoco es mortal, salvo en casos de gatitos muy chiquitos.
Ambas enfermedades están favorecidaas por las bajas temperaturas. Qué podemos hacer para prevenir sus efectos?. Hay algunos tips a tener en cuenta:

Reforzar su dieta: se necesita producir más energía para tolerar la baja temperatura. Esto se logra fácilmente si recibe un alimento balanceado adecuado para sus necesidades especiales.
Vacunas: las dos enfermedades de las que hablamos más arriba tienen vacunas. Consultar con el veterinario para saber cuándo aplicarlas.
Paseos Diarios: no disminuir los paseos, eso ayuda al acostumbramiento al frío.
Dormir sobre “algo”: una tarima, un colchón, mantas, un pallet… cualquier cosa menos el piso frío. El animal cede calor al material del suelo.
Bañarlos pero también secarlos: podemos seguir bañandolos, pero tomando en cuenta que no conviene que queden expuestos al aire libre con el pelaje húmedo;
Evitar contactos innecesarios: tal vez sabemos con qué otro animal juega nuestra mascota (si la llevamos a la misma plaza de siempre o a la casa de alguien conocido), pero si tiene acceso diario a la vía pública sin estar bajo nuestro control, es sencillo contagiarse de cualquier cosa, especialmente de estas enfermedades respiratorias.
Evitar los cambios bruscos de Temperatura: tener la casa “caldeada” con el calefactor al “rojo vivo” y salir al patio con dos grados bajo cero puede no ser lo más saludable, ni para el perro ni para usted. El animal puede tener manera de regular su temperatura ante estos cambios bruscos, pero tanta amplitud se le complica. Como no se puede subir el calor de afuera, habrá que bajar el de adentro, ¿no?.
¿Abrigo?: depende. Si en los animales viejitos y en los pequeños de pelo corto. No en los de pelo largo y mucho menos en las razas originarias de países fríos (Siberianios, San Bernardos, etc.).-
Atención: muchos de estos problemas no pasan solos, no se deje estar. Además, un profesional sabrá distinguir una enfermedad común de bajo peligro de otra más compleja (por ejemplo, la “Tos de las Perreras” comparte síntomas con ciertos problemas cardíacos).-
Un párrafo aparte para el tema invierno y los mal llamados “perros comunitarios”. Se comprenden perfectamente las buenas intenciones de muchos, pero también hay que pensar un poco. Esos animales que viven al aire libre están expuestos no sólo al frío si no también a la humedad (lluvia, rocío, charcos, pastos y otras superficies mojadas, etc). Ponerles una “capita” y devolverlos a la calle sin control, puede parecer un acto de amor en un principio, pero si se le humedece resulta en algo absolutamente perjudicial. El animal “cederá” su calor a una prenda que no se puede sacar. Sonará antipático, pero no tengo dudas que es una forma de maltrato. Imaginese a usted mismo a la intemperie un día de invierno y con un pulóver empapado: no va a pasarla bien. Para combatir el frío no sólo se necesita estar abrigado si no también seco. Por eso, piénselo dos veces: al corazón hay que ponerle cerebro, ¿no es cierto?.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
M.P.: 6491

(1)-Mauro, Leonardo D. Manejo de la traqueobronquitis infecciosa canina (TIC) “Tos de las Perreras”.Revista Electrónica de Veterinaria REDVET ®, ISSN 1695-7504, Vol. VII, nº 01, Enero/2006, Veterinaria.org
(2)- Loreto Muñoz Arenas MV, Facultad de Ciencias Veterinarias (Universidad de Chile) “Complejo Respiratorio Viral Felino” – http://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/122387/COMPLEJO_RESPIRATORIO_VIRAL.pdf?sequence=1

Buen ambiente para buenos gatos

Publicado el día 06/04/2017

Los gatos son animales con una gran energía, que en la convivencia con el humano no siempre pueden canalizar. A su vez, son altamente sensibles a cualquier variación en el hogar, a la gente que viene y también a los miembros de la familia que se ausentan. Estas situaciones pueden derivar en diversos cuadros de comportamiento inadecuado, tales como ansiedad, stress y depresión.
Una herramienta que colabora mucho en evitar llegara a tales situaciones es el llamado “enriquecimiento ambiental”. Conocemos como tal a todas las medidas que nosotros incorporamos al ambiente en donde convivimos con el animal con el fin que éste se entretenga y desarrolle mediante el juego su comportamiento natural.
Según un interesante artículo de la revista de veterinaria “Argos” : “proporcionar un ambiente adecuado puede contribuir a prevenir, mejorar y/o resolver este estrés y problemas tales como obesidad, ansiedad, comportamientos extraños, alteraciones en la conducta de acicalamiento, marcaje con orina, falta de apetito, agresividad, etc”

