CUANDO PONERSE DE MODA ES UN PROBLEMA

Publicado el día 10/08/2017

Sin dudas la Tv y el cine constituyen un elemento de peso a la hora de influir en las masas, muchas veces de manera no buscada y con consecuencias indeseadas.
Los animales suelen tener un buen trato en la mayor parte de los guiones audiovisuales de Occidente, pero esto es mucho más marcado con los perros. Notarán que en muchas películas en las que muere un montón de gente (las de cine catástrofe como “Vulcano”, “Twister” o hasta en “La Aventura del Poseidón”) siempre hay un perro que se salva. Esto es tan así que se creó una aplicación llamada “Doe’s The Dog Die?” (“¿El perro se muere?) por la cual se califican las películas en base a la suerte que corren el o los pichichos que actúan en ella. De esa manera, la gente sensible a la muerte de los animales puede ir a verla o no de acuerdo a esta calificación.
Pero hay un “efecto secundario” del cine y la Tv que tiene a nuestros amigos de cuatro patas de víctimas: la moda de las razas. Cuando un animal entra masivamente en el corazón de las personas, mucha gente “se sube” al pensamiento colectivo que ayudó a crear una imagen y automáticamente “quieren tener uno igualito a…”. Esto es riesgoso para los pobres animales que son adoptados de esa forma (superficial y compulsivamente) debido a que la imagenq ue se tiene de un perro no siempre coincide con la de la pantalla. El problema que las películas duran de una a dos horas, pero un perro te queda para toda la vida. Y sabemos que una de las principales causas de abandono es la distancia que hay entre el “perro ideal” y el “perro real”.

Muchas razas de perros estuvieron relacionados con personajes famosos, En los dibujos animados irrumpieron los “101 Dálmatas” (haciendo de Dálmatas, por supuesto) y los Cocker Dorados fueron muy pedidos gracias a “Lady” de “La Dama y el Vagabundo”. No hay que olvidar tampoco a “Scooby Doo”, un Gran Danés atolondrado. En los 70´s fue un aluvión de Ovejeros Alemanes por “Rin-Tin-Tín” y los Collies tuvieron su oportunidad a través de “Lassie”. Más cerca en el tiempo, “Beethoven” hizo desear a muchos tener un San Bernardo, aunque luego “Cujo” (de la novela de Stephen King) apagara un poco el entusiasmo, gracias a que el pobre bicho tenía Rabia. Algo parecido había pasado con “Damien, La Profecía” en donde un Rottweiller resultó ser una especie de enviado del Diablo o “Los Doberman al Ataque”, culo título lo dice todo. “Marley y Yo” logró un boom de Labradores en Estados Unidos y muchos conocieron al Jack Russell Terrier gracias a “La Máscara”.

Pero las nuevas víctimas de esta fama no buscada son los Alaskan Malamut y los Siberian Husky, gracias al éxito de la serie “Games of Thrones” (o “Juego de Tronos” en español), En la ficción, cachorros de lobos son adoptados por los protagonistas para que los acompañen en sus luchas. En la vida real, los fans de la serie hacen lo mismo con estas razas, tan parecidas a su antecesor el “Canis lupus”. Pero cuando se apaga la tele queda el perro haciendo sus cosas de perro y eso no estaba en el libreto. La consecuencia directa es que se observa una mayor cantidad de estos animales abandonados en los refugios estadounidenses. Sus cuidadores junto a entidades proteccionistas comentaron recientemente el fenómeno responsabilizando a la serie, puesto que en la mayoría de los casos los perros son dejados por sus desaprensivos adoptantes bautizados con nombres de los héroes: “Lady”, “Ghost”, “Nymeria”, “Grey Wind”, “Summer”, etc.
Nunca nos vamos a cansar de repetir que el “Articulo Cero” de la Tenencia Responsable es la adopción de un animal sólo cuando se está seguro por completo de poder convivir con ellos toda una vida. Además proponemos considerar la adopción de un perro mestizo que sea rescatado de la calle, antes que uno de raza. Ir a un criadero y omprar un perro determinado sólo porque sale en una serie de televisión para luego abandonarlo, es lo más lejano que se nos puede ocurrir a estos principios. Tan lejano, que parece ficción.

Dr. Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491