Cómo NO ir al Veterinario

Publicado el día 29/03/2017

Uno de los componentes fundamentales de la “Tenencia Responsable” es brindarle a tu animal de compañía la atención sanitaria que requiera. En este blog hemos repetido varias veces la frase “elija un veterinario y confíe en él“, porque sin dudas un profesional es quien está capacitado y autorizado para aplicar vacunas y medicamentos, practicar intervenciones y hacer un diagnóstico de cualquier dolencia que tenga su mascota.
Sin embargo y más allá de toda consideración económica, el vértigo que sufrimos hoy día hace que a mucha gente no le resulte sencillo hacerse un hueco en la agenda para ir a la Veterinaria. Algunas estadísticas dicen que el promedio de visitas al profesional en la Argentina es de 0,8 por mascota al año, mientras que en algunos países de Europa llega a 3 ó 4 visitas/año. Por supuesto que no es una estadística para sentirnos orgullosos, porque no es que nuestros animales de compañía están más sanos, si no que se les presta menor atención.

Ahora, yendo al título de esta entrada (que por supuesto tiene trampa)… ¿cómo se puede “ir menos” al Veterinario, visitarlo lo menos posible, sin resignar la salud de nuestros animales de compañía?. Simplemente, PREVINIENDO, especialmente en estos puntos cuyo descuido traen cantidad de animales a los consultorios:

NUTRICIÓN: los problemas gastrointestinales son una de las consultas más frecuentes en las veterinarias. La insistencia en darle al Bobby una dieta “caserita”, ignora que los perros son carnívoros con cierta capacidad de comer algo más que carne, mientras que nosotros somos omnívoros y consumidores poco saludables. Fritos, dulces, comidas procesadas y excesivamente condimentadas en los perros pueden derivar en vómitos, diarreas, constipación o un poco de todo eso. Una alimentación balanceada, aunque parezca “aburrida”, evita casi todas las complicaciones del aparato digestivo.

VACUNAS: las enfermedades infecciosas traerán a tu perro a la veterinaria con cierta frecuencia. La buena noticia es que la mayoría (Moquillo, Parvovirus, Tos de las Perreras, Hepatitis Viral, Leptospirosis, etc. ) tienen vacuna y esas vacunas son efectivas. Como dijimos en otra nota tal vez al principio parezca exagerada la cantidad de dosis que haya que colocarle al cachorro, pero si le hacemos una adecuada inmunización, la capacidad de las vacunas para prevenir estas enfermedades es altísima.

COMPORTAMIENTO: generalmente se deja de lado este aspecto, pero los problemas de comportamiento originan cantidad de consultas, muchas veces relacionadas con sus efectos secundarios. Perros agresivos con las las personas llevan a la necesidad de hacerles observaciones antirrábicas. Perros agresivos con otros perros terminan heridos, al igual que animales con fobia (en la desesperación atraviesan ventanas y corren sin atención al tránsito). La ansiedad en perros y gatos origina “pica”, es decir: comer objetos extraños, lo que deriva en graves afecciones gastrointestinales. También se ven alterados la piel y el pelaje, el medio interno, la función renal, etc. Todo esto se evita con una adecuada crianza, un destete en los tiempos correctos y una buena sociabilización. Sin dudas, un perro con comportamiento “equilibrado” tendrá muchos menos problemas físicos que otro con desvíos de conducta.

CONTENCIÓN FISICA: La calle es peligrosa para la mayoría de los perros y gatos, en donde están expuestos a accidentes de tránsito, peleas con otros animales, actos de crueldad, envenenamientos, etc. Un portón o una tranquerita te ahorrarán mucho dinero en el veterinario y sobre todo será bueno para tu animal. Ya no se puede argumentar que “el Bobby siempre se escapa” y mucho menos es aceptable que lo dejen salir a “hacer sus cosas”. Un animal debe salir a la vía pública acompañado de una persona y convenientemente contenido (collar, correa y bozal si es necesario). Hay algunos que son especialmente “escapistas”, cavan, rompen, trepan y saben aprovechar cualquier puerta abierta para agarrar la calle. Pero teóricamente nosotros somos más inteligentes que ellos y deberíamos poder prevenir esas fugas.

IR AL VETERINARIO: paradójicamente, ir al Veterinario en tiempo y forma evita futuras visitas al profesional. Google y un vecino “que sabe mucho de perros” no pueden ser buenos médicos siempre (o casi nunca). Cuando Ud adopte un cachorro seguramente esté dándose vuelta por el consultorio más de lo que quisiera, pero tomando todas las medidas antes mencionadas y siguiendo estos consejos, a mediano plazo irá por allí sólo para una consulta anual, para comprar el balanceado o simplemente, a saludar.

DR. ROBERTO F. GIMENEZ
Médico Veterinario (U.B.A.)
M.P.: 6491