CACHORROS Y SINAPSIS

Publicado el día 22/09/2019

El concepto de Tenencia Responsable implica acciones preventivas en la salud de nuestros animales de compañía y su relación con las personas y el ambiente. Sin embargo la prevención comportamental es una de las cuestiones más importantes y que en general menos se tienen en cuenta. Nos preocupamos que nuestro cachorro tenga todas las vacunas pero no que nosotros tengamos el conocimiento necesario para criar un animal equilibrado en su conducta. Y no estoy hablando de “adiestramiento” si no de educación. Tal como me explayé en ESTA NOTA, son dos conceptos bien diferentes.

Se dice que los comportamientos del perro dependen en promedio en un 20 % de la herencia y en un 80 % de los aprendizajes. Estos aprendizajes se adquieren durante el período de cachorro y marcaran toda su vida. El perro tendrá que aprender a qué especie pertenece, cuáles son sus amigos, como comunicarse y  cómo organizar sus comportamientos.

El desarrollo corporal es paralelo al desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. El progreso del cerebro se relaciona directamente con los los estímulos del medio.del cachorro. Esta influencia del ambiente es mayor al nivel de las sinapsis, que son las conexiones entre las neuronas. Estos efectos sobre el cerebro se traducirán luego en efectos sobre el comportamiento.

Un cachorro con sus sinapsis bajo la lupa (una exageración, claro está)

El cerebro de los perros se desarrolla durante la preñez y se extiende hasta la edad en promedio de tres meses. Este período es una fase sensible para la adquisición  de comportamientos. Si el cachorro pierde este aprendizaje, podría no recuperarlo nunca.

Las sinapsis son las conexiones que transmiten información entre las neuronas. Se calcula que a los 35 días de vida un perro cuenta aproximadamente con 10 mil sinapsis. Los estímulos externos que producen la madre y el ambiente provocan un estímulo eléctrico en las neuronas que liberan los neurotransmisores entre ellas y hace madurar las sinapsis. Esto forma una red neuronal que poco a poco establece el comportamiento propio de la especie. En determinado momento, las sinapsis que no han sido estimuladas comienzan a destruirse: el cerebro es un lugar demasiado chico como para guardar lo que no sirve.

Es por eso que en la especie canina, entre la tercer semana y el tercer mes de vida se atraviesa un período sensible crucial para el comportamiento del cachorro.

Para los 20 días de vida, el cachorro ve, escucha, se desplaza con facilidad y juega a pelearse. Ensaya sus medios de comunicación, gruñe y ladra. Se apega a su madre y se angustia en su ausencia. Luego la madre comienza a quitárselo de encima y el cachorro empieza a explorar. Lo ideal es que viva con otros perros, con distintos tipos de gente y e inclusive con otros animales (gatos), los que estimularán sus sinapsis en distintas areas cerebrales.

A medida que crece, la madre le enseña a  controlar su mordida, paso fundamental para evitar comportamientos agresivos.

Es así que desde las 7-8 semanas hasta los 3 meses el cachorro conoce el ambiente e integra los ruidos y estímulos de la ciudad. No se lo debe encerrar y debe probarse siempre que haya aprendido bien a morder sin lastimar, así como también que tenga actitudes de sumisión con el lenguaje corporal canino.

El cachorro de 4 meses debería ser limpio, controlar sus mordidas y su motricidad y  no temerle a la calle, a los desconocidos, ni a otros animales. Si esto no es así, es necesaria una consulta a un especialista de comportamiento.

Roberto F. Giménez
Médico Veterinario (U.B.A.)  MP: 6491