Tomado de Foyel.com /Click para agrandar

¿Cómo enriquecemos el ambiente? Hay muchas formas, apelando a distintos mecanismos: el estímulo de los sentidos, utilizando la alimentación, modificando físicamente el entorno, enriquecimiento social, etc.

Con respecto a los sentidos, proporcionarle al animal un acceso a una vista exterior (ventana) incluso con un lugar a donde se pueda posar a “mirar para afuera” ya es una ayuda. Los gatos tienen muy fuerte el instinto de caza y ya tener contacto visual con pájaros en el exterior, por ejemplo, los mantiene animados. También se puede considerar instalar una pecera, le significará un gran entretenimiento aunque es obvio que es necesario tapar toda posibilidad de acceso. Podemos también mejorar su “ambiente olfativo” con la utilización de feromonas sintéticas, que ya se venden en veterinarias.

La alimentación también es una oportunidad para mejorar la actividad de nuestro minino. Tenemos que pensar que en estado natural, los pequeños felinos gastan mucha energía en cazar su presa, con una tasa de éxito bastante baja. Tener el alimento siempre a mano no es para nada estimulante. Una medida posible es separar la ración en pequeñas cantidades y colocarla en distintos lugares a distintos tiempos, de manera tal que la tenga que buscar. También se pueden poner algunos pellets de balanceado en lugares altos o semi-ocultos, para que el gato haga un “rastreo” que finalmente tenga éxito. Es importante que esto no limite la ingesta, que la dificultad de encontrar el alimento sea media o baja, para no crear un stress adicional por escasez.

La manipulación también contribuye muchísimo al bienestar del animal. Según la página de comportamiento española “Etolia” el uso de los juguetes es fundamental. “Los gatos tienen brotes breves de actividad que se relacionan con una conducta predatoria, que se intercalan con periodos de descanso y de relajación. Es por eso que la utilización de determinados juguetes que emulen situaciones de caza, les ayudan a mantener el equilibrio físico y mental. Así, podemos utilizar una pelota conectada a un hilo o colgar en alto algún juguete suspendido para que pueda cogerlo. Los juguetes de este tipo son fundamentales en animales que no tienen acceso al aire libre. Es importante que este tipo de juguetes se guarden después del periodo de juego para que no pierdan su valor.”
Los rascadores les gustan especialmente: se pueden hacer con dos maderas e hilo sisal grueso, con un felpudo instalado en vertical o superficies de alfombras pegadas sobre madera y que le permita al gato utilizar las uñas y hacer “marcaje” químico con sus almohadillas plantares. Les aseguro también que de esa manera, sus muebles sufrirán menos el ataque del minino.

La modificación del espacio también le proporciona al gato cantidad de oportunidades para manifestar su comportamiento normal. Debemos dejarles libres sitios bajos y sitios altos para que los utilice cuando los necesite. Los sitios bajos tienen que ver con la posibilidad de ocultarse cuando haya una situación stresante, por ellos es que a los gatos les gusta tanto meterse en los fondos de placares o en alacenas, lugares oscuros y cerrados. Es importante las superficies: lo que sea duro y frío no son muy cómodos. La madera, alfombra, tejidos (lana, frazada, etc) es más apetecible, aunque recordemos siempre mantener la higiene de esos lugares. También podemos traer cajas a casa y dejarlas en lugares estratégicos para que el gato se oculte, les encanta.
Para los sitios altos tenemos que pensar nuestra casa en tres dimensiones. Nosotros siempre andamos por el piso, ellos no. Para ellos, trepar y superar un obstáculo en  altura es muy estimulante, además un lugar alto para posarse e incluso, quedar fuera de la vista de personas y otros gatos, reduce el stress de la convivencia. Así, estanterías, bibliotecas, muebles, salientes de la pared, etc. pueden ser excelentes puntos de partida para que el gato trepe y se pose. No olvide dejar libre de adornos esos lugares, para que no sean obstáculos. También si tenemos lugar pueden instalarse “gimnasios” para gatos, con todo tipo de estructura para que el gato se divierta: distintos niveles en altura, puentes, pasos, huecos, etc. No es necesario gastar mucho dinero, en internet hay cantidad de planos y consejos para hacerlo uno mismo.

