ANSIEDAD EN CUARENTENA: es posible?

Publicado el día 02/04/2020

Si, absolutamente. Tenemos que pensar que nuestros perros son muy muy sensibles a las variaciones del entorno y al comportamiento de “la manada”, viven pendiente de lo que hacemos, cuando salimos, cuándo se come, cuándo se pasea, etc.  A su vez, los animales aman la rutina. La rutina es seguridad, es confort. En la rutina todo es previsible y nada puede sorprender. Nada más alejado de la rutina lo que vivimos estos días en tiempos de Cuarentena. De repente, estamos todos en casa. ¿Cómo procesan eso nuestros animales de compañía? Muchos bien, algunos más o menos… otros mal.

Como decía, los perros son muy adaptables, sin embargo el individuo puede haber perdido esa plasticidad, por distintas causas. Si pensamos que nos íbamos de casa a la mañana y volvíamos 8 hs después para muchas veces volver a salir, toda esa “gestión” de la soledad que el perro adquirió a lo largo de su vida está siendo puesta a prueba con el aislamiento preventivo. Adaptarse a tenernos ahí todo el tiempo es un desafío para ellos. Los perros equilibrados no tendrán problemas. Otros que tengan, por ejemplo, Hiperapego… ¡menos!… porque nos tienen a mano siempre, lo cual en su trastorno, es una bendición. Y por supuesto que “desaparecerán” las Ansiedades por Separación, porque simplemente no hay “separación”. 

¿Qué es lo que puede suceder? Hay un tipo de ansiedad llamada  “Ansiedad por Desritualización”, que es una “alteración ansiosa que aparece como resultado de una desorganización de los rituales del grupo. La ansiedad es una consecuencia del aumento de las situaciones ambivalentes, resueltas habitualmente con los rituales” (1). Básicamente, se cambiaron esas rutinas, se perdió esa seguridad y además todo se prolonga en el tiempo.., y el pobre animal se “desorganiza”. es así que en muchos de nuestros “pichos” pueden aparecer signos inusuales, como por ejemplo jadeos constantes, deambulación, “atorarse” con la comida, diarreas o constipación, ladridos excesivos, roturas, agresividad, etc.

Tenemos que ser conscientes también que pueden tener mucho menor consumo de energía: tomemos en cuenta que los paseos han dejado de ser tales y  sólo debieran hacerse salidas para las necesidades de los animales. Todo esto contribuye al cuadro.

¿Qué hacer? Lo primero consultar a nuestro Veterinario de confianza, el ya nos puede dar una orientación sobre que no exista otra patología (recuerden que en tiempos de Pandemia, se deben pedir los turnos previamente por teléfono o Whatsapp). Luego es importante generar nuevas rutinas en el hogar, que tendrían que incluir Juegos (con una botella, con una pelota) al menos tres o cuatro sesiones por día. Y finalmente hay que “enriquecer” el ambiente del animales, con juguetes y elementos que le representen un desafío. No es necesario salir a comprar esas cosas al Pet-Shop, será suficiente por ejemplo, con una botellita de gaseosa chica al que le haremos unos agujeros chicos y pondremos en su interior un pedacito de carne o alimento que le guste. Luego, dejaremos que el Bobby se entretenga tratando de acceder “al premio”, por una buena cantidad de minutos. Lo importante es que pasado un tiempo abramos el “juguete” y le demos el premio, para que tampoco este juego se convierta en una experiencia frustrante.

Para otras entradas, nos queda pendiente el cuadro de Depresión en perros (que también está apareciendo en circunstancias como la que vivimos) y qué ocurre en la misma situación en gatos.

Roberto F. Giménez”
Médico Veterinario (U.B.A.)
MP: 6491

  1. – Patrick Pageat  – “Patología del Comportamiento del Perro” – Pulso Ed. (2000)