DIABETES EN PERROS… ¿SUENA RARO, NO?

Publicado el día 18/08/2017

Es frecuente que a los veterinarios nos pregunten con una mezcla de asombro y burla: “¿es verdad que los perros tienen diabetes?”. “Por supuesto” – debe responder uno – “tienen diabetes y un montón de enfermedades más”.

La diabetes mellitus es una enfermedad de curso crónico que afecta al metabolismo de los carbohidratos, las proteínas y los lípidos. Se caracteriza por hiperglucemia (exceso de azúcar en sangre), glucosuria (pérdida de azúcar por orina) y adelgazamiento. Es una enfermedad de aparición frecuente, presentándose en aproximadamente uno cada doscientos a mil perros, principalmente en razas pequeñas como el Daschund (“salchicha”), el Caniche, el Terrier y sus cruzas. Se origina en una deficiencia de insulina, por anormalidad en su secreción o por dificultad en su utilización a nivel celular. La insulina es secretada en el llamado “páncreas endócrino” y su función es promover el ingreso de glucosa a los diferentes tejidos, siendo éste azúcar la principal fuente de energía del organismo. La deficiencia de insulina hace que la glucosa no pueda ser utilizada por el músculo, el tejido adiposo o el hígado ; en consecuencia, el azúcar se acumula en la sangre (hiperglucemia) y se supera su capacidad de recuperación a nivel renal, por lo que se comienza a secretar en exceso por orina (glucosuria). Esta glucosuria “arrastra” líquidos (poliuria) y en compensación se produce una excesiva ingesta de agua (polidipsia). Por otra parte, como los tejidos no reciben energía, el organismo se encuentra en un virtual estado de inanición, por lo que también se produce un consumo elevado de alimentos (polifagia). Sin embargo, la glucosa consumida no puede ser aprovechada; de esta manera, el tejido adiposo “se quema” para resarcir esa falta y pasado cierto tiempo se observa un adelgazamiento evidente en el animal. La peor complicación de la Diabetes es la Cetoacidosis, que en casos extremos puede provocar la muerte. El tratamiento temprano con insulina la evita y asegura la recuperación del paciente.

Como puede verse, la patología de los animales domésticos es compleja como la humana, sólo que los métodos de diagnóstico no suelen estar tan al alcance de la mano. Sin embargo, la diabetes canina es una entidad que hoy día se reconoce y se trata con gran probabilidad de éxito. El principal inconveniente radica en que no suele ser detectada a tiempo por los propietarios: el pichicho toma más agua y orina más… y todo esto ocurre en el patio, sin que nadie repare en el detalle. También come más que antes y sin embargo está flaco, para lo cual se suele apelar a unas pastillas de antiparasitario que sobraron de cuando el Boby era cachorro. Mientras tanto, la enfermedad avanza y el riesgo de complicaciones aumenta. Es una lástima, porque con una consulta a tiempo, un simple análisis y un adecuado tratamiento insulínico, el pichicho puede seguir con su vida feliz y contento. Sólo necesitará de la paciencia de su dueño para darle lo que necesita: la insulina que haya recetado el veterinario y mimos en sobredosis.

Dr. Roberto F. Giménez

Médico Veterinario (U.B.A.)

MP: 6491