Finalmente, el entorno social también puede ser intervenido. Muchos gatos disfrutarán de la compañía de otro gato y hasta de un perro adecuadamente sociabilizado. Podemos considerar realizar esas adopciones. A las personas que vengan a nuestra casa también debemos instruirla en cómo se comporta nuestra mascota, para que no haya situaciones desagradables si intentan “invadir” su espacio (los rasguños duelen!). Por supuesto que lo ideal es adoptar un gatito desde que es cachorro, para así sociabilizarlo nosotros mismos en forma equilibrada.

Una recomendación final: OBSERVEN a su gato, préstenle atención. Él con sus actitudes les indicará dónde se quiere trepar, cuándo quiere comer, a dónde se quiere ocultar, dónde está “calentito”. Poniéndole inteligencia además de amor a nuestro minino nos aseguraremos una convivencia feliz para todos.

Dr. ROBERTO F. GIMÉNEZ
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

Fuentes:
Portal Veterinaria Argos
Etolia – Página Web sobre Comportamiento Animal
Foyel.com /Artículo de la Dra. Tamara Tobio (Centro de Medicina Felina Bs As.”
WikiHow (“Hágalo Ud. Mismo”)

¿Los gatos cazan vacas?

Publicado el día 07/03/2017

No, no lo hacenpor eso es difícil de entender por qué mucha gente considera que las carnes rojas son el alimento más “natural” para sus mininos. En libertad, los gatos son predadores y cazan pájaros, roedores y hasta insectos, balanceando así su dieta. Pero cuando no tienen acceso al exterior (por ejemplo, viviendo en un departamento) comen lo que se les ofrece. Es habitual escuchar a dueños bien intencionados contar cómo “miman” a sus gatitos: “… le doy la carnecita toda picadita, que es lo mejor y lo que más le gusta…”. Mitad cierto, mitad error. Lo cierto: cuando se acostumbran, es lo que más les gusta. El error: pensar que porque lo prefieren, es lo mejor.

Para simplificarlo y que se entienda: LAS CARNES ROJAS DESCALCIFICAN. El mecanismo es el siguiente: las necesidades de Calcio están estrechamente ligadas a las del Fósforo. Ambos elementos deben administrarse en forma equilibrada, lo que significa una parte de Calcio por cada parte de Fósforo (relación Ca/P de 1:1). En la carne picada común esta proporción es de 1/12, es decir que hay 12 veces más Fósforo del que se necesita. Cuando la alimentación de un felino se basa en ella, la glándula encargada de mantener el equilibrio mineral en el organismo (la Paratiroides) “piensa”: “ me sobra uno y me falta otro” y se pone a trabajar eliminando el Fósforo sobrante e incorporando Calcio. Pero si a éste no lo aportamos en el alimento… lo extrae de sus propios huesos. Así se origina una enfermedad metabólica muy común en los felinos denominada HIPERPARATIROIDISMO SECUNDARIO NUTRICIONAL. Sus características son las del (mal) llamado “gato raquítico”: flaco, chiquito, poco activo, de columna arqueada y pelvis estrecha, sufre de permanente dolor en las patas y en casos extremos, parálisis de los miembros posteriores. El tratamiento no siempre logra una recuperación completa.

Lo ideal es no llegar a dicho estado, acostumbrando al gatito a comer algo más que carnes rojas. Los balanceados comerciales tienen una adecuada relación entre sus nutrientes, mientras que para las comidas caseras es conveniente consultar sobre su balance y sobre la necesidad de suplementar con Calcio. “¿ Y la leche ?” preguntarán. La leche bovina es buena fuente de Calcio, pero se necesitan 5 litros de ella para contrarrestar el Fósforo de un solo kilo de carne. Mucho, ¿no?. Es que los gatos no cazan vacas… pero tampoco las ordeñan.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.) –M.P.: 